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La odisea de muchas empresas para encontrar trabajadores: Galicia tiene más de 11.300 vacantes sin cubrir

Aunque supone un mínimo desde inicios de 2022, condiciona al 40% de las firmas a la hora de poder configurar sus plantillas

La falta de candidatos con la cualificación requerida y el descontento con las condiciones del puesto son las principales trabas

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Santiago

Junto al repunte de las bajas laborales, las dificultades para encontrar trabajadores se han convertido en uno de los mayores quebraderos de cabeza para empresas y negocios de diferentes sectores. En Galicia, el primer trimestre del año culminó con 11.305 vacantes sin cubrir. Aunque esta cifra supone un descenso en el volumen de puestos que buscan y no encuentran quien los ocupe, marcando el nivel más bajo desde que arranca la serie de datos que publica el Instituto Galego de Estatística (Ige) , a inicios de 2022, todavía supone un bolsa considerable de potenciales empleos desiertos en una comunidad con más de 112.000 personas paradas inscritas en las oficinas públicas de colocación.

Además, el número de vacantes sería mayor, pues esta estadística ofrece datos de empresas a partir de los diez trabajadores, dejando fuera las microempresas y pequeños negocios como los impulsados por muchos autónomos, que en determinadas ramas de actividad también encuentran problemas para encontrar mano de obra. Habrá que ver si esa bajada en el número de puestos de trabajo sin cubrir se convierte en tendencia o vuelve a repuntar. Cabe señalar que en los meses de primavera y verano la cifra de vacantes suele aumentar, coincidiendo con la época en la que crece la demanda de trabajadores en diversos sectores, como la hostelería, el comercio o el agro. El máximo se alcanzó a inicios de 2022, cuando se rebasó la barrera de los 16.000 puestos sin ocupar.

Para hacerse una idea de la magnitud de este fenómeno, los datos del Ige relevan que prácticamente cuatro de cada diez empresas tenían puestos vacantes al finalizar el primer trimestre del año. Y una de cada cinco arrastraban esas vacantes al menos desde el trimestre anterior. Si se analiza el grado de dificultad en función del tamaño de la firma, se observa que la mayor parte de las vacantes se concentran en aquellas empresas que no superan las 50 personas en plantilla, con el 42,6% del total.

De la formación a las condiciones

Las causas de que haya cientos de ofertas laborales que no encuentran ocupantes son múltiples. Van desde la escasez de candidatos con el perfil y la cualificación necesarios al rechazo de las condiciones ligadas al puesto, entre otras. Entre las vacantes contabilizadas en el primer trimestre, la estadística achaca seis de cada diez a la falta de aspirantes con la formación requerida: un 15% por el déficit de candidatos con titulaciones STEM, que engloban las disciplinas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas y se caracterizan por una alta empleabilidad y salarios competitivos; un 5% por no contar con una preparación digital suficiente; y el 38% restante por no encontrar personal que cuenta con otro tipo de formación para el puesto.

Estos datos constatan la existencia de un desajuste entre lo que busca el mercado de trabajo gallego y la mano de obra que se ofrece. Junto a ello, las condiciones laborales son otra de las principales trabas para casar la oferta y la demanda. De hecho, explican una de cada tres vacantes, con prácticamente un empate entre los salarios y otras circunstancias del puesto, como puede ser el horario o el tipo de trabajo en sí. Las nuevas generaciones entran al mercado laboral con una filosofía en muchos casos distinta a la de sus padres y abuelos, donde acceder a un empleo y poder mantenerlo por años era la prioridad. Hoy en día, en la balanza pesa más la flexibilidad horaria, las posibilidades de promoción o el impulso de cambiar cada cierto tiempo.

En el caso de aquellas empresas que no tienen vacantes, aunque en la gran mayoría de casos la razón es que no necesitan incorporar personas a sus plantillas, una de cada diez firmas lo atribuyen a los costes de contratación, que consideran elevados.

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