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Unións Agrarias apoya la estrategia gallega contra el desperdicio alimentario pero exige compensación a productores

La organización pide agilizar los trámites para canalizar excedentes hacia bancos de alimentos y entidades sociales

Unións Agrarias reclama que la estrategia contra el desperdicio alimentario compense al campo

Unións Agrarias reclama que la estrategia contra el desperdicio alimentario compense al campo / cedida

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Santiago

Miles de toneladas de alimentos aptos para el consumo quedan cada año fuera del mercado por motivos estéticos, comerciales o por incidencias climáticas. Ante este problema, la futura estrategia gallega contra el desperdicio alimentario abre una nueva vía para dar salida a parte de esa producción, aunque el sector agrario reclama que el coste de ese esfuerzo no recaiga exclusivamente sobre agricultores y ganaderos.

Con motivo del anuncio de la primera estrategia gallega contra el desperdicio alimentario, Unións Agrarias (UUAA) ha mostrado su apoyo a todas las iniciativas orientadas a mejorar el acceso a los alimentos y optimizar los recursos naturales, pero advierte de que su éxito dependerá de que vaya acompañada de una dotación económica suficiente para compensar a los productores.

La organización recuerda que el desperdicio en origen suele producirse por circunstancias ajenas al agricultor. Entre ellas figuran caídas de precios que hacen inviable la recolección de determinadas cosechas o fenómenos meteorológicos como sequías, heladas o tormentas que afectan a la calidad comercial de los productos.

Según explica el sindicato agrario, en algunas ocasiones recoger determinados frutos supone un coste superior al valor que pueden alcanzar en el mercado, lo que obliga a dejarlos en el campo pese a seguir siendo aptos para otros usos.

Dar valor a los productos que no llegan al mercado

Uno de los aspectos que UUAA considera más interesantes de la iniciativa es que no se limita a la retirada de excedentes con fines asistenciales, sino que plantea buscar una salida económica para productos que siguen siendo válidos para el consumo, aunque no cumplan los estándares visuales exigidos por la distribución.

La organización destaca que muchos de los alimentos descartados no son residuos, sino producción aprovechable que podría encontrar nuevos canales de comercialización a través de la industria transformadora, los comedores colectivos o los circuitos de proximidad.

Además, reclama agilizar los procedimientos que permitan canalizar excedentes hacia bancos de alimentos y entidades sociales, una cuestión que hasta ahora se ha encontrado con dificultades logísticas y administrativas, especialmente en el caso de productos frescos.

Desde Unións consideran que una plataforma bien diseñada puede ayudar a recuperar parte de la renta agraria y reducir pérdidas económicas puntuales en las explotaciones, especialmente en sectores como el de las frutas y hortalizas.

La organización recuerda que el desperdicio alimentario en los hogares españoles ronda los 24 kilos por persona al año, el equivalente al 3,7% de los alimentos adquiridos. Sin embargo, sostiene que la nueva estrategia gallega debe centrarse principalmente en actuar sobre las pérdidas que se producen en el origen de la cadena alimentaria, donde existe margen para recuperar valor económico y evitar que alimentos aptos queden fuera del mercado.

Por ello,la organización insiste en que la clave estará en la financiación y en los mecanismos que se habiliten para que agricultores y ganaderos puedan participar en la iniciativa sin asumir en solitario los costes derivados de la gestión y aprovechamiento de esos productos.

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