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MILES DE HECTÁREAS AMENAZADAS EN GALICIA

Cristóbal Touriñán, ganadero en Muxía: "El 90% de nuestra cosecha de maíz está afectada por el gusano soldado"

Su explotación familiar se enfrenta a un incremento de costes entre el 25% y 30% por hectárea debido a la plaga. "No recuerdo un ataque tan agresivo"

Cristóbal Touriñán en su explotación de Muxía

Cristóbal Touriñán en su explotación de Muxía / ECG

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Roi Rodríguez

Roi Rodríguez

Santiago

El gusano soldado ha dejado de ser una preocupación general del campo gallego para convertirse en un problema muy concreto en las explotaciones. Cristóbal Touriñán Novoa, propietario de una explotación ganadera familiar en Muxía dedicada a la producción de leche, lo está viendo estos días en sus propias fincas: el maíz, cultivo básico para alimentar al ganado durante el año, aparece dañado en la mayor parte de la superficie. “Ahora mismo tenemos afectado el 90% de la cosecha”, explica Touriñán, que maneja unas 215 hectáreas de maíz destinadas a forraje para su granja

El daño no es solo visual. Según relata el ganadero, alrededor del 10% de la superficie ya tuvo que ser resembrada porque la planta no era recuperable. “Hay una parte que se puede salvar y otra que hubo que resembrar, pero afectar afecta al 80% o al 90% de la cosecha”, señala.

Asegura que no recuerda un ataque tan agresivo del gusano soldado en los últimos años. La plaga llegó, además, en un momento especialmente delicado, con el maíz todavía muy tierno y con poca capacidad para resistir. “El maíz estaba más débil, más tierno, y el avance fue muy rápido”, resume.

El coste sube antes de saber cuánto se perderá

Uno de los grandes problemas para las explotaciones es que ya están gastando más sin saber todavía cuál será la pérdida final de producción. Tratamientos, trabajos agrícolas, servicios externos y resiembras elevan la factura antes de que pueda calcularse el impacto real sobre la cosecha. “Hasta ahora no se puede calcular bien porque no sabemos la cantidad que vamos a perder”, afirma el ganadero.

“Nuestro cultivo principal para sostener la explotación es el maíz. Si hay una merma importante, la plaga es un problema muy importante”,

Aun así, estima que el incremento del coste de implantación del maíz puede situarse entre un 25% y un 30% por hectárea, sin contar la merma final de producción que pueda provocar la plaga.

El maíz sostiene la alimentación del ganado

La explotación de Cristóbal Touriñán Novia cuenta con unas mil cabezas de ganado, de las que alrededor de 500 están en producción de leche. En ese modelo, el maíz no es un cultivo más: es una pieza central de la alimentación animal y de la economía de la granja. “Nuestro cultivo principal para sostener la explotación es el maíz. Si hay una merma importante, la plaga es un problema muy importante”, explica.

Si finalmente la cosecha baja de forma significativa, la explotación tendrá que compensar esa falta de forraje con la compra de pienso u otros alimentos. Eso supondrá más costes en un momento en el que el sector ya arrastra márgenes ajustados. “Tendría que subir”, apunta sobre el precio de la leche, aunque admite que es difícil que ese incremento de costes se traslade de forma inmediata a lo que cobran los productores.

"Necesitamos productos para combatirlo"

Ante la expansión del gusano soldado, Touriñán considera que la prioridad es contar con soluciones técnicas eficaces y más herramientas para combatir una plaga que se está mostrando especialmente agresiva. “Lo que necesitamos son soluciones técnicas y productos para combatirlo”, señala.

Mientras espera a comprobar cuánto maíz consigue salvar, el ganadero resume la situación con resignación: “Es la realidad que tenemos ahora mismo”. El objetivo, dice, es controlar la plaga en la medida de lo posible y reducir el quebranto para una explotación que depende directamente de ese cultivo para alimentar a sus animales.

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