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Aeropuertos saturados

Aena limitará la capacidad de los aeropuertos de Madrid y Barcelona el próximo verano para evitar el colapso

El gestor aeroportuario permitirá a las aerolíneas aumentar algunos vuelos, pero solo en las horas de menor demanda y en determinadas terminales

Aviones en la Terminal T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

Aviones en la Terminal T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. / "Jesús Hellín " / Europa Press

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Sara Ledo

Sara Ledo

Madrid

Los aeropuertos de Madrid-Barajas y Barcelona-El Prat están al límite de su capacidad. El año pasado superaron los 68 y 57 millones de pasajeros, respectivamente, cuando el tope máximo del primero es de 70 millones de pasajeros y el del segundo es de 55 millones. Aena ha decidido poner orden a esta situación de cara al próximo verano, la época en la que más tránsito tienen estos aeródromos, al limitar el crecimiento del tráfico de las aerolíneas para evitar el colapso.

Hasta ahora, el gestor aeroportuario publicaba la capacidad de los aeropuertos en función de cuántos despegues y aterrizajes podía soportar cada aeródromo y, a partir de esa propuesta, cada aerolínea solicitaba los horarios que más le convenían para sus vuelos. Pero a partir de la temporada de verano 2027, que va de finales de marzo a finales de octubre, el proceso de asignación de derechos de despegue y aterrizaje (lo que se conoce en la jerga del sector como 'slots') permitirá solo aumentos de tráfico en las horas de menor demanda (valle) y tendrá en cuenta la capacidad de cada una de las terminales y el tipo de vuelo.

Aena ha incorporado estos dos criterios porque las distintas instalaciones del aeropuerto tienen capacidades diferentes y porque el tipo de pasajero también influye. Los viajeros nacionales y los procedentes de países Schengen no necesitan pasar por el control de pasaportes, mientras que los pasajeros de fuera del espacio Schengen sí, lo que implica un mayor uso de las instalaciones aeroportuarias. De esta forma, la compañía aspira a "desestacionalizar" los vuelos al impulsar las horas de menor demanda en detrimento de aquellas de mayor actividad y, al mismo tiempo, dimensionará el espacio de sus terminales para poder seguir creciendo pero "garantizando un servicio de máxima calidad".

Estas limitaciones, que comenzarán a partir del próximo verano, desaparecerán una vez se vayan realizando las obras de mejora de los aeropuertos en el periodo 2027-2031, recogidas en el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA). La compañía semipública (el Estado cuenta con el 51% del capital) destinará 1.765,2 millones de euros en Barcelona-El Prat y 4.477,4 millones de euros en Madrid-Barajas de los cerca de 10.000 millones que se gastará en todo el país.

El plan, que ha sido trasladado ya a las compañías aéreas afectadas que operan en ambos aeropuertos, será presentado a la Dirección General de Aviación Civil (DGAC) para su posterior publicación. La reorganización solo afecta a las franjas horarias y meses de mayor saturación. Es decir, las reservas de capacidad previa, los conocidos como derechos de 'slots' históricos, que tienen las aerolíneas seguirán vigentes sin variación alguna.

Hasta mayo, la red de aeropuertos de Aena en España registró 124 millones de viajeros, lo que supone un incremento del 3,7% respecto al mismo periodo de 2025 y las estimaciones de la compañía para el cierre de 2026, publicadas antes de la guerra de Irán, que ha redirigido muchos flujos a este país, ascienden a un total de 326 millones de viajeros (un 1,3% más que el año anterior). Son 50 millones de personas más que las que venían a España en 2019. En 2031, Aena prevé que la cifra de usuarios de sus aeródromos ascienda a 346,7 millones, mientras que las aerolíneas estiman un total de 401 millones de pasajeros.

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Fuente: El Periódico

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