UPTA alerta: las bajas médicas de los autónomos duran más porque no pueden parar
La organización que preside el gallego Eduardo Abad denuncia que la necesidad de mantener la actividad económica obliga a los autónomos a retrasar la atención médica, provocando patologías más complejas y bajas de larga duración.

El presidente de UPTA, Eduardo Abad / cedida

Cada vez hay menos bajas médicas entre los autónomos, pero cuando se producen duran más. UPTA advierte de que esta evolución no significa que los trabajadores por cuenta propia enfermen menos, sino que muchos continúan trabajando aun estando enfermos porque no pueden permitirse dejar de hacerlo.
Los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 reflejan esa paradoja. Entre el primer trimestre de 2024 y el mismo periodo de 2026, el número de trabajadores autónomos protegidos aumentó un 2,5%, al pasar de 3.310.323 a 3.391.709 personas. Sin embargo, durante ese mismo periodo los procesos de incapacidad temporal iniciados descendieron un 10,1%, de 122.422 a 110.094, mientras que los finalizados bajaron un 10,4%, hasta 109.450.
La incidencia de la incapacidad temporal también cayó. Pasó de 12,33 a 10,86 procesos por cada mil trabajadores protegidos, un descenso del 11,9%. También se redujo el número de procesos en vigor, de 140.718 a 136.416, un 3,1% menos.
La otra cara de esa bajada está en la duración de las bajas. Los procesos finalizados pasaron de una duración media de 96,4 días a 101,5 días, 5,1 días más. En el caso de las bajas que permanecen en vigor, la duración media alcanzó los 203,4 días, frente a los 192,8 días registrados dos años antes, un incremento de 10,6 días.
Menos posibilidad de dejar de trabajar
UPTA sostiene que estos datos no apuntan a una menor enfermedad, sino a una menor capacidad real para dejar de trabajar. La organización recuerda que en España existen más de 1,5 millones de trabajadores autónomos personas físicas que desarrollan su actividad sin asalariados.
Para este colectivo, una incapacidad temporal supone, en la práctica, cerrar el negocio o paralizar completamente la actividad, dejar de percibir ingresos desde el primer día y asumir el riesgo de perder clientes o no poder recuperar posteriormente su actividad económica. Esa situación explica, según UPTA, que miles de autónomos retrasen la visita al médico y continúen trabajando hasta que la enfermedad les impide seguir.
La organización subraya que su análisis no cuestiona las bajas médicas de los trabajadores asalariados. Al contrario, defiende que la salud debe estar siempre por encima de cualquier otra consideración y reclama que los autónomos puedan disponer de una protección equivalente cuando son ellos quienes enferman. “Nadie debería verse obligado a elegir entre cuidar de su salud o mantener abierto su negocio”, sostiene.
Bajas más tardías y más largas
UPTA advierte de que retrasar el tratamiento tiene consecuencias directas sobre la salud. Cuando una enfermedad no recibe atención desde sus primeras manifestaciones, aumentan las posibilidades de que evolucione hacia procesos más complejos o persistentes.
Los datos, según la organización, reflejan precisamente esa situación. Mientras la incidencia de la incapacidad temporal cae un 11,9%, la duración media de las bajas sigue aumentando. En apenas dos años, los procesos finalizados duran 5,1 días más y las bajas en vigor se prolongan 10,6 días más que en 2024.
La conclusión de UPTA es que el problema no es que los autónomos enfermen menos, sino que llegan demasiado tarde al sistema de incapacidad temporal. La necesidad de mantener abierta la actividad económica provoca que muchas patologías se atiendan tarde, lo que dificulta la recuperación y favorece bajas de larga duración.
Reforma de la cuota
UPTA reclama una reforma para eliminar los desincentivos económicos que, a su juicio, impiden a miles de autónomos cuidar de su salud cuando aparece la enfermedad. Su principal reivindicación es que la exención en el pago de la cuota al RETA se aplique también en todos los procesos de incapacidad temporal de duración inferior a 60 días, desde el día siguiente al inicio de la baja médica y hasta su finalización.
Actualmente, esa exención se reconoce con carácter general a partir del día 61 de la incapacidad temporal. Para UPTA, esta regulación deja sin protección económica la mayoría de los procesos de corta duración y obliga al trabajador autónomo a seguir abonando su cuota precisamente cuando deja de percibir ingresos.
La organización defiende que eliminar este desincentivo permitiría que miles de autónomos acudieran antes al médico, iniciaran el tratamiento en las primeras fases de la enfermedad y evitaran que muchas patologías terminaran cronificándose.
El presidente de UPTA España, el vilagarciano Eduardo Abad, resume la situación así: “Los autónomos no enfermamos menos; sencillamente, no podemos permitirnos ponernos enfermos”. Según sostiene, para más de 1,5 millones de autónomos sin asalariados, una baja médica supone cerrar temporalmente el negocio.
“Los datos son claros: cada vez se producen menos bajas, pero cuando finalmente llegan duran más tiempo porque las enfermedades se atienden demasiado tarde. Es el momento de eliminar ese castigo económico”, afirma Abad.
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