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El precio se impone en Galicia: las gasolineras de bajo coste ya son la opción preferida para cuatro de cada diez conductores

El 98% de los encuestados prefiere pagar menos antes que disponer de servicios complementarios en la estación, según un estudio

Un vehículo repostando gasolina

Un vehículo repostando gasolina / cedida

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Roi Rodríguez

Roi Rodríguez

Santiago

El modelo tradicional de estación de servicio pierde terreno en Galicia frente a una nueva forma de repostar marcada por el precio, la rapidez y la ausencia de servicios accesorios. Las gasolineras de bajo coste ya son la primera opción para el 39% de los conductores gallegos, mientras que el 83% reconoce haber utilizado alguna vez este tipo de establecimientos.

Al menos, esta es la conclusión que se desprende de la tercera edición del estudio Hábitos de consumo de combustible en España, elaborado por IO Investigación por encargo de Plenergy. El informe, que analiza la evolución de las decisiones de los conductores desde 2022, refleja una consolidación del formato de bajo precio y una creciente sensibilidad de los usuarios ante cualquier diferencia en el coste por litro.

En 2026, el 70% de los conductores gallegos señala el precio como el principal motivo para elegir una gasolinera. Son 13 puntos porcentuales más que en 2024 y una distancia amplia respecto a otros factores como la proximidad al domicilio, la atención en pista o la existencia de tienda y cafetería.

De hecho, el 98% de los encuestados prefiere pagar menos por el combustible antes que disponer de servicios complementarios en la estación. El ahorro se impone así a una experiencia de repostaje más tradicional.

Esta prioridad también explica la facilidad con la que los conductores están dispuestos a cambiar de establecimiento. Ocho de cada diez lo harían por un ahorro de hasta diez céntimos por litro. En concreto, el 37% cambiaría de gasolinera por una diferencia de solo cinco céntimos, mientras que el 44% tomaría esa decisión si el ahorro alcanzase los diez.

La desconfianza hacia el combustible barato pierde fuerza

El avance de estas estaciones no se explica únicamente por el precio. También ha mejorado la percepción sobre la calidad del carburante que ofrecen.

El 63% de los conductores gallegos afirma confiar en el combustible de bajo precio, dos puntos más que en la anterior edición del informe. Además, el 47% considera que no existe ninguna diferencia de calidad respecto a la gasolina o el diésel de las estaciones tradicionales.

Esta opinión ha ganado terreno con rapidez. En 2024, solo el 41% sostenía que ambos combustibles eran equivalentes, seis puntos menos que ahora.

La evolución indica que uno de los principales frenos del modelo de bajo coste, la sospecha sobre la calidad del producto, pierde peso entre los usuarios. A medida que aumenta la experiencia de uso, también crece la normalización de estas estaciones.

La implantación social del formato se refleja además en otro dato: ocho de cada diez conductores gallegos aseguran que les gusta o les gustaría tener una gasolinera de bajo precio cerca de su vivienda o de su lugar de trabajo.

Más allá del coste, los usuarios valoran especialmente la disponibilidad de varios surtidores para evitar esperas, una característica destacada por el 54% de los encuestados. Le siguen el servicio durante las 24 horas, con un 53%; la seguridad de las instalaciones, con un 45%; y la rapidez del repostaje automático, mencionada por el 21%.

El estudio también detecta un aumento de la frecuencia con la que los gallegos acuden a las estaciones de servicio. Ocho de cada diez conductores repostan al menos dos veces al mes y el 34% lo hace tres o más veces, cuatro puntos por encima del dato registrado en 2024.

Esta mayor frecuencia se concentra principalmente en áreas urbanas. El 69% de los repostajes se realiza en ciudades o en las proximidades de pueblos y núcleos urbanos, mientras que las estaciones situadas en carretera pierden peso y representan ya solo el 10% de las visitas.

El cambio en los hábitos apunta, por tanto, hacia estaciones más cercanas, automatizadas y centradas en el coste del combustible. Para una parte creciente de los conductores gallegos, repostar ha dejado de estar asociado a servicios adicionales y se ha convertido en una decisión dominada casi por completo por el precio.

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