Las 'empresas invisibles' de biotecnología compostelana venden ciencia a nivel internacional
BFlow y Enzicas desarrollan innovadoras soluciones para la industria farmacéutica y alimentaria, respectivamente, operando en mercados especializados y para otras compañías

En Enzicas desarrollan enzimas para mejorar procesos de la industria alimentaria. / cedida

Santiago ya cuenta con compañías como Mestrelab o GalChimia, empresas consolidadas que han alcanzado una dimensión relevante, trabajan para clientes internacionales y llevan la ciencia gallega por el mundo. Junto a esos referentes, crece otro grupo de firmas menos conocidas que también compite en mercados especializados.
Son las empresas invisibles de la biotecnología compostelana: compañías que venden a otras industrias y cuyos nombres rara vez llegan al consumidor. BFlow y Enzicas son dos ejemplos. La primera desarrolla órganos en chip para ensayar medicamentos y la segunda crea soluciones enzimáticas para la industria alimentaria.
Ambas forman parte de un ecosistema en expansión. Bioga contabiliza 92 organizaciones que utilizan habitualmente la biotecnología en la provincia de A Coruña. En Galicia existen unas 190 entidades cuya actividad principal pertenece al sector y más de 350 compañías que incorporan esta tecnología a sus procesos.
«Muchas venden diagnóstico genético, soluciones para la alimentación o servicios de I+D a hospitales, laboratorios e industrias, pero nunca directamente al consumidor», explica Loli Pereiro, cluster manager de Bioga. Su tecnología puede estar detrás de un medicamento, un análisis clínico o un alimento sin que el consumidor sepa quién la desarrolló.
BFlow es una spin-off de la Universidade de Santiago fundada en 2020. Desarrolla dispositivos de microfluídica conocidos como organ-on-a-chip, capaces de cultivar células humanas y reproducir parcialmente el comportamiento de un órgano en miniatura.
«Los modelos animales no siempre permiten predecir qué ocurrirá en las personas »
Su principal aplicación está en los estudios preclínicos de nuevos medicamentos. El objetivo es lograr resultados más cercanos a la respuesta humana y reducir la experimentación animal. Estos dispositivos permiten observar cómo reaccionan tejidos humanos ante distintos compuestos antes de avanzar a fases posteriores del desarrollo de un fármaco.

Organ-on-Chip / cedida
«Los modelos animales no siempre permiten predecir bien qué ocurrirá después en las personas. Con estos dispositivos podemos trabajar sobre modelos celulares humanos y obtener resultados más representativos», explica Enrique Sánchez, general manager de BFlow.
La empresa desarrolla junto a una farmacéutica española un dispositivo destinado a la córnea y la retina. También investiga aplicaciones relacionadas con el sistema nervioso central y enfermedades como el alzhéimer y el párkinson.
BFlow vende sus chips en España, Francia y Polonia, cuenta con distribuidores en otros mercados europeos y trabaja con un socio en China. Además, negocia una licencia para introducir su tecnología en Japón. La compañía cuenta con unos siete profesionales, en su mayoría doctores en biotecnología o medicina, y busca captar inversión y acuerdos con farmacéuticas para crecer en el exterior. Esos acuerdos son importantes para validar sus dispositivos en proyectos reales y acelerar su entrada en nuevos mercados.
Enzimas para reducir tiempos y costes
Enzicas, constituida en Santiago en 2022, desarrolla enzimas e ingredientes funcionales para mejorar la eficiencia de la industria alimentaria. «Hay empresas que tienen demanda, pero no pueden producir más porque sus alimentos deben permanecer demasiado tiempo en cámaras de maduración o curación», señala Víctor Lama, director general de Enzicas.

Enzicas acelera la maduración y curación de quesos y embutidos para reducir tiempos, costes y producto inmovilizado / cedida
Su producto principal es Velozyme, un complejo enzimático que acelera la maduración y curación de quesos y embutidos para reducir tiempos, costes y producto inmovilizado. «Poder sacar antes el alimento al mercado permite aumentar la capacidad productiva sin tener que ampliar inmediatamente una planta o construir nuevas cámaras», destaca Lama.
La empresa trabaja también en Bagazyme, destinado a mejorar la textura, el volumen y la frescura de las masas de panadería; un koji de castañas, con aplicaciones en alimentos vegetales, cárnicos y lácteos; y Umazyme, concebido para aportar umami, cuerpo y una mejora sensorial.
«Reducir los tiempos de maduración permite aumentar la producción sin ampliar la planta »
Enzicas cuenta con cuatro científicos, dos con formación posdoctoral, y ha invertido unos 600.000 euros en desarrollo. Dispone de una patente nacional en fase europea y prevé superar los 60.000 euros de facturación este año.
En dos años espera alcanzar entre 300.000 y 400.000 euros y entrar en Italia, Francia y Portugal a partir de 2028. Para crecer, pretende disponer hacia 2028 o 2029 de una planta con biorreactores de al menos mil litros, con una inversión estimada de 400.000 euros. Esa instalación permitiría pasar de la fase de desarrollo a una producción a mayor escala y atender pedidos de clientes industriales.
El reto de convertir la ciencia en negocio
BFlow y Enzicas representan lo que el sector denomina «vender ciencia»: convertir el conocimiento en tecnologías, procesos o productos aplicables por otras empresas. «Vender ciencia significa vender un resultado de laboratorio, un proceso patentado, una molécula licenciable, un dato validado o una garantía regulatoria», resume Loli Pereiro.
En BFlow, ese conocimiento se transforma en dispositivos para mejorar el desarrollo de medicamentos. En Enzicas, en soluciones para acelerar procesos y mejorar los alimentos.
Según Bioga, la biotecnología gallega ha multiplicado por tres su empleo y por cuatro su facturación desde 2021. Sus cerca de 7.800 puestos se reparten entre numerosas compañías pequeñas y especializadas.
El principal desafío es llevar los proyectos más allá del laboratorio: validar la tecnología, proteger las patentes, cumplir la regulación, industrializar la producción y encontrar clientes. «Sin inversión en plantas y sin escalado productivo, la ciencia no termina de convertirse en negocio», advierte Pereiro.
Entre 2001 y 2023 se crearon 135 empresas en la biorregión gallega, 57 de ellas spin-offs universitarias. Para la responsable de Bioga, Galicia sabe generar proyectos científicos, pero necesita mejorar las condiciones para transformarlos en compañías consolidadas.
Mestrelab y GalChimia muestran que desde Santiago es posible construir empresas científicas con alcance internacional. BFlow y Enzicas avanzan por ese camino desde una escala menor y en sectores especializados
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