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Galicia busca potenciar el aceite de oliva con variedades autóctonas a través del proyecto Supraolivo

Con un presupuesto de 582.000 euros, pretende mejorar la rentabilidad y la sostenibilidad de las explotaciones olivareras gallegas hasta 2029

El cultivo del olivo, todavía minoritario en buena parte de Galicia, aspira a convertirse en una nueva vía de diversificación económica para el rural.

El cultivo del olivo, todavía minoritario en buena parte de Galicia, aspira a convertirse en una nueva vía de diversificación económica para el rural. / cedida

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Roi Rodríguez

Roi Rodríguez

Santiago

El cultivo del olivo, todavía minoritario en buena parte de Galicia, aspira a convertirse en una nueva vía de diversificación económica para el rural. Un proyecto coordinado por la Asociación Galega de Cooperativas Agroalimentarias (Agaca) analizará hasta 2029 cómo mejorar la rentabilidad de las explotaciones, reducir su impacto ambiental y obtener aceites con mayor valor comercial a partir de variedades autóctonas.

La iniciativa, denominada Supraolivo, movilizará un presupuesto de 582.000 euros y reunirá a productores, cooperativas, empresas y centros de investigación de Galicia, Castilla y León y Andalucía. Su objetivo es desarrollar un modelo de olivicultura más competitivo, sostenible y resistente al cambio climático.

El proyecto parte de una oportunidad de mercado: aprovechar el creciente interés por los productos de origen local, la calidad diferenciada y los alimentos vinculados al territorio. En el caso gallego, la recuperación de variedades tradicionales de olivo podría permitir la elaboración de aceites con identidad propia y un posicionamiento distinto al de las grandes zonas productoras.

Supraolivo combinará la experiencia de Andalucía, referente mundial en la producción de aceite de oliva, con el desarrollo emergente de este cultivo en Galicia y Castilla y León. El trabajo conjunto permitirá estudiar qué variedades se adaptan mejor a cada territorio y qué prácticas pueden mejorar el rendimiento sin aumentar los costes ambientales.

Los equipos participantes analizarán las condiciones agronómicas de las zonas productoras, la calidad de las cosechas y el comportamiento de los olivos ante el aumento de las temperaturas, los cambios en las lluvias y otros efectos del cambio climático.

También se probarán estrategias de fertilización, agricultura regenerativa, conservación del suelo, optimización del riego y mejora de la biodiversidad. Estas actuaciones buscan reducir costes, aprovechar mejor los recursos disponibles y aumentar la estabilidad de las producciones.

Aceites diferenciados para competir por valor y no solo por volumen

Uno de los principales retos económicos del proyecto será determinar si las variedades autóctonas pueden dar lugar a aceites de mayor valor añadido. Para ello, se estudiará su composición nutricional y sensorial, así como las posibilidades de comercialización de productos vinculados a un origen concreto.

El proyecto creará parcelas demostrativas para evaluar el comportamiento de las variedades tradicionales y comprobar su potencial productivo. Además, estudiará la rentabilidad de las explotaciones, la huella ambiental y los costes asociados a los distintos modelos de manejo.

El objetivo es ofrecer a agricultores y cooperativas información útil para decidir si el olivo puede convertirse en una alternativa viable dentro de sus explotaciones. La iniciativa también pretende favorecer la conservación de la biodiversidad y generar actividad económica alrededor de la producción, transformación y venta del aceite.

El consorcio está formado por Agaca, la cooperativa Productores de Olivas de Galicia (Proligal), la Asociación para el Desarrollo Rural Integral de las Sierras de Salamanca, Aceiteros del Águeda SAT, Luque Ecológico, el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC y el Centro Tecnológico de la Carne.

También participarán el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León y el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica para desarrollar actuaciones técnicas especializadas.

Supraolivo está financiado en un 80 % por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural y en un 20 % por la Administración General del Estado. El proyecto se enmarca en el Plan Estratégico de la Política Agraria Común y en los grupos operativos supraautonómicos de innovación agrícola.

La primera jornada de presentación se celebrará en septiembre y marcará el inicio de las actividades de divulgación y transferencia de conocimiento.

Con esta inversión, Agaca busca sentar las bases de una nueva actividad económica en el campo gallego, capaz de generar productos diferenciados, mejorar la competitividad de las explotaciones y abrir oportunidades de negocio ligadas a la calidad y al origen.

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