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La patronal gallega reclama a la Universidade de Santiago una oferta formativa flexible y conectada con la empresa

La organización empresarial defiende una relación más estrecha entre la USC y las compañías para mejorar la empleabilidad y la competitividad

Foto de familia del encuentro celebrado este jueves en Santiago

Foto de familia del encuentro celebrado este jueves en Santiago / ECG

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Roi Rodríguez

Roi Rodríguez

Santiago

Preparar ahora a los profesionales que necesitará Galicia dentro de cinco, diez o quince años. Ese es el principal desafío que la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) ha trasladado a la nueva rectora de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), Rosa María Crujeiras, durante un encuentro celebrado este jueves.

La organización empresarial considera que muchos de esos futuros titulados deberán desempeñar ocupaciones que todavía no existen. Para anticiparse a esa transformación del mercado laboral, defiende una relación más estrecha entre la universidad y las empresas, así como una oferta formativa capaz de evolucionar al ritmo de los cambios productivos y tecnológicos.

El presidente de la CEG, Juan Manuel Vieites, señaló que la universidad tiene la responsabilidad esencial de formar a los profesionales que necesitarán las compañías gallegas durante los próximos años. Una tarea que, según expuso, debe abordarse sin renunciar a la formación integral que caracteriza al sistema universitario.

«La relación entre universidad y empresa no puede entenderse como dos mundos separados, sino como dos ámbitos complementarios que deben avanzar de la mano», defendió Vieites.

La CEG sostiene que una colaboración más fluida puede ampliar las oportunidades laborales de los jóvenes, mejorar la competitividad de las empresas y fortalecer la economía gallega. Para conseguirlo, reclama una mayor conexión entre la formación universitaria, la transferencia de conocimiento, la innovación y la empleabilidad.

Microcredenciales y titulaciones más flexibles

Entre las principales propuestas planteadas por el empresariado se encuentra una mayor flexibilidad de la oferta académica. La CEG apuesta por impulsar las microcredenciales, ampliar los programas de especialización y reforzar las competencias digitales y tecnológicas del alumnado.

La organización también considera necesario fomentar la cultura emprendedora y la I+D+i, además de avanzar hacia un modelo en el que las empresas participen activamente en el diseño y la actualización de los contenidos formativos.

El objetivo es reducir la distancia entre los conocimientos adquiridos en las aulas y las capacidades que posteriormente demanda el tejido productivo. La CEG reclama para ello más espacios de colaboración entre investigadores y compañías, así como un mayor desarrollo de proyectos compartidos y de mecanismos de transferencia de conocimiento.

Vieites insistió en que esta aproximación no implica que la universidad deba abandonar su misión académica. La propuesta empresarial pasa por actualizar las titulaciones conforme evolucionen las necesidades productivas, pero preservando la formación integral de los estudiantes.

La inteligencia artificial cambia las competencias necesarias

La irrupción de la inteligencia artificial ocupó una parte destacada del encuentro. La CEG considera imprescindible la colaboración entre universidades, centros formativos, administraciones públicas y empresas para preparar a los profesionales ante la extensión de estas herramientas.

Vieites defendió que la IA no sustituye al talento humano, sino que lo potencia. A su juicio, la ventaja competitiva continuará estando en las personas capaces de utilizar la tecnología con criterio, creatividad, ética y sentido de la responsabilidad.

Esta transformación lleva a la organización empresarial a reclamar una apuesta decidida por la formación permanente. La rápida evolución de las herramientas digitales obliga, según la CEG, a actualizar conocimientos y competencias a lo largo de toda la trayectoria profesional.

La demanda de perfiles tecnológicos convive, de este modo, con la necesidad de desarrollar capacidades humanas y criterios responsables para utilizar la inteligencia artificial. Para el empresariado, la conexión entre universidad y empresa será determinante a la hora de identificar estas nuevas competencias y trasladarlas a los programas formativos.

Reconocimiento a la nueva rectora

Durante el encuentro, el presidente de la CEG felicitó a Rosa María Crujeiras por su elección como rectora de la USC. Vieites consideró que su nombramiento reconoce una trayectoria académica y de gestión construida sobre el rigor, el compromiso con la universidad pública y su vinculación con la comunidad universitaria.

El representante empresarial señaló que esa experiencia será un activo para afrontar una etapa que calificó como «apasionante», aunque también especialmente exigente por los desafíos que afrontan la enseñanza superior y el mercado laboral.

Vieites resaltó, además, la relevancia histórica de que Crujeiras sea la primera mujer que asume el rectorado de una universidad gallega. Según manifestó, este hito reconoce una trayectoria basada en la capacidad, el mérito, el conocimiento y el compromiso con la institución universitaria.

El presidente de la CEG defendió la importancia de continuar impulsando liderazgos femeninos preparados y transformadores, capaces de incorporar nuevas perspectivas a las instituciones.

La reunión concluyó con un llamamiento a consolidar la colaboración entre el tejido productivo y la universidad. «Formación y empresa deben caminar juntas», resumió Vieites, quien situó la disponibilidad de capital humano como uno de los grandes desafíos de Galicia para competir, innovar y generar prosperidad.

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