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Finsa cierra 2025 con ventas por más de 1.200 millones, crea 70 empleos y mantiene su inversión en transformación

El grupo compostelano, que destinó 76 millones de euros a modernizar sus fábricas, incrementó el uso de madera reciclada un 7% hasta alcanzar las 587.119 toneladas

Instalaciones de Finsa en Santiago

Instalaciones de Finsa en Santiago / ECG

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Roi Rodríguez

Roi Rodríguez

Santiago

La transformación de Finsa ya no se limita a convertir madera en tableros. La compañía nacida en un aserradero de Ames y vinculada históricamente a Santiago combina hoy industria, innovación, energía, química y gestión forestal en una estrategia que volvió a traducirse en más ventas y empleo durante 2025. La empresa cerró el ejercicio por encima de los 1.200 millones de euros y mantuvo un elevado esfuerzo inversor para modernizar sus fábricas y avanzar hacia procesos más circulares.

Finsa alcanzó una cifra total de ventas de 1.213 millones de euros, frente a los 1.208 millones registrados un año antes. La plantilla media aumentó hasta las 3.412 personas, 70 más que en 2024, y el 95% del personal dispone de contrato indefinido.

Al cierre del ejercicio, el grupo contaba con 3.429 trabajadores, de los que el 84% desarrollaba su actividad en España. La compañía cuenta con diez plantas productivas, 17 delegaciones comerciales propias en doce países y diez plataformas logísticas en distintos puntos de Europa. España, Portugal y Francia continúan siendo sus principales mercados.

Baño de Bosque by FINSA

Baño de Bosque by FINSA / ECG

El crecimiento de la actividad se apoyó principalmente en el sector de la reforma. La compañía consiguió vender un mayor volumen de producto, aunque a un precio medio inferior al de 2024, en un escenario marcado por la debilidad de algunos mercados centroeuropeos y por las dificultades logísticas y comerciales derivadas de la incertidumbre internacional.

La división de soluciones en madera, núcleo del negocio, alcanzó los 1.050 millones de euros, frente a los 1.035,3 millones del año anterior. El área química aportó 159,5 millones, mientras que el negocio energético redujo su facturación hasta los 3,8 millones por el cese de actividad de varias plantas de cogeneración.

La presión de los costes condicionó, sin embargo, la rentabilidad. El ebitda recurrente se situó en 179,8 millones de euros, frente a los 197,6 millones de 2024, mientras que el resultado de explotación pasó de 126,7 a 111,3 millones. Finsa atribuye esta evolución al encarecimiento de la energía y de determinadas materias primas, así como al mayor gasto en mantenimiento y conservación de las instalaciones.

Una inversión de 76 millones

La compañía destinó 76 millones de euros durante 2025 a actualizar equipos, mejorar tecnológicamente sus instalaciones y construir nuevos activos. La inversión fue inferior a los 83 millones del ejercicio precedente, pero permitió dar continuidad a su plan de transformación industrial.

Entre las principales actuaciones figura el proyecto para aumentar la capacidad productiva de tableros MDF. También se acometieron inversiones en gestión forestal, digitalización de procesos, medio ambiente y proyectos de industria 4.0.

En Santiago, Finsa amplió la capacidad de almacenamiento y cribado de madera reciclada. En la planta de Fibranor puso en marcha la tecnología denominada steam explosion, que permite incorporar por primera vez residuos de madera a la fabricación de tableros MDF.

La compañía continuó trabajando además en el desarrollo de nuevos productos y en la mejora de los existentes, junto con proyectos de automatización, digitalización e inteligencia artificial. Entre sus líneas de innovación destacan los productos biobasados, la impresión digital, la fábrica inteligente y las nuevas tecnologías de reciclaje.

Más madera reciclada

Uno de los avances más significativos del ejercicio se produjo en el aprovechamiento de materiales recuperados. Finsa reutilizó 587.119 toneladas de madera reciclada como materia prima, cerca de 38.000 toneladas más que en 2024, lo que supone un incremento del 7%.

La empresa dispone de tres plataformas de acopio de madera usada en Portugal, Francia y Albacete, además de 750 contenedores propios de recogida y una red de gestores intermedios de residuos. Esta actividad se desarrolla bajo la marca Evolta, creada para prestar un servicio integral de recogida, reciclaje y valorización de madera al final de su primera vida útil.

La producción de madera técnica alcanzó los 2,2 millones de metros cúbicos, frente a los 2,1 millones del año anterior. Según los cálculos recogidos en el informe de la compañía, ese volumen equivale al almacenamiento de 1,5 millones de toneladas de CO₂.

El 93% de la energía térmica empleada en sus procesos industriales procede ya de biomasa residual. Finsa calcula que esta utilización evita la emisión de 476.448 toneladas equivalentes de CO₂ respecto a la generación de esa misma energía mediante gas natural.

Pese a que la producción de tableros creció más de un 3%, el consumo de energía térmica solo aumentó un 0,3%, mientras que el eléctrico avanzó un 2%. La compañía vincula esta evolución a las inversiones realizadas en eficiencia energética y recuperación de energías residuales.

Finsa sostiene además que desde 2018 ha reducido un 70% sus emisiones directas y las asociadas al consumo de electricidad, superando ya el objetivo de contracción del 50,4% que había fijado para 2030.

Del monte a la industria

La estrategia forestal del grupo se articula a través de Veta y Evolta. Veta acompaña a propietarios, comunidades de montes y empresas en la gestión de los terrenos forestales, con actuaciones vinculadas a la biodiversidad, los tratamientos fitosanitarios y el desarrollo de nuevos modelos silvícolas.

La finca de A Panda da Dá

La finca de A Panda da Dá / ECG

La marca participa también en un programa piloto de prevención de incendios con la Consellería do Medio Rural y desarrolla proyectos en A Panda da Dá, en As Pontes, una propiedad certificada con el sello FSC por sus servicios ecosistémicos de biodiversidad.

Evolta, por su parte, se ocupa de la gestión de la madera usada, desde su recogida y embalaje hasta el asesoramiento para su reciclaje. La compañía participa junto con otras empresas del sector en la creación de un sistema colectivo de responsabilidad ampliada para impulsar la recuperación de estos materiales.

Finsa mantiene además convenios con comunidades vecinales de montes para recuperar ecosistemas, proteger la biodiversidad y revalorizar masas de coníferas. Estos acuerdos se suman a proyectos colaborativos de innovación, eficiencia e industria 4.0.

Formación y empleo estable

En el ámbito laboral, la empresa firmó el segundo Plan de Igualdad para el periodo 2025-2029 con la representación social de sus fábricas gallegas. El documento incorpora medidas relacionadas con selección, contratación, promoción, formación, retribución y conciliación.

Las mujeres representan el 21% de la plantilla. Su presencia asciende al 43% en los puestos de estructura, pero se reduce al 18% en los operativos, una diferencia que la compañía relaciona con la masculinización histórica de los sectores de transformación de la madera y químico.

Finsa impartió durante el ejercicio 29.145 horas de formación y acogió a 96 estudiantes en programas de FP, FP Dual, becas universitarias y proyectos de fin de grado. La empresa mantiene colaboraciones con la USC y la Universidade de Vigo en ámbitos como inteligencia artificial, industria 4.0, logística e internet de las cosas.

Cautela ante la evolución del mercado

La compañía afronta los próximos meses con prudencia por la incertidumbre geopolítica, los conflictos bélicos, la inflación y el avance de las políticas proteccionistas. También prevé que continúe la presión sobre los costes de la energía, la logística y las materias primas, sin esperar una recuperación de la demanda a corto plazo.

Ante este escenario, Finsa mantendrá el foco en la madera técnica y estructural para interiorismo y construcción, los productos biobasados y los proyectos de fábrica inteligente. También continuará desarrollando Hábitat 360, un ecosistema concebido para conectar el diseño y la prescripción profesional con la industria y transformar la forma de crear y habitar los espacios.

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