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El campo gallego pide drones para tratar los viñedos de la Ribeira Sacra y frenar el gusano soldado en el maíz

Unións Agrarias reclama autorizaciones excepcionales para aplicar fitosanitarios en parcelas de fuerte pendiente y cultivos donde la maquinaria no puede actuar con eficacia

Efecto en el maíz del ataque del gusano soldado

Efecto en el maíz del ataque del gusano soldado / cedida

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Roi Rodríguez

Roi Rodríguez

Santiago

Las dificultades para combatir el gusano soldado en el maíz forrajero y los riesgos que implica tratar manualmente los viñedos en pendiente de la Ribeira Sacra han llevado al sector agrario a reclamar el uso controlado de drones. Unións Agrarias-UPA ha solicitado la colaboración de la Xunta para defender ante el Ministerio de Agricultura una solución que permita aplicar productos fitosanitarios en situaciones concretas donde los métodos tradicionales resultan peligrosos, poco eficaces o inviables.

La organización trasladó esta petición a la conselleira do Medio Rural durante una reunión celebrada este miércoles. Su propuesta no consiste en autorizar de manera general la fumigación aérea con drones, sino en tramitar permisos excepcionales para cultivos, plagas y zonas claramente delimitadas.

Unións Agrarias considera que las características del territorio gallego hacen especialmente útil esta tecnología. El minifundismo, la dispersión de las parcelas y una orografía compleja dificultan la entrada de maquinaria y reducen la eficacia de los tratamientos convencionales, sobre todo cuando aparecen nuevas plagas o las plantas han alcanzado una altura considerable.

La entidad insiste en que no plantea utilizar más productos fitosanitarios ni alterar los objetivos europeos para reducir su uso. Tampoco pretende sustituir los sistemas de lucha integrada contra las plagas.

La finalidad, explica, es mejorar la manera de aplicar los productos para conseguir una mayor eficacia con la misma cantidad o incluso con un volumen menor. Los drones permitirían además reducir la deriva, actuar con mayor precisión y aumentar la seguridad de los trabajadores, de los cultivos y del medio ambiente.

La aplicación aérea de fitosanitarios está prohibida con carácter general, pero la legislación contempla excepciones cuando no existe una alternativa viable. Unións Agrarias reclama que se aproveche esa posibilidad mientras no se modifica el marco europeo, que actualmente equipara los drones con la aviación agrícola convencional.

La organización propone que cada permiso especifique el producto autorizado, el cultivo, la plaga, la zona, el periodo de aplicación y las condiciones técnicas. Este sistema permitiría atender problemas urgentes sin abrir una autorización indiscriminada y proporcionaría mayor seguridad jurídica a las explotaciones.

También pide que Galicia mantenga una posición común ante el Ministerio de Agricultura. Esa estrategia debería combinar la defensa en Bruselas de una regulación diferenciada para los drones con el uso inmediato de las excepciones que ya permite la normativa.

Viñedos en pendiente y maíz demasiado alto para la maquinaria

La viticultura heroica de la Ribeira Sacra es uno de los ámbitos en los que Unións Agrarias considera más necesario habilitar esta herramienta. La aplicación manual de tratamientos en viñedos con fuertes pendientes expone directamente a los trabajadores, complica la ejecución de las tareas y puede reducir su eficacia.

A estas dificultades se añaden la falta de mano de obra y el incremento de los episodios de calor. La organización entiende que mantener los tratamientos manuales como solución habitual resulta cada vez menos razonable en determinadas parcelas.

El uso de drones permitiría actuar con más rapidez frente a enfermedades como el mildiu, reducir el tiempo de trabajo y disminuir el volumen de líquido empleado. También dejaría un registro digital de las aplicaciones, lo que facilitaría su control y trazabilidad.

La segunda prioridad es el maíz forrajero, donde la expansión del gusano soldado supone un problema que, según Unións Agrarias, no está siendo posible combatir con éxito mediante los recursos disponibles.

La situación se complica cuando el maíz alcanza una altura que dificulta o impide el acceso de maquinaria sin causar daños en las plantas. En ese momento, las alternativas se reducen a pulverizar desde los bordes de las parcelas mediante cañones, con menor precisión y mayor riesgo de deriva, o a aplicar los tratamientos manualmente.

La organización considera que la aplicación manual no constituye una respuesta razonable para superficies agrarias amplias. Los drones, en cambio, podrían actuar desde el aire sin aplastar el cultivo y distribuir el producto sobre las zonas afectadas.

Unións Agrarias advierte además de que un control insuficiente puede hacer que queden ejemplares reproductores de una campaña a otra. En ese caso, la presión de la plaga podría aumentar progresivamente y agravar el problema en los siguientes cultivos.

La petición dirigida a la Xunta busca, por tanto, una solución inmediata pero limitada a casos justificados. La organización reclama que los drones sean reconocidos como una herramienta de agricultura de precisión y no reciban el mismo tratamiento que los aviones utilizados tradicionalmente para fumigaciones agrícolas.

Mientras ese cambio normativo no llegue, el sector pide recurrir a las excepciones legales para proteger los viñedos de difícil acceso y responder con mayor rapidez a plagas como el gusano soldado.

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