La fábrica del rural gallego que crea empleo cualificado y busca nuevos trabajadores
Tejas Verea emplea a 85 personas en Mesía, el 95 % procedentes del entorno, y prevé alcanzar los 90 trabajadores mientras sigue buscando operarios y perfiles técnicos
La empresa familiar, que lleva casi seis décadas creando empleo en el rural, reclama mejores transportes y más vivienda para atraer talento

David del Río y Lucía Verea en la fábrica / ECG

Encontrar un empleo cualificado sin abandonar el lugar en el que uno ha crecido continúa siendo un reto para muchos jóvenes. Sin embargo, algunas empresas demuestran que es posible desarrollar una carrera, innovar y competir desde el rural gallego.
Es el caso de Tejas Verea, una compañía familiar que lleva casi seis décadas creando empleo desde Mesía. Cuenta con 85 trabajadores y prevé ampliar su plantilla hasta las 90 personas en los próximos meses. Alrededor del 95 % vive en el entorno de la fábrica.
«Para nosotros es muy importante seguir apostando por el rural y por el empleo local porque fue aquí donde empezamos», explica Lucía Verea, directora de Comunicación y Marketing de Tejas Verea y miembro de la tercera generación de la familia al frente de la compañía.

Producto de Tejas Verea en su fábrica de Mesía / ECG
La empresa comenzó su actividad en 1967 de la mano de su abuelo y ha mantenido su vinculación con el territorio. «Queremos continuar nuestro legado donde nacimos y ofrecer oportunidades a la gente del entorno. El futuro no está solo en las ciudades», defiende Verea.
La directiva considera que las empresas capaces de generar empleo estable son fundamentales para fijar población y frenar el abandono de los municipios rurales. Trabajar cerca de casa permite reducir los desplazamientos y mantener una mayor vinculación con la familia y la comunidad.
Tejas Verea busca actualmente operarios para la fábrica y profesionales con formación en electromecánica, mecatrónica y electricidad, principalmente para puestos de mantenimiento y trabajo por turnos. La empresa reconoce que captar talento resulta complicado.
Para atraer y conservar trabajadores, la compañía apuesta por la formación continua, la promoción interna y la conciliación. «Tratamos de cuidar al personal, saber qué necesita y buscar un equilibrio para que el trabajo salga adelante sin perder la vida personal», dice.
La falta de transporte limita las oportunidades
Aunque vivir fuera de las ciudades ofrece una vivienda más asequible y una mayor calidad de vida, también presenta dificultades. La principal es la falta de transporte público. «Si no tienes carné y coche propio, es muy complicado venir a trabajar. Aquí no hay transporte público ni otra manera de llegar», lamenta Verea. Esta situación limita las oportunidades de quienes no disponen de vehículo y dificulta la llegada de trabajadores.
La vivienda también supone un desafío. Aunque los precios son más bajos que en las ciudades, existe poca oferta de casas en venta o alquiler. Verea reclama medidas para que las viviendas vacías regresen al mercado y puedan ser ocupadas por personas interesadas en instalarse en los pueblos.
«Hay que fomentar que se vendan y se alquilen casas, y que la gente pueda vivir en el rural», sostiene. La mejora del transporte y el acceso a la vivienda son, a su juicio, dos de las medidas que deberían impulsar las administraciones.
El ejemplo de David Río, técnico de laboratorio en Tejas Verea, demuestra que es posible encontrar una salida profesional especializada cerca de casa. Llegó a la empresa para realizar sus prácticas universitarias, continuó con su trabajo de fin de grado y, al terminar la carrera, se incorporó al laboratorio.
Siete años después, participa en tareas relacionadas con el control de calidad, el desarrollo de colores y la innovación. Río valora especialmente poder aplicar los conocimientos adquiridos en la universidad sin trasladarse a una gran ciudad.
«Trabajar cerca de casa, con condiciones estables, en un buen ambiente y en algo que te gusta es una gran oportunidad», explica.
El técnico insiste en que el empleo industrial en el rural es más amplio de lo que muchas personas creen. «Cada vez hay más industria y oportunidades para todo tipo de perfiles. No hace falta ser ingeniero; también se necesitan operarios», afirma.
Su experiencia rompe con la idea de que para trabajar en un ámbito especializado es obligatorio marcharse a una ciudad. Aunque nunca imaginó que desarrollaría su carrera en una fábrica de tejas, su formación y las necesidades de la compañía le permitieron encontrar un puesto en el que asegura sentirse satisfecho.
Lucía Verea y David Río coinciden en que el rural puede ofrecer empleo, estabilidad y calidad de vida, aunque todavía necesita mejores comunicaciones y servicios. La empresa espera aumentar su producción, contratar a más personas y mantener su compromiso con el territorio.
«Queremos seguir creciendo y continuar donde nacimos», resume Lucía Verea. Después de casi seis décadas, Tejas Verea muestra cómo la industria puede contribuir a mantener vivo el rural gallego.
- Las mejores orquestas de Galicia se reúnen a media hora de Santiago esta semana: Panorama, París de Noia, Los Satélites y Olympus en una fiesta de cinco días
- Borja Verea aspira a gobernar Santiago en 2027: «Un alcalde ten que ser útil»
- Ni Ensanche ni Casco Histórico: los barrios de Santiago en los que el alquiler se come casi la mitad de la renta familiar
- 50 familiares, varias generaciones y un mismo apellido: la familia Blanco vuelve a reunirse en A Estrada
- Una sola inyección para frenar la pérdida de visión: el nuevo tratamiento contra la degeneración macular
- “Padrón es el pueblo donde más vendemos”: madrugones, tradición y oficio en el mercado dominical
- La orquesta gallega que sale al escenario sin saber qué canciones tocará: 'El público decide la verbena
- Nace una nueva comisión de fiestas en Santiago para 'facer cidade': 'Queremos recuperar ese espíritu das grandes festas populares