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La marca blanca conquista la cesta de la compra en Galicia: cuatro de cada diez hogares ya la eligen, y no solo por el precio

La inflación empujó a muchas familias a comprar productos más económicos, pero el auge de la marca del distribuidor también se debe a la creciente percepción de que no hay tanta diferencia en calidad y su mayor presencia en el lineal

Alcanza cuotas sin precedentes desde los peores años de la crisis financiera que detonó en 2008 y se consolida como la medida a la que más recurren los gallegos para reducir gastos, copando el 41% del gran consumo

La marca blanca ha ganado presencia en los lineales de los supermercados

La marca blanca ha ganado presencia en los lineales de los supermercados / EFE

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Santiago

La marca blanca gana peso en la cesta de la compra de los hogares, también en Galicia. Lo dicen los numerosos estudios elaborados por compañías dedicadas a analizar el mercado y el comportamiento del consumidor, pero también las encuestas realizadas a las propias familias, que muestran con claridad esa tendencia a optar cada vez más por las marcas del distribuidor, generalmente más económicas que las del fabricante. En Galicia, cuatro de cada diez hogares afirman recurrir a esos productos que las cadenas de distribución venden exclusivamente en sus supermercados, ya sea bajo su propio nombre comercial o con una denominación diferente. Es una cota que no se alcanzaba desde los peores años de la crisis financiera que detonó en 2008, según se desprende de los datos de la Enquisa Conxuntural a Fogares que el Instituto Galego de Estatística (IGE) actualiza cada tres meses.

Dicho de otra manera: más de 465.000 hogares gallegos dicen haber cambiado sus hábitos de consumo comprando más marca blanca y productos de oferta para reducir el gasto, en un escenario en el que la inflación ha golpeado con fuerza el bolsillo del consumidor. El capítulo de la alimentación acumula un encarecimiento de más del 70% en la última década en Galicia, a lo que hay que sumar la subida de otros artículos de la cesta de compra como los ligados a la higiene personal o la limpieza del hogar, ámbitos en los que también ha proliferado la marca del distribuidor. Las economías domésticas han tenido que encajar también el impacto de la subida de la vivienda o los carburantes. Con ese telón de fondo, muchas familias se vieron incluso abocadas a pasarse a alternativas más económicas a la hora de hacer la compra.

La marca del distribuidor se ve con otros ojos y gana protagonismo en el súper

Pero no es solo la escalada del coste de la vida y la incertidumbre económica (con dos guerras en los últimos años) lo que explica el auge de la marca blanca. Las radiografías sobre los cambios en los patrones de consumo apuntan a que la población percibe una diferencia cada vez menor en la calidad de los productos del distribuidor y del fabricante. Dicho de otra manera, los primeros ya no se asocian necesariamente con un artículo peor, y acaban ganando cuando se pone en la balanza la relación entre calidad y precio. En este sentido, los distribuidores se han afanado en mejorar recetas, envases y propuestas para atraer clientes a sus propias marcas, que les permiten diferenciarse de otras cadenas, controlar mejor los precios, negociar directamente con los proveedores y obtener una mayor rentabilidad.

Fruto de la suma de estos factores, no es de extrañar que la marca blanca haya conquistado más espacio en los lineales de los supermercados, lo que también limita la posibilidad de elección del comprador. Puede que esa mayor oferta y sobre todo la inflación hayan actuado en muchos casos como puerta de entrada a este segmento en busca de ahorro pero, tras probar, hay consumidores que se convierten en fieles de la marca del distribuidor aunque económicamente pueda gastar más dinero en la compra.

Este segmento ya copa el 41% del gasto en gran consumo en Galicia

Ante esta situación, la marca blanca ha ganado terreno hasta el punto de alcanzar ya en torno al 50% del gran consumo en España, según NielsenIQ y Circana. Galicia sería una de las comunidadess donde menos se gasta en marca blanca, y aun así la cuota se sitúa ya en el entorno del 41%.

La encuesta del IGE indica que es la medida a la que más recurren los hogares gallegos para tratar de ahorrar. Por detrás se sitúa la reducción del gasto en ropa, transporte o suministros como la electricidad, opción por la que optan en la actualidad uno de cada cinco familias, lo que en número supone unas 244.000. Otros 46.500 se ven en la tesitura de recibir ayuda económica de familiares o amistades para afrontar todos los gastos. Y unos 28.800 se ven abocados a tomar medidas financieras como renegociar las condiciones de los créditos o hipotecas, solicitar préstamos para gastos corrientes o aplazar pagos.

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