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La patronal CEG reclama un pacto político y social para agilizar los permisos e impulsar la inversión en Galicia

Juan Manuel Vieites, critica la diferencia de ritmos entre la agilidad empresarial y la lentitud de la Administración, que genera oportunidades perdidas

Propone simplificar trámites, reducir plazos y elaborar un calendario público para la ejecución de proyectos estratégicos

Juan Manuel Vieites, presidente de la CEG

Juan Manuel Vieites, presidente de la CEG / ECG

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Santiago

Las empresas toman decisiones de inversión en semanas, pero los permisos administrativos pueden demorarse meses e incluso años. La Confederación de Empresarios de Galicia considera que esta diferencia de ritmos está restando competitividad a la comunidad y reclama un gran pacto político, económico y social que permita acelerar los proyectos e impulsar la productividad.

La organización empresarial plantea que el acuerdo sea estable y cuente con la participación de la Xunta, todos los grupos representados en el Parlamento gallego y los agentes económicos y sociales, según expone en un comunicado remitido este jueves a los medios.

La propuesta llega después de que los últimos datos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal situasen el crecimiento de Galicia por debajo de la media española durante el segundo trimestre. Para la CEG, la diferencia no responde a una falta de empresas competitivas o de capacidad industrial, sino a problemas estructurales que ralentizan las inversiones.

Menos trámites y plazos más cortos

Entre sus principales reclamaciones, la patronal pide reforzar la simplificación administrativa, especialmente en los proyectos industriales, y reducir los plazos máximos para conceder autorizaciones.

También propone elaborar un calendario público para la ejecución de los proyectos estratégicos, revisar trimestralmente las inversiones comprometidas y encargar una evaluación independiente sobre el grado de cumplimiento de la política industrial.

El presidente de la CEG, Juan Manuel Vieites, sostiene que Galicia no tiene un problema de talento, sino, entre otros factores, de “velocidad administrativa”. A su juicio, cada retraso en una autorización puede traducirse en una oportunidad perdida para la comunidad.

La patronal asegura que muchas empresas continúan encontrándose con procedimientos demasiado largos, dificultades para desarrollar suelo empresarial, falta de coordinación entre departamentos e incertidumbre durante la tramitación de proyectos industriales.

Temor a que las inversiones se marchen

La CEG advierte de que estos obstáculos pueden retrasar inversiones, provocar la deslocalización de proyectos o hacer que las compañías elijan otros territorios para instalarse.

Vieites defiende que la política industrial no debe limitarse a anunciar ayudas públicas, sino que debe centrarse también en eliminar barreras y convertir los recursos disponibles en inversiones concretas, suelo empresarial operativo, innovación y digitalización.

“Las empresas toman decisiones en semanas. Las administraciones siguen resolviendo en meses o incluso años”, señala el presidente de la organización, que reclama una Administración capaz de actuar al mismo ritmo que el tejido productivo.

La Confederación sostiene que Galicia dispone de compañías competitivas, sectores industriales consolidados y una importante capacidad exportadora. Sin embargo, considera que las políticas económicas no están acompañando ese potencial con la rapidez necesaria.

Un pacto con continuidad

El acuerdo propuesto por la organización empresarial pretende superar los cambios de legislatura y evitar que los proyectos dependan de enfrentamientos políticos. La CEG también critica que determinadas iniciativas industriales sean utilizadas como “arma política e ideológica” y denuncia una oposición sistemática por parte de algunos colectivos.

La patronal reclama además que Galicia gane peso en las decisiones económicas estatales. Vieites sostiene que ayudas, presupuestos e inversiones llegan antes a otros territorios, una situación que, en su opinión, reduce la capacidad de la comunidad para competir por nuevos proyectos.

La CEG insiste en que Galicia no debería conformarse con crecer por debajo del conjunto de España ni permanecer entre las comunidades con menor dinamismo. Su objetivo, afirma, debe ser situarse entre las regiones líderes.

Para la organización, el reto ya no consiste únicamente en disponer de financiación pública, sino en conseguir que esos recursos se traduzcan con rapidez en nuevas fábricas, ampliaciones empresariales, suelo industrial, empleo e innovación.

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