El viñedo gallego encara la cuenta atrás hacia una vendimia de récord
Las previsiones sitúan la cosecha en torno a los 81 millones de kilos mientras bodegas y viticultores buscan trabajadores para afrontar la recogida

Un hombre recoge una Rías Baixas en la vendimia / Iñaki Abella

Las tijeras todavía no han entrado de forma generalizada en los viñedos gallegos, pero la vendimia ya ha comenzado su cuenta atrás. A pocas semanas de las primeras recogidas, Galicia mantiene la posibilidad de superar todos sus registros de producción: los cinco consejos reguladores estimaron a mediados de julio que la cosecha podría rondar este año los 81 millones de kilos de uva si la meteorología acompaña hasta el final.
La cifra adquiere otra dimensión al compararla con la última campaña. En 2025 las cinco denominaciones de origen recogieron exactamente 75.871.804 kilos, la tercera vendimia más abundante de la historia de Galicia. Alcanzar ahora el entorno de los 81 millones supondría sumar más de cinco millones de kilos en apenas un año y establecer un nuevo máximo.
Todavía, sin embargo, es una previsión. Quedan semanas en las que el tiempo puede alterar tanto la cantidad como la calidad de la cosecha, aunque por ahora las señales que llegan del viñedo permiten mantener las expectativas.
La última revisión de la Estación Fitopatológica de Areeiro apunta a un excelente estado sanitario general de las viñas de Pontevedra. Las escasas precipitaciones de comienzos de semana apenas modificaron la situación y, aunque la humedad favoreció la aparición de nuevas manchas de mildiu en determinadas hojas, los técnicos no esperan problemas importantes para completar la maduración.
Si las condiciones se mantienen, en algunas parcelas pontevedresas la recogida podría comenzar incluso antes de la última semana de agosto. El calendario confirma una campaña adelantada que ya obliga a las bodegas a tener preparados personal, instalaciones y financiación.
Terras Gauda busca personal desde junio
Esa cuenta atrás ya se nota en las bodegas. Terras Gauda prevé comenzar la recogida entre el 26 y el 31 de agosto y calcula que necesitará movilizar alrededor de 180 personas entre los viñedos y las instalaciones de elaboración durante los días centrales de la campaña.
La compañía no ha esperado a agosto para formar las cuadrillas. Pablo Fernández, responsable de viñedos de Terras Gauda, explica que comenzaron a contactar con posibles trabajadores entre finales de junio y principios de julio, una anticipación que este año les permite llegar a estas fechas en una situación algo más favorable que en 2025.
«Necesitamos más gente y seguimos buscando, aunque el año pasado estábamos peor», señala.

Vistas del viñedo de Terras Gauda en O Rosal / ECG
La contratación permanece abierta. El grueso de la vendimia suele concentrarse durante 12 o 13 días de trabajo, aunque en determinadas fincas la recogida puede completarse en cinco o siete. Son jornadas intensas y, cuando aprieta el calor, especialmente exigentes.
«Son siete horas seguidas recogiendo uva y, con el calor, se hace difícil», reconoce Fernández.
Precisamente por esa exigencia, las bodegas tienen que esforzarse cada vez más por atraer y conservar a quienes regresan campaña tras campaña. En Terras Gauda, la remuneración prevista se mueve entre 11 y 12 euros por hora, a los que pueden sumarse incentivos vinculados a la productividad, la continuidad y la experiencia.
El sistema permite reconocer especialmente a quienes repiten y conocen ya las fincas y el funcionamiento de la vendimia. En un mercado laboral donde completar las cuadrillas resulta cada vez más complicado, contar con personas experimentadas facilita además el trabajo durante unas jornadas en las que el ritmo de recogida resulta clave.
La bodega intenta nutrir sus equipos principalmente con trabajadores gallegos y personas de las zonas próximas a sus viñedos. Cuando en otras campañas no ha sido posible completar las necesidades de personal, también ha recurrido a empresas de trabajo temporal y a cuadrillas de trabajadores extranjeros.
Fernández identifica detrás de las dificultades de contratación un problema que va mucho más allá de esta campaña. «Las generaciones nuevas están, en general, muy desligadas del campo», explica.
Mientras la uva completa su maduración, las bodegas tratan así de asegurarse suficientes manos para recogerla en el momento adecuado. Una necesidad que este año puede ser todavía mayor si se cumplen las previsiones de producción.
«Hay mucha uva»
Las perspectivas que maneja Terras Gauda ayudan también a poner contexto a los cálculos generales. La compañía espera recoger más que el pasado ejercicio, aunque evita hablar de cifras extraordinarias en sus propias parcelas.
«Nosotros tenemos más uva que el año pasado, pero tampoco tenemos un cosechón», explica Fernández.
Su impresión cambia cuando amplía el foco al conjunto de Rías Baixas. «Fuera de nuestros viñedos sí que hay producciones muy grandes. En la zona de O Salnés sabemos que hay cantidades importantes y, en general, hay mucha uva», señala.
El Consejo Regulador de Rías Baixas calcula para esta campaña una producción de 49,9 millones de kilos, un 5,05% por encima de los 47,5 millones recogidos en 2025. La denominación concentraría así más de la mitad de toda la uva prevista en Galicia.
Las sensaciones también son positivas en cuanto a la calidad. Las condiciones del verano hacen prever una buena concentración de azúcar sin que, por ahora, se haya perdido la acidez necesaria.
«Vamos a tener graduación sin ninguna duda, va a haber azúcar en la uva. Si el tiempo sigue así, la acidez también será buena», explica Fernández.
Salvo que las lluvias alteren la situación durante las próximas semanas, las perspectivas son buenas. «Creo que será un buen año», resume.
Entre 5.000 y 7.000 trabajadores
Las necesidades de personal se extenderán en las próximas semanas por buena parte de las zonas vitivinícolas gallegas. La empresa de recursos humanos Synergie estima que la campaña puede requerir entre 5.000 y 7.000 profesionales, entre vendimiadores, tractoristas, carretilleros y peones de bodega.
La dificultad para completar las cuadrillas no es nueva, pero una cosecha abundante puede aumentar las necesidades precisamente en un periodo muy corto. La recogida se concentra en pocos días y las bodegas deben disponer de trabajadores cuando la uva alcanza su punto óptimo.
Dos millones para financiar la compra de uva
La campaña también exige músculo financiero. Muchas bodegas necesitan liquidez para comprar a los viticultores la uva que posteriormente elaborarán y desde el pasado 5 de agosto está abierto el plazo de la línea del Igape destinada a facilitar estas operaciones.
La convocatoria cuenta con dos millones de euros y subvenciona intereses y comisiones de los préstamos formalizados por bodegas gallegas para adquirir uva. El plazo estará abierto hasta el 16 de diciembre, salvo que se agote antes el crédito disponible.
La Xunta mantiene este programa desde 2023. En sus tres ediciones anteriores participaron 119 bodegas y se movilizaron más de 41,7 millones de euros en financiación.
En un año de elevada producción, la capacidad de compra de las bodegas volverá a ser uno de los factores a seguir cuando la uva empiece a llegar al mercado.
El precedente de Ribeira Sacra
La abundancia no tiene, además, el mismo significado en todas las denominaciones. Ribeira Sacra viene de campañas complicadas por la acumulación de vino y las dificultades para dar salida a parte de la producción, una situación que obligó al sector a adoptar medidas para buscar un mayor equilibrio.
Este año la denominación mantiene, entre otras decisiones, un límite de 7.500 kilos por hectárea para las variedades tintas.
Su situación es distinta a la de Rías Baixas, pero sirve para recordar que una cosecha elevada no se mide únicamente por los kilos recogidos. También cuenta la capacidad de las bodegas para comprar la uva y, después, comercializar el vino.
Una campaña adelantada
La vendimia de 2026 llegará, además, antes de lo habitual. El adelanto no es exclusivo de Galicia. UPA ha advertido esta semana de una cosecha especialmente temprana en distintas regiones españolas, una evolución que relaciona con las altas temperaturas.
En Galicia, sin embargo, ese adelanto no está acompañado por ahora de una caída de las previsiones. La uva madura antes y, al mismo tiempo, las estimaciones siguen apuntando a una cosecha muy abundante.
Faltan aún semanas importantes y cualquier cambio meteorológico puede modificar los cálculos. Los 81 millones de kilos siguen siendo una previsión, no el resultado de la campaña.
De momento, las viñas llegan a agosto con buenas perspectivas y las bodegas ya hacen sus cuentas. En Terras Gauda buscan completar una plantilla de unas 180 personas; en otras zonas se preparan también las cuadrillas y las instalaciones. Las primeras recogidas permitirán comprobar hasta dónde llegan finalmente unas previsiones que sitúan a Galicia ante la posibilidad de su mayor vendimia.
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