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El sueldo ya no cunde como antes: vivir en Galicia cuesta un 24% más que en 2021

La alimentación se ha encarecido un 35% en cinco años, los gastos básicos de la vivienda un 24% y la hostelería y el turismo el 36%

Los grandes picos de inflación han quedado atrás, pero los precios siguen subiendo y los salarios no han avanzado al mismo ritmo

Un consumidor recorre los pasillos de un supermercado

Un consumidor recorre los pasillos de un supermercado / EUROPA PRESS

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Santiago

La vida está cada vez más cara. La alimentación, la vivienda, el carburante, algunos suministros, el ocio… ¿qué es lo que no ha subido en los últimos cinco años? Para comprar lo mismo hace falta cada vez más dinero y eso se nota en el bolsillo de los consumidores en un escenario en el que los sueldos (al menos muchos de ellos) no se han revalorizado en igual medida y los jubilados, pese a la mejora de las pensiones, también lo sufren. Es la huella de la inflación en las economías domésticas. Para hacerse una idea de la magnitud de la escalada, lo que en 2021 representaba un gasto de 100 euros requiere ahora un desembolso de 124 euros. Y es que el índice de precios de consumo (IPC) acumula en Galicia un incremento del 24% respecto a la media de 2021.

La guerra de Ucrania marcó un antes y un después, también para el bolsillo del ciudadano. Cuando la sociedad todavía se recuperaba del susto de la pandemia de covid, el estallido del conflicto bélico iniciado por Rusia a inicios de 2022 disparó el coste de la vida. Aunque la inflación se ha frenado tras los picos alcanzados en estos años, que llegaron al doble dígito, la factura de vivir no ha bajado: los precios siguen subiendo, aunque más despacio. En julio, el IPC mostraba una subida de precios del 4,1% en Galicia con respecto a un año antes, el dato más alto desde abril de 2023, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Diez años de inflación sin tregua

Pero el encarecimiento de la vida no empezó con la guerra de Ucrania. La inflación encadena ya casi una década de incrementos en Galicia, si bien lo ocurrido desde 2021 ha supuesto un salto especialmente intenso. En todo caso, cada hogar vive una inflación diferente. No es lo mismo un jubilado que una pareja joven con alquiler o una familia con hijos. También influyen cuestiones como el uso del coche, los viajes y planes de ocio, la renovación de armario… pero la sociedad en su conjunto ha tenido que encajar un alza de precios.

La subida de lo cotidiano: de la comida al ocio

Un capítulo de gasto que nadie puede esquivar es el de la alimentación. Comida y bebidas no alcohólicas acumulan una subida del 35% desde 2021 en Galicia. Eso de media, porque dentro de esa cesta hay productos que se han encarecido mucho más que otros. Hay que recordar el golpe que asestó el aceite durante un tiempo, las alzas del pescado o la fruta y, más recientemente, la escalada de la carne de ternera.

Los gastos básicos asociados a la vivienda también han repuntado con fuerza: el grupo que incluye alquiler, reparaciones, suministros de luz, agua y gas, recogida de basura, butano o gasóleo para la calefacción es casi un 24% más caro que cinco años atrás.

El transporte, que engloba los gastos en vehículos personales (desde la compra de coche al mantenimiento, los carburantes, peajes o aparcamientos) y en transporte público, se ha encarecido un 23%.

En lo que respecta a turismo y hostelería (una rúbrica que agrupa los servicios de alojamiento, la restauración y los paquetes turísticos organizados), la subida acumulada es del 36%.

Impacto en el consumo: nuevos hábitos, compras más medidas

Con este telón de fondo, habrá personas y familias que en los últimos años hayan introducido cambios en sus patrones de consumo. Se ha observado, por ejemplo, un crecimiento de la marca blanca a la hora de llenar nevera y despensa, mientras otros hogares habrán medido el desembolso en ocio y viajes. Para contener el gasto, muchas familias también han retrasado decisiones de compra importantes, como cambiar de coche, comprar una vivienda u otras inversiones.

La pérdida de poder adquisitivo

Y es que la inflación ha conllevado, en muchos casos, una pérdida de poder adquisitivo para los trabajadores, pues los sueldos no han subido con la misma intensidad. El salario medio en Galicia se situó en 2025 en 25.164 euros, según la Encuesta anual de coste laboral, lo que supone un 15% más que en 2021. En ese mismo periodo, los precios de consumo aumentaron un 24%. En el caso de los pensionistas, la revalorización de las pensiones contributivas está vinculada al IPC medio, pero eso no garantiza que todos mantengan el mismo poder de compra: su gasto suele concentrarse en partidas cuyo comportamiento puede diferir del índice general.

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