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José Baroja, escritor

“La escritura le aportó sentido, coherencia e identidad a mi vida”

El autor nos desgrana en esta entrevista algunos de sus secretos de escritor, nos regala unas cuantas reflexiones sobre la escritura y la vida, y hace algunas sugerencias a aquellos novelistas que se enfrentan a su primera obra publicada.

Hoy tengo el privilegio de entrevistar a un buen escritor y mejor persona, el chileno José Baroja. Nació en la hermosa ciudad de Valdivia. Terminó sus estudios en la Pontificia Universidad Católica de Chile con los grados de Licenciado en Letras, mención Lingüística y Literatura Hispánica, y Magíster en Letras, mención Literatura, siendo su área de especialización el Siglo de Oro español. Sobre la base de su trabajo, con los años se han ido sumando las publicaciones: hoy cuenta con catorce libros de cuentos y dos poemarios, editados en Chile, España, Perú, Argentina y México; a lo que se agregan varias colaboraciones en revistas y antologías, además de participaciones en congresos y ferias literarias. Entre las obras que destaco están El curioso caso de la sombra que murió como un recuerdo y otros cuentos (Ediciones Oblicuas: Barcelona, 2018); Cuentos Reunidos-Antología Breve (Editorial Equinoxio: Mendoza, 2019), El lado oscuro de la sombra y otros ladridos (Ediquid: Lima, 2020) y No fue un catorce de febrero y otros cuentos (Terra Ignota Ediciones: Barcelona, 2021).

¿Café, una infusión, un refresco, vino blanco, cerveza? ¿Qué tomas mientras las musas te acompañan y estás en pleno proceso creativo?

Así como se afirma que beber alcohol y manejar un automóvil no es compatible, yo afirmo que, al menos para mí, escribir y beber alcohol no hacen una buena conjunción. Como escritor soy sumamente meticuloso en aspectos como la gramática y la ortografía del texto, así como extremadamente preocupado de la coherencia y cohesión de mis relatos, por lo que, para mi entender, requiero de todos mis sentidos a la hora de escribir. No dudo de que habrá quien prefiera un buen vino; yo lo dejo para después. De todas formas, sí suelo acompañarme de un café bien cargado o, en último caso, de un té: ambos solo con el fin de estar bebiendo algo que me mantenga centrado en el proceso creativo y, por supuesto, en el de corrección.

¿Quién se esconde tras el escritor y editor?

Más que esconderse, yo diría, un poco en broma, un poco en serio, que detrás de ellos está quien los mantiene vivos: una persona sumamente enamorada de su esposa y, en consecuencia, de la vida misma; un sujeto un poco cascarrabias, al que si bien le gusta la ciudad y su gente, aprecia mucho el anonimato dentro de la muchedumbre; digamos un ser humano como cualquier otro, con la particularidad de que a este le encanta leer, ver películas (de todo género), caminar por lugares idealmente desconocidos y, por sobre todo, viajar: actividades todas que, sin duda, contribuyen a diario en la construcción del escritor y del editor al que la mayoría conoce. Mención aparte merece como afición el cocinarle a mi esposa y el verla sonreír; espero siempre poder hacer estas dos cosas. Si lo pienso bien, mis aficiones y hobbies están muy relacionadas con mi quehacer literario.

No obstante, acerca de esto último he de afirmar que aprecio mucho la literatura española; en especial a los monstruos del Siglo de Oro: Lope, Cervantes, Quevedo, Calderón son para mí pilares fundamentales de nuestras letras y siempre referentes en mi escritura. También gusto mucho de leer cuentos y novelas clásicas de autores tales como Bombal, Borges, Casares, Cortázar, Quiroga, O’Campo, Garro, Rojas, Rulfo, Miguel de Unamuno, Oscar Wilde, Edgar Allan Poe, Bukoswski, Chéjov, Perrault, Gabriel García Márquez, Mauppasant, y un extensísimo etcétera.

¿Qué te aporta la escritura? y, ¿se puede vivir de ella?

La escritura le ha aportado sentido, coherencia e identidad a mi vida. Es muy probable que sin esta me hubiera extraviado en el devenir de la existencia, al no poder comprender adecuadamente todo lo que sucede a mi alrededor. En cambio, a través de esta, en unión con la lectura, actividad que considero principal para todo escritor, he obtenido una dirección, un camino que me ha ayudado a aterrizar lo complejo de las relaciones humanas; un camino que incluso me trajo hasta México, donde encontré a mi esposa. De modo tal que, podría decirse, que más que vivir de esta, yo no podría vivir sin la escritura. Ahora bien, entiendo la pregunta. Pienso que vivir solo de la escritura es un privilegio, en términos económicos, que solo algunos escritores y escritoras han conseguido y al que, probablemente, todos los autores aspiramos: una meta difícil que no imposible.

¿Podrías compartir con nosotros alguna anécdota relacionada con la época en la que la escribiste tu primera obra?

La primera obra que me publicaron fue El hombre del terrón de azúcar y otros cuentos. Esto fue gracias a que obtuve el primer premio en el concurso internacional Gonzalo Rojas Pizarro, en Lebu, Chile. Lo que poca gente sabe es que el cuento que envié, y con el que acabaría ganando, no era el que tenía predispuesto para este certamen. Desdichadamente, aunque afortunadamente diría el destino, el día previo al cierre de la convocatoria, perdí los archivos de mi ordenador, por lo que, en mi desesperación, acabé enviando el cuento El hombre del terrón de azúcar, que era el único que tenía a mano. La vida es muy curiosa y singular. Por cierto, el cuento con el que originalmente quería participar se titulaba Un hijo de perra. Este encontraría su espacio en una obra homónima primero y luego como parte de una antología de historias de perros: El lado oscuro de la sombra y otros ladridos.

¿Qué van a encontrar los lectores entre las páginas de tus obras?

Un lenguaje cuidado, sumamente respetuoso con el uso del idioma español en todos sus registros (coloquial, culto, marginal, etc.), enfocado en tensionar temas controvertidos, otros no tanto, a partir de una estética aparentemente simple e irónica, muy lejos de cualquier afán moralizante y sobre la base de una premisa: lo cotidiano siempre esconde algo. Para mí, Cervantes y su Quijote establecieron el camino que debía seguir la ficción: yo en mi obra trato de continuarlo. Si alguien quisiera definirme, espero que utilice la palabra “honestidad”.

¿Para qué tipo de lectores escribes? ¿Algún género literario que te apetezca experimentar y aún no te atrevas?

Escribo para personas dispuestas a cuestionarse todo y que, por lo tanto, se atreven a ir más allá de la superficie de mis textos: la edad, sexo, credo, etc., no me importan. Obviamente, si alguien solo utiliza mis textos para pasar el rato está bien, es su derecho como lector o lectora; pero, sinceramente, me encantaría saber que mi obra, significó algo más que un mero divertimento, un mero pasatiempo. Me gustaría aventurarme en la ciencia ficción. Más que por falta de atrevimiento, no me he animado por el respeto que siento por el oficio: necesito leer más, estudiar más y aprender de las y los maestros del género primero.

Y, para terminar, un consejo que darías a un autor que se enfrente a escribir su primera novela.

Que lea mucho, muchísimo, que se documente, que respete las herramientas que tenemos y, en consecuencia, el oficio; que no olvide nunca que la literatura es un “arte” y que, por lo tanto, la técnica es tan importante como la imaginación. Que corrija, que borre y que vuelva a leer. La pasión es central.

27 mar 2022 / 01:00
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