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Un siglo de Isaac Díaz Pardo, un gigante comprimido. Entrevistas

Díaz Pardo fue un artista, empresario y activista cultural cuya trayectoria vital es fundamental para entender el galleguismo y la evolución del país a lo largo de los últimos cien años. Con motivo de su centenario, el Centro Ramón Piñeiro aprovechó esta efeméride para recordar su figura con la publicación de una antología de entrevistas realizadas entre 1946 y 2011, un año antes del fallecimiento del gran intelectual gallego.

El periodista, político, poeta y empresario, Valentín Paz Andrade, dijo una vez de Isaac Díaz Pardo: “...es un gigante comprimido”. ¡Qué definición más precisa y acertada! Después de haber escuchado a muchos hablar de él, habernos acercado a toda la actividad que desarrolló durante su vida y oírle en algunas entrevistas, la figura de Isaac Díaz Pardo, aquel hombre enjuto y pequeño, pero con una gran fuerza, cobra un tamaño descomunal. No en vano, se convirtió para muchos artistas gallegos en una referente de la defensa de la cultura y la lengua de Galicia. Parece que a Díaz Pardo no le gustaban demasiado los homenajes ni los premios. Aún así, durante su vida, recibió unos cuantos, entre ellos la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, en 2008, o un año antes la Medalla de Oro de Galicia.

Para conmemorar su centenario, el Centro Ramón Piñeiro para la Investigación en Humanidades publica un libro titulado Restauración da memoria histórica e das formas tradicionais que recopila una treintena de entrevistas al intelectual gallego entre 1946 y 2011, un año antes de su muerte.

El título del volumen está inspirado en la “creación do Laboratorio de Formas como unha entidade que tivese como horizonte servir a Galicia e recuperar a súa memoria histórica. E tamén no compromiso adquirido por Isaac cando seu pai, Camilo Díaz Baliño, en 1930 publicou un poema a ‘A Nosa Terra’ nENo que explicaba que “prendille na cabeza do meu fillo, unha estreliña forxada na irmanda”.

Una antología que resulta realmente fascinante, absorbente. En primer lugar, porque cada entrevista es una especie de viaje en el tiempo con una pátina especial de veracidad retrospectiva. Porque tanto el entrevistador-a como Díaz Pardo están inmersos en su época, porque ahí no hay manipulación de la voluntad y la memoria, porque es como rescatar desde el pasado, intactas unas horas de cotidianidad: palabras, gestos, sentimientos. Este puñado de textos, en fin, no es más que un remanso del tiempo detenido, un catálogo de vivencias, recuerdos y anécdotas del cuento interminable de la existencia.

En estas páginas se revela que, cuando Fátima Otero, doctora en Historia del Arte, le pregunta (*) por el acontecimiento de Galicia que vivió con más intensidad, responde “na época da República. No ano 36, cando se fixo o primeiro plebiscito de autonomía, eu fixen uns carteis. Hai un que firmo incluso eu, que foi o único que me deixou asinar meu pai. Aquilo, sen ningunha dúbida , todo o que pasou, foi moi dramático por un lado, moi de vivir por outro, pero a vida é así”.

Por momentos surge la amargura, al recordar que para impedir que reuniese todas las empresas de Sargadelos en una fundación de espíritu no mercantilista, una alianza de socios lo desplazó en 2004 de sus cargos en la dirección de Cerámicas O Castro y de Sargadelos: “Santiago Sineiro, fixo unha trampa. Nos sacaron da administración. Hoxe recibín un telegrama dunha asociación de Láncara no que me poñen o seguinte: “Mentres ti estabas facendo país, outros estaban facendo caixa”. Iso é o que pasou. Que había ambicións deenfrenadas. Fixéronme unha trampa”.

Además, entre los textos se puede leer a un Díaz Pardo que se lamenta de la pérdida de identificación de los emigrantes con Galicia, ya que “apenas queda nada. Hai algún, por exemplo acaba de estar aquí o fillo de Daniel Calzado, que era un galeguista. Este home ten conciencia galeguista, pero el mesmo recoñece que case non hai nada. Parece ser que os netos dos galeguistas históricos queren facer unha reconstrucción histórica, e aí pode aparecer outro rexurdir, pero xa non ten nada que ver co movemento político galeguista que levou os exiliados alá”.

Lamenta que “agora hai moitos galeguistas que se titulan nacionalistas, que teñen un certo radicalismo. O galeguismo de antes non presumía de nacionalismo, no sentido de que non tiña nada de separación doutros pobos, porque quería ser unha institución universal.

En un plano más personal, Díaz Pardo confiesa que “nos poucos meses que estiven en Italia vivín tempos moi difíciles porque era no ano 1942. Hai que darse de conta de que poucos días despois os norteamericanos desembarcaron no norte de África e inmediatamente invadían Sicilia. Así que asistín a un momento moi difícil de Italia, con moita fame, non se comía”.

Se descubre a un personaje reivindicativo “Os dereitos intelectuais dos deseños de Sargadelos son de quen son e tanto Luis Seoane coma min temos os dereitos intelectuais sobre a produción das fábricas. Ou retiran todos os deseños que hai aí ou do contrario terían que pagar un canon por eles”.

En otra entrevista detalla la situación cultural en Galicia como “Folklórica. Llena de folklore, queimadas, gaiteros, hórreos, es decir, todo aquello que no constituye la cultura esencial y diferencial de Galicia, para la que se quiere la autonomía. Porque la economía se quiere para recuperar la personalidad histórica de Galicia, que hace 50 años, por culpa de los mal llamados Reyes Católicos, hemos perdido”.

(*) El primero de mayo de 2011 se publicó la última entrevista en prensa hecha en vida al recordado Isaac Díaz Pardo. El texto fue extraído del programa “Espacio de Arte” dirigido y presentado por Fátima Otero, doctora en Historia del Arte, con quien aparece en la foto.

14 mar 2021 / 01:00
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