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Primer asalto por los indecisos: el debate deja claros los dos bloques para el día después

Casado y Rivera actúan como aliados e intentan acorralar a Sánchez para que aclare si va a indultar a los independentistas del procés // El presidente evita dar un no preventivo // Y tampoco aclara los pactos

Pablo Casado, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Casado, de izquierda a derecha, con el moderador Xavier Forte, en el debate de ayer en RTVE - FOTO: Juanjo Martín
Pablo Casado, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Casado, de izquierda a derecha, con el moderador Xavier Forte, en el debate de ayer en RTVE - FOTO: Juanjo Martín

XOANA CIBES SANTIAGO  | 23.04.2019 
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Se intuía que iba a ser una lucha encarnizada por el voto indeciso que, según todas las encuestas, puede decantar el resultado de las elecciones del domingo. Pero el primero de los dos debates electorales de la campaña del 28-A, celebrado ayer en el Estudio 1 de RTVE en Prado del Rey, acabó siendo un pimpampum demasiado encorsetado, sin grandes sobresaltos, con cada candidato en el papel esperado, cada uno tirando de argumentario, en el alambre de los equilibrios: Pedro Sánchez centrado en los ataques a Casado y Rivera y obviando casi a Pablo Iglesias; el líder de Podemos intentado despuntar como aliado necesario sin grandes críticas al socialista; los candidatos del PP y Ciudadanos haciendo piña en el vapuleo al Gobierno del PSOE y uno y otro compitiendo por hacerse ver como la auténtica alternativa. Pequeños monólogos para hacer más nítidos los dos bloques para el día después.Derecha e izquierda.

El debate arrancó con Sánchez presumiendo de poner rumbo a la España social y de haber desterrado la corrupción, y con Casado y Rivera atancándole por pactar con el independentismo. "Lleva en la frente la palabra indulto", le dijo el líder de la formación naranja. Todo según el guion previsto.

Política económica, fiscal y empleo. Pablo Casado abrió el primer bloque del debate sentenciando que España ya no va bien y retrotrayendo a la audiencia a los tiempos de Zapatero. "Cuando el PSOE entra por la puerta el empleo sale por la ventana" llegó a decir. Insistió en que el PP llevará a cabo la "mayor revolución fiscal de la historia" y cifró el descenso de impuestos que él propone para cada contribuyente en 700 euros al año. Sánchez presumió, por su parte, de haber "puesto rumbo a una España de justicia social" y llegó a pedir un "detector de verdades" para rebatir a Casado, que dijo que se estaban destruyendo al día 6.800 empleos, una cifra que según el presidente es falsa porque se están creando más de 1.483. El socialista reprobó la propuesta fiscal del PP porque, dijo, equivale al déficit que actualmente tiene la Seguridad Social, de 18.000 millones de euros.

En este bloque, Albert Rivera alertó contra un gobierno de PSOE y Podemos: "Cójanse la cartera porque van ir por ella a saco", llegó a decir. El de Ciudanos insistó en la necesidad de recortar los impuesto a los autónomos.

Iglesias, por su parte, apeló a la Constitución -una tónica a lo largo de todas sus intervenciones en el debate- para defender un sistema fiscal progresivo, abogó por bajar impuestos en artículos de primera necesidad e insistentemente reclamó que los bancos devuelvan el dinero del rescate.

Política social, estado del bienestar Durante el debate de este bloque Sánchez exhibió su agenda social, Rivera le pidió bajar del Falcon y Casado advirtió que el Estado de Bienestar está en riesgo. El socialista espetó al líder del PP de que "el vientre de las mujeres no es un taxi" y pidió que se lo diga a sus "amigos ausentes de la ultraderecha". Para Sánchez lo que propone Casado para garantizar las pensiones es que las mujeres no aborten, por lo que le ha aconsejó que reflexione antes porque "dice las cosas que dice y asusta, no solo a las mujeres, sino a los hombres de este país". Casado le replicó que esa propuesta es "completamente mentira" y que se trata de una "fake news". Sánchez se dirigió al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, para decirle que el vientre de una mujer "no se alquila", a lo que el presidente del partido naranja respondió que si se refiere a la gestación subrogada es un "carca" y "muy antiguo". Rivera reprochó a Sánchez que pretenda decidir él por las mujeres.

Política territorial. Fue, sin duda, el bloque que más tensión generó y donde salieron más titulares. Casi en el arranque de la campaña, Casado acusó al presidente de tener las manos manchadas de sangre por haber recibido el voto a favor de Bildu en uno de los decretos sociales. Sánchez esperó hasta ayer para dar las respuesta más contundente y le echó en cara al popular que su partido ha votado con Bildu 127 veces en el Parlamento vasco. Después le preguntó de qué tenía él las manos manchadas al candidato popular.

Una y otra vez, Rivera y Casado le preguntaron si entre sus planes estaba indultar a los presos independentistas responsables del procés. "No puede haber indulto preventivo y tampoco la negación preventiva del indulto" antes de que haya sentencia firme, respondió el líder socialista. Casado y Rivera consideraron que Sánchez ha acordado "indultos a cambio de escaños", pues sabe que "necesita a los separatistas".

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, criticó por su parte a los dos dirigentes de centroderecha por insistir en su pregunta. "Es como si el señor Marchena (presidente de la sala de lo Penal que juzga el caso) estuviera en un juicio farsa", lamentó Iglesias, quien pidió esperar "a ver qué pasa" antes de hablar de posibles indultos.

Regeneración democrática y pactos. A lo largo del debate se dejaron ver los dos bloques que pueden decidir los pactos tras el 28-A. Pero Pedro Sánchez jugó a ser prudente. Evitó descartar un pacto de gobierno con Ciudadanos, como le reclamó una y otra vez el líder de Podemos, que no escondió que su apuesta es la de formar un gobierno de coalición con los del puño y la rosa. El socialista optó por destacar que es posible "un tercer espacio" en el que haya una "amplia mayoría" que apoye un Gobierno formado por socialistas e independientes "progresistas", como el que lideró estos 10 meses. Es más, reprochó duramente al presidente de Ciudadanos, que haya puesto un "cordón sanitario" al PSOE y no a una "ultraderecha" Rivera sí reconoció que está dispuesto a pactar con el PP, pero pero siempre que queden excluidos los nacionalistas, específicamente el PNV. Tras dejar claro que Rivera no es su adversario -"usted tampoco", ha concedido el líder de Ciudadanos-, Casado se defendió con un ataque: "Yo no voy a pactar con el PNV, ni con Sánchez, como usted hizo en 2015".

Sánchez fue el único de los líderes que no compareció ante los medios inmediatamente después del debate. En su lugar lo hizo el número dos del partido, José Luis Ábalos, en una intervención plana y larga. El presidente esperó para intervenir después en la sede socialista de Ferraz.

Pedro Sánchez

Crítica a Cs por el cordón sanitario

Pedro Sánchez consideró ayer que en España existe separación de poderes y no cabe el “indulto preventivo” de los independentistas catales presos ni la “negación preventiva” del indulto.  Además, remarcó que no se producirá la independencia de Cataluña y la solución debe venir por “volver” la vía estatutaria y constitucional.  Pese a que fue presionado para que aclarase cuales serán sus hipotéticos socios a la hora de formar gobierno no lo hizo. Acusó a Ciudadanos de poner un “cordón sanitario” a los socialistas ante un hipotético gobierno encabezado por él mismo y de  votar en contra de la moción de censura que apartó a Mariano Rajoy por el caso Gürtel. Recriminó a Rivera que no quiera gobernar con los socialistas y no tenga remilgos para acordar con Vox.  

Pablo Casado

Reprocha a Sánchez falta de talla

Reprochó a Pedro Sánchez sus acuerdos con los “golpistas” para auparse al poder y que ahora está dispuestos a “indultar” a los presos independentistas para “permanecer” en la Moncloa. “Que no hará para seguir”, abundó. Sin dejar el asunto de mano, consideró que los socialistas están dispuestos a pactar de nuevo con aquellos que quieren la “guerra” (vía eslovena) en España, por lo que “no da la talla como presidente del Gobierno”. Casado negó cualquier relación con la corrupción de su partido que Sánchez le echó en cara. Así, subrayó que salió elegido líder en un congreso que el partido aprovechó para “pasar página” de lo que había hecho mal . Su política es “firme” contra la corrupción, dijo, al tiempo que se vio garante de la unidad de España. 

Albert Rivera

Al presidente no le duele España

Al igual que Pablo Casado, Albert Rivera consideró que Pedro Sánchez quiere seguir en la Moncloa apoyándose en los “separatistas”. Es más, acusó al líder del PSOE de ponerse de perfil frente al secesionismo catalán porque “no le duele España”. Incidió en el hecho de que Pedro Sánchez “no se comprometió” públicamente a negar los indultos a los presos del procés.  Además, cargó contra los problemas que traería para la economía española un pacto con Podemos. Puso sobre la mesa, su voluntad de acordar con los populares, es decir, de formar un ejecutivo de “constitucionalistas”, al tiempo que puso una línea roja a sus virtuales socios: Pablo Casado no debe pactar también el gobierno con el Partido Nacionalista Vasco y eso debe aclararlo el PP.

Pablo Iglesias

Afea el silencio sobre pactos

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, apostó con claridad por un gobierno de “coalición” con el PSOE y le demandó en tres ocasiones a Pedro Sánchez, sin éxito, que se  pronunciase en el mismo sentido y también si puede acordar con Ciudadanos o no. Iglesias que polemizó con Casado por el cambio de criterio que tuvo en el pasado sobre esta cuestión, también subrayó que en el caso de Cataluña es necesario “altura de Estado” para solucionar un conflicto que tiene alcance internacional. Recordó que en el pasado ya se indultó a golpistas como el general Armada. En todo caso, manifestó que es necesario “reconocer” que España es un país “plurinacional” y que la convivencia no se recupera “con agresividad” sino con diálogo porque al igual que hay lenguas diferentes hay sentimientos diferentes.