Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Acto de la RAE

Letizia confiesa que frunce el ceño cuando lee wasaps con faltas de ortografía: "No soy la única que tiene esa pedrada"

La Reina reivindica el rigor lingüístico y celebra el papel de la FundéuRAE en su 20º aniversario como referente para periodistas y amantes del buen uso del español

Letizia, este miércoles, durante el acto conmemorativo del 20º aniversario de Fundación del Español Urgente “FundéuRAE”, celebrado en la Real Academia Española, en Madrid.

Letizia, este miércoles, durante el acto conmemorativo del 20º aniversario de Fundación del Español Urgente “FundéuRAE”, celebrado en la Real Academia Española, en Madrid. / José Oliva / Europa Press

Pilar Santos

Pilar Santos

Madrid

La reina Letizia se permitió este miércoles un guiño poco protocolario y muy reconocible para cualquiera que viva pendiente de las palabras. En la sede de la Real Academia Española, durante el acto del 20º aniversario de la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), confesó que también forma parte de ese club no declarado de lectores que no pueden evitar "fruncir el ceño" ante una coma fuera de sitio, una tilde inexistente o una mayúscula caprichosa en un mensaje de wasap.

La escena tenía algo de complicidad colectiva. La Reina, presidenta de honor de la FundéuRAE, miró a la sala y se reconoció en muchos de los rostros que la escuchaban. “Me estáis mirando y algunos reís, pensáis lo mismo que yo. No soy la única que tiene esa pedrada”, dijo, antes de reivindicar su deseo de pertenecer a esa “tribu” que ama “la exactitud rica y mullida de las palabras”. Hablaba desde la manía compartida de los que detectan al vuelo “una coma mal puesta, unas mayúsculas inventadas, gerundios repetitivos y sin sentido, una prosodia confusa y esas tildes”.

El acto servía para celebrar dos décadas de una institución promovida por la RAE y la Agencia EFE que se ha convertido en aliada cotidiana de los periodistas. Letizia puso el acento en la utilidad práctica de la FundéuRAE, una entidad que, subrayó, “soluciona problemas lingüísticos”, una tarea aparentemente modesta pero decisiva en un ecosistema informativo sometido a la urgencia permanente. De hecho, se declaró usuaria habitual de su web, donde pasa tiempo “deslizándome –iba a decir hacer ‘scroll’, pero Fundéu no lo recomienda–”, una broma muy medida en un acto dedicado a vigilar el idioma.

La Reina también insistió en la importancia de leer libros para adquirir el cariño por las palabras “que nos ayudan a expresarnos” y destacó el trabajo de un equipo formado por periodistas y filólogas que asesoran a los medios en el uso urgente del lenguaje. Frente al empobrecimiento y la prisa, defendió “el lenguaje, el rigor” y “la corrección flexible”, consciente de la diversidad del español.

Entre bromas sobre tildes y reflexiones de fondo sobre el idioma, el mensaje fue claro: cuidar el lenguaje no es un capricho elitista, sino una forma de respeto. Y, como admitió la Reina, una pequeña pedrada que muchos comparten en silencio. Más de una relación amorosa se quedó por el camino después del intercambio de algunos wasaps.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents