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Alianza electoral

Sánchez evita tándem con Díaz a la espera de que la izquierda “se agrupe” y defina liderazgos

Los socialistas confían en que los movimientos del espacio a su izquierda desemboquen en una candidatura unitaria que sirva para que no se desechen votos progresistas y dan por hecho que se debate sobre una renovación de caras

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, pasa junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, durante el pleno del Congreso este miércoles.

El portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, pasa junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, durante el pleno del Congreso este miércoles. / José Luis Roca / EPC

Madrid

En Moncloa y en Ferraz tienen claro el análisis de que la fragmentación a su izquierda reduce al mínimo las opciones del bloque progresista para poder revalidarse en unas próximas elecciones generales. Es por ello que tanto en la dirección socialista como entre los ministros del núcleo de confianza de Pedro Sánchez ven con esperanza el debate abierto entre los actores de la izquierda alternativa para relanzar una alianza electoral. “Es importante que se muevan” señala un ministro socialista para concluir que “necesitamos que se unan”.

En la parte socialista del Gobierno son cuidadosos a la hora de valorar este proceso para evitar una sensación de injerencia que pueda perjudicarlo, si bien reconocen la necesidad de que “se agrupen lo más posible para sacar el mejor resultado posible”. Los socialistas precisan que la división del espacio a su izquierda no los deje sin la necesaria muleta en un contexto de política de bloques. Una suma por debajo de los 30 escaños de estas haría prácticamente imposible reeditar una coalición en 2027, según sus cálculos. Este mismo martes, la secretaría de Estado de Comunicación eligió dar visibilizar tras el Consejo de Ministros, en la tradicional rueda de prensa que tiene lugar posteriormente, a los ministros de Sumar Mónica García (Sanidad) y Pablo Bustinduy (Derechos Sociales).

“Es positivo que se sienten a hablar y abran esta reflexión; ahora es el momento”, explican desde la sede federal del PSOE, apuntando a que la división de la izquierda en dos en las pasadas elecciones municipales y autonómicas -mayo de 2023- tuvo como consecuencia que fuesen desalojados de varias capitales de provincia y de los gobiernos valenciano y balear. De ahí que más apunten sobre todo a Podemos. La fragmentación en el espacio a la izquierda del PSOE ha sido desde las últimas municipales y autonómicas una constante fuente de preocupación en Ferraz, que en los últimos meses se ha sumado el declive de una opción electoral que desequilibra el peso de cada bloque. 

Un miembro de la parte socialista del Gobierno rebaja aquí las expectativas generadas al cuestionar que “no han articulado aún ninguna propuesta en la que esté Podemos”. La alianza de la izquierda que se presentará el 21 de febrero tiene pretensión de abrirse, pero está impulsada por IU, Sumar, Más Madrid y Comuns. Estas mismas fuentes dicen entender las dificultades para evitar dos papeletas a nivel estatal a su izquierda, lo que sobre todo en las circunscripciones pequeñas elevaría el coste para obtener diputados del bloque progresista, e incluso vaticinan que si Podemos se mantiene por encima del 3% en las encuestas preferirá concurrir por solitario.

En el Gobierno tampoco son ajenos al debate de liderazgos en este espacio y dejen entrever que una renovación maximizaría resultados tras su caída crónica en las encuestas, casi desde que arrancó la legislatura. De hecho, uno de los principales colaboradores del presidente del Gobierno comparte la impresión de que los partidos ahora integrados en Sumar apuestan porque la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, dé un paso al lado. El líder de IU, Antonio Maíllo, lo ha expresado públicamente, mientras que otros dirigentes de Más Madrid han evitado respaldarla en público. Díaz, por su parte, ha roto el silencio de estos días para criticar que hablar de "marcas" y de "personas" es un "enorme error".

Dudas sobre las caras visibles

La afinidad de la parte socialista con Díaz es cada vez menor y ha ido en aumento a medida que perdía el control de su espacio, principalmente tras la marcha de los diputados de Podemos al grupo Mixto, y perdía apoyos tanto en las encuestas como en las urnas. Ahora, en este contexto, donde hay quien apunta a otros ministros de Sumar como recambio, Pedro Sánchez evita el tándem con Yolanda Díaz a la espera de que se definan los liderazgos. Por el camino, los socialistas no han dejado tampoco de intentar arrebatarles banderas clásicas del espacio liderado por la vicepresidenta segunda en la coalición, contribuyendo a fagocitar este espacio.

Los socialistas esperan que las decisiones sobre los liderazgos se precipiten sin esperar hasta que se convoquen las generales. El debate sobre las alianzas como aumentar las posibilidades de mantenerse como dique a una alternativa de PP y Vox también lo está agitando desde ERC Gabriel Rufián, pero sin el respaldo de su partido ni de otras formaciones nacionalistas e independentistas como la propia dirección republicana, EH Bildu y BNG.

Las llamadas a reforzar la agenda del Gobierno y la senda de la coalición progresista como fundamento de la nueva coalición de IU, Sumar, Más Madrid y Sumar es música para los oídos de los socialistas. El propio Pedro Sánchez cargó contra algunos de sus socios de investidura que en ocasiones han vinculado la falta de atrevimiento en su agenda política para atajar problemas como el de la vivienda con el auge de Vox. Críticas que han llegado desde Podemos, pero también por parte de Díaz “al mirar por el retrovisor” a los morados.

Tiempo para desandar las diferencias

Sin menciones directas, aprovechó su comparecencia en el Congreso este miércoles para señalar que “aquellos grupos de izquierda que dicen que este Gobierno es el que tiene responsabilidad de que crezca la ultraderecha mienten. Quien tiene responsabilidad no es quien con políticas, ideas y palabras pone frente a esa ultraderecha, sino quien le pone alfombra roja, y es la gente del PP". Antes de ello, rompió también el guion para hacer una defensa férrea del PCE, principal locomotora de Izquierda Unida. “Sí es verdad que el comunismo, en otras latitudes”, dijo, se configuró en “proyectos autoritarios”, pero “en España y en Portugal pagó con sus vidas, el exilio y la represión, la lucha por la democracia y contra el franquismo”.

Tratando así de deslegitimar un entendimiento de los populares con los de Santiago Abascal y criticar que se justifique por el hecho de la coalición de los socialistas con Unidas Podemos, primero, y ahora con Sumar.  De ahí que afease que la falta de “respeto a la historia democrática de nuestro país” que se sitúe al mismo nivel “a quienes jalearon y defendieron el golpe de Estado y la dictadura franquista a un partido que pagó con su vida la lucha contra la dictadura franquista”.

Cuando Sánchez adelantó las pasadas elecciones generales propició indirectamente con ello el entendimiento entre Podemos y Sumar. Sin tiempo para debates en los que remarcar sus diferencias y en una posición de correlación de debilidades, ambas formaciones sellaron una alianza electoral. Ahora la situación es justo la contraria. El espacio a su izquierda precisa de tiempo para desandar sus diferencias y volver a articular una alianza y reforzar liderazgos. Ante ello, en Moncloa insisten en que se agotará la legislatura situando las generales en julio de 2027.

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