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El rearme español

El Ejército compra por un millón de euros una nueva morgue móvil

Una morgue del Ejército de Tierra, desplegada en un aparcamiento del Hospital Gómez Ulla de Madrid durante la pandemia de covid

Una morgue del Ejército de Tierra, desplegada en un aparcamiento del Hospital Gómez Ulla de Madrid durante la pandemia de covid / ET

Juan José Fernández

Juan José Fernández

Madrid

La última vez que se ha visto a los militares desplegar uno de esos discretos contenedores fue en Adamuz (Córdoba), por el accidente que se vieron implicado dos trenes de alta velocidad. Antes, también habían llegado en sus camiones esas cajas metálicas al escenario de la dana de Valencia. Y fueron cruciales en las más tristes labores de transporte durante la pandemia de covid de 2020. Las morgues móviles son una dotación militar de la que apenas se habla, y a la vez uno de los suministros clave para las Fuerzas Armadas.

El Ejército de Tierra ha cerrado esta semana la compra de una nueva serie de ellas, el gran cajón metálico que debe cumplir con dos condiciones: debe ser refrigerado y apto para un transporte terrestre rápido. Su precio en acuerdo marco, con impuestos, alcanza 1.026.000 euros.

El Mando de Apoyo Logístico del Ejército, el MALE, ha clasificado la compra en los epígrafes dedicados a "Contenedores refrigerados" y "Contenedores móviles para usos especiales". A las Fuerzas Armadas no les vale cualquier cajón-nevera. Ha de tener un tamaño estándar, ser apilable si es necesario en puntos de concentración de bajas, lo que la OTAN llama MACPTs, los puntos de concentración de caídos, o Mortuary Affairs Collection Point, que se disponen en la retaguardia de un frente de guerra.

A falta de algo tan sofisticado, y por la acumulación urgente de demanda, en la guerra de Ucrania se llegan a utilizar trenes enteros para el intercambio de cadáveres.

En el caso español, el producto ha de ser transportable por un camión militar, en barco o en avión logístico... y duro y flexible, para adaptarse a las necesidades de un terreno muy degradado en el que es fácil que salten tornillos y soldadoras con los botes del camino.

Expertos en armarios

Cuatro pymes presentaron sus ofertas, pero la adjudicación se la ha quedado finalmente la aragonesa ARASAF por un precio base de 848.000 euros Se trata de una empresa que en su día, hace 27 años, nació como auxiliar para corte de la industria metalúrgica, pero que ha ido desarrollando una división de equipamiento militar a partir de sus contenedores y otras estructuras, que cuenta con una certificación de la OTAN y que le ha valido su inclusión en el hub aragonés de industria de Defensa.

Un grupo de militares examina armarios y taquillas en un contenedor de la empresa Arasaf, en una imagen difundida por la firma, que es suministradora de las Fuerzas Armadas

Un grupo de militares examina armarios y taquillas en un contenedor de la empresa Arasaf, en una imagen difundida por la firma, que es suministradora de las Fuerzas Armadas / ARASAF

El Ejército convocó su compra en septiembre pasado con un lacónico título de "adquisición contenedor morgue", el frío lenguaje burocrático con el que en las unidades de contratación e inventario se despachan estas cosas. Esta semana ha quedado resuelta la adjudicación.

La firma que proporciona este nuevo activo al Ejército tiene una sección dedicada a todo tipo de armarios y almacenajes militares. Fabrica contenedores para armeros, pero también, con fibra, chapa de acero o aluminio, para albergar dispensarios médicos, o cocinas, alojamientos, comedores o urinarios colectivos, todo ello desplegable en zonas de operaciones militares. Igualmente, hacen grandes cajones para albergar radares, equipos de guerra electrónica u otro tipo de capacidades.

El tamaño de los contenedores españoles se ajusta a los pensados por la OTAN para unificar criterios. Los llaman "morgues de 20 pies". O sea, son de seis metros de largas, por dos y medio de ancho y de alto. Su diseño habitual es el de un gran cajón multiusos: unos pueden servir para almacenar comida y agua, otros para elementos técnicos que requieren frío, y otros para recoger a los fallecidos en combate. En todos los casos la maquinaria para refrescar es la misma y extraer humedad del interior es la misma. La temperatura acordada en la Alianza Atlántica para este delicado transporte es de entre 0 y 4 grados con el fin de preservar los cadáveres.

En el caso de las morgues militares como la que acaba de comprar el Ejército, la capacidad -según sea el sistema de almacenamiento- puede llegar hasta los 35 cuerpos. En el interior es necesario algún que otro elemento diferencial: un pequeño pasillo para poder acceder cargando una camilla, un cajón de fundas de plástico para cuerpos y estanterías deslizables, con bandejas en las que depositar, meter y sacar la preciada carga humana.

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