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suplemento especial fin de año

Xosé Sánchez Bugallo: "Compostela se ha quedado atrás y debe recuperar la ilusión"

El exregidor y candidato a la alcaldía de Santiago por el PSOE muestra en una entrevista los motivos que le han llevado a intentar gobernar de nuevo la capital gallega. En este suplemento especial de Fin de Año, importantes personalidades analizan la actualidad desde diversas perspectivas.

31.12.2018 
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XOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ BUGALLO

XOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ BUGALLO: "Los compostelanos sentimos que la ciudad se ha quedado atrás y debemos recuperar la ilusión"

“Los compostelanos sentimos que Santiago se ha quedado atrás. Es necesario que la ciudad recupere la ilusión y la confianza en sí misma”. Son las palabras con las que Xosé Antonio Sánchez Bugallo, candidato del PSdeG a la alcaldía de Santiago, resumió todos los argumentos que expone en esta entrevista. El exregidor dice estar preparado para los comicios y tener sus proyectos muy claros.

¿Cómo acogió la ciudad el regreso de Bugallo a la política municipal?
Desde hacía tiempo ya me paraba mucha gente por la calle y me decía que tenía que dar el paso. Sinceramente, fue una decisión que me costó muchísimo tomar por muchas razones, sobre todo porque cuando me retiré entendí que era una retirada definitiva. Pero se dan dos circunstancias: me siento profundamente disgustado de la evolución de la ciudad en estos ocho años. Creo que Santiago ha ido perdiendo posiciones. Hace ocho años éramos la referencia en materia turística, cultural, urbanística, en políticas de rehabilitación... Y hemos visto como todo eso se ha desvanecido. Lo segundo: todo el mundo que me paraba en la calle me decía que yo podía hacer algo y que debía hacerlo.

¿Y cómo cree que se lo han tomado sus rivales?
Eso no me preocupa. Es una cuestión suya. A mí lo que me preocupa es qué piensan los ciudadanos de Santiago. Yo lo que veo es que esta ya no es una ciudad ilusionada. Que existe un cierto nivel de resignación en mucha gente, que dice: antes éramos de primera división y ahora estamos es tercera. Y esto me indigna.

¿Cómo cree que le puede influir en las urnas el hecho de haber retornado?
No lo sé. Esto tiene una parte buena y otra mala. Por un lado, yo creo que hay una experiencia que el conjunto de los ciudadanos valora, tanto la capacidad como el liderazgo y el compromiso absoluto con la ciudad: yo me presento para ser alcalde de Santiago. No quiero ser ninguna otra cosa. No aspiro a formar parte de ningún gobierno gallego, no quiero ser presidente de la Xunta, no quiero ser senador en Madrid... solo quiero ser alcalde de Santiago. Esa va a ser mi dedicación. Siempre he dicho que el partido político de un alcalde tiene que ser su ciudad. Esa lealtad debe estar por encima de siglas políticas. Y creo que la gente sabe que esa es mi forma de pensar. El proyecto de ciudad en el que pienso es un espacio de convivencia, en el que debemos convivir personas distintas: con distintas creencias religiosas, con distintas ideologías políticas, de distintos gustos artísticos, de distintas profesiones, de distintas clases sociales. Por tanto, tiene que ser posible articular proyectos en los que todos nos sintamos partícipes y cómodos. Un alcalde tiene que trabajar para que todo el mundo se sienta cómodo, más allá de que uno sea católico, evangélico, de derechas o de izquierdas. Tenemos que encontrar un espacio común. Ningún alcalde puede trabajar solo para su parroquia. Y si hace eso, fatal.

Algunas voces dicen que las elecciones van a ser una guerra a dos bandos.
Es posible que se produzca una polarización bastante grande. Lo que piensa la ciudadanía es que se darán dos opciones: o el alcalde se llama Martiño Noriega o se llama Sánchez Bugallo. Yo haré lo posible para que sea yo. De hecho, me presento porque creo que es mi obligación y porque veo que hay una posibilidad de que eso sea así.

¿Cuál es su gran objetivo para Compostela?
Que esta sea una ciudad cómoda, agradable, atractiva para vivir y para invertir. Tenemos que desarrollar tejido empresarial, tenemos que traer inversores de fuera, debemos facilitar, en base a la universidad y al tejido productivo de la ciudad, el desarrollo de empresas locales. Porque esto es lo único que permite que la gente que sale de nuestra Universidad pueda encontrar un trabajo aquí.

Tenemos que explotar los activos que tenemos: una Universidad muy potente desde el punto de vista científico, una ciudad que ocupa el centro de las comunicaciones terrestres y aéreas en Galicia. Tenemos suelo industrial. ¿Por qué no ponemos eso en valor? Posiblemente porque estamos a otra cosa.

¿Qué situaciones le preocupan más?
Dos datos que me han dolido especialmente: por un lado, Santiago no ha recuperado la renta per cápita que tenía en 2010. A día de hoy está 2.500 euros por debajo de la que teníamos entonces. Es decir, la renta per cápita de los gallegos está un tres por ciento por encima y la de los compostelanos está un seis por ciento por debajo de la que teníamos hace ocho años. Eso denota un fracaso importante. Por otro lado, me ha dolido el fracaso turístico de la ciudad en estas navidades o en el puente de la Constitución. He visto los datos que publicó el Cluster de Turismo de Galicia y los testimonios de la gente junto a la Catedral: la mayoría decía que estaba alojada en Vigo y que hacían a Santiago una visita de un día.

Es cierto...
Pero, ¿cómo hemos llegado a esto? Cuando Santiago es la puerta de entrada del turismo en Galicia, además de contar con la mejor planta hotelera de toda la comunidad. Esto es posible porque ha habido una dejación de la política turística. Se ha abandonado y hemos ido perdiendo posiciones. Vivir de rentas lo pueden hacer muy pocos.

Un problemón parece el de la depuradora...
Eso es un disparate. Fue una locura, que tiene dos grandes responsables: Gerardo Conde Roa y Agustín Hernández. Porque este tema estaba resuelto en el año 2010 y por razones políticas alguien decidió meterlo en la campaña de 2011 comprometiéndose a llevarla dos kilómetros más abajo. A partir de ahí se ha liado de tal manera que hoy en día es muy difícil saber cómo se desarrollará. Lo más razonable es que la depuradora se quede donde está. Hay que buscar la solución tecnológica más adecuada para hacer una nueva en A Silvouta.

¿Qué opinión le merece la nueva intermodal?
Eso es intolerable. ¿Cómo se puede aceptar una estación de tren que es un apeadero gigantesco, donde los trenes quedan a la intemperie y los pasajeros se asan al sol y se mojan a la lluvia, porque aquí siempre llueve de lado por el viento? Tenía que ser una marquesina cerrada, como estaba previsto. Santiago es la ciudad gallega que mueve más pasajeros, ¿cómo es que no se hace un parquin subterráneo en la estación de tren? ¿No nos damos cuenta de que esta intermodal va a ser la de Santiago pero también la de Ribeira, Ames, Brión, Ordes, la de toda la comarca? Se han suprimido los cuatro párquines que estaban previstos en el proyecto inicial.

¿Y cómo resolvería la guerra entre aeropuertos?
Es un tema más complejo. Ahí ganará el mejor.

Entonces, ¿no es posible la coordinación?
Para la coordinación hay que estar abiertos a ella, y de momento estamos en el espacio de la competencia. Y si los demás compiten nosotros no podemos dejar de hacerlo. Cada uno tiene que poner en valor lo que tiene. Nosotros tenemos que destacar un aeropuerto infinitamente mejor que el resto y que estamos en el centro. Somos, por tanto, el punto de equilibrio para las cuatro provincias gallegas.

La falta de limpieza es otra cuestión que denuncian los vecinos de la ciudad continuamente...
Me duele muchísimo. Yo tengo la sensación de que (el equipo de gobierno) no vive en la ciudad. En mi época había toda una serie de concejales muy metidos en la vida ciudadana. Todo el mundo paseaba por la calle y veíamos cómo estaban las cosas. Ha habido una dejación en la calidad de los servicios públicos muy importante.

¿En qué otros la observa?
Concretamente, veo dejación en el servicio de la limpieza, que se nota mucho, y en el transporte público.

Sigue la flota de Bugallo.
Pues sí. No hay ni un camión nuevo y hay cuatro autobuses nuevos, porque el resto creo que son de segunda mano. De repente se han dejado de cambiar los autobuses: los últimos fueron seis de segunda mano. Me quedo un poco perplejo.

También existe malestar entre muchos trabajadores municipales...
Para mí es sorprendente la incapacidad del gobierno desde el punto de vista de la gestión. No le veo justificación ninguna a todo lo que ha ocurrido con los centros socioculturales, todos los problemas con el único servicio que se ha municipalizado, que es el de la grúa y la ORA. Todos los problemas que hay con la gestión de los diferentes servicios a mí me trasladan la imagen de un gobierno que tiene la cabeza en otro lado.

¿Y qué ocurre con la cultura en la ciudad?
Santiago fue Capital Europea de la Cultura en el año 2000. ¿Cómo es posible que hoy no aparezca siquiera como la referencia cultural de Galicia? Ha habido una devaluación de la política cultural, que no es solo del gobierno de Martiño Noriega, sino que viene ya de antes. Pero Santiago ha sido también la referencia mundial en materia de rehabilitación: en el año 2002 recibió el Premio Dubai, de buenas prácticas en rehabilitación, y fuimos elegidos por la ONU como la referencia mundial en materia de rehabilitación. Hoy ni siquiera somos referencia en Galicia.

Parece que también se ha dejado de lado la historia de la ciudad...
El alcalde no puede ignorar la historia de la ciudad. El alcalde tiene que estar en la Ofrenda del Apóstol. ¡Es que no puede permitir que presida la Ofrenda al Apóstol otro que no sea él! Esta ciudad lleva 400 años organizando esa Ofrenda y no podemos renunciar a hacerlo. Además, hay que recuperar el Consorcio, del que surge el Real Patronato, que toma su causa de la Ofrenda y del patrocinio del Apóstol Santiago. Esto es una especie de castillo de naipes: si quitas los de abajo se derrumba todo. La ciudad surge a partir del descubrimiento del Apóstol y a partir de ahí se monta todo. Tú no puedes renunciar a eso. El alcalde tiene que representar a todos los ciudadanos de Santiago y la historia de la ciudad. Otra cosa es su conciencia privada.

El casco histórico también pierde población y el comercio local cierra...
Entiendo que tiene remedio. Hay algún elemento que debe resolverse rápidamente, por ejemplo, la instalación de fibra óptica. Es imposible que una empresa pueda trabajar en la ciudad histórica si no tiene fibra óptica, si no tiene unas comunicaciones buenas. Desde el punto de vista de la reactivación comercial, quiero recabar bien la opinión del comercio. Hoy en día la amenaza no son las superficies comerciales, sino Amazon. Tenemos que ver qué podemos hacer para competir con estas plataformas. Estoy dispuesto a escuchar la opinión del sector y a trabajar codo con codo.

¿Cómo podemos potenciar la Cidade da Cultura?
No podemos seguir viviendo de espaldas a la Cidade da Cultura. Santiago no puede seguir ignorando que existe. Tenemos que retomar proyectos que estuvieron sobre la mesa, como el teleférico, para conectar el centro con la Cidade da Cultura. Si no es así, el Gaiás es un cascarón enorme y vacío; y la Xunta, que ha invertido en esto casi 400 millones de euros, tampoco puede mirar hacia otro lado, como si fuera una patata caliente que le quema en las manos. Tenemos la obligación de hacerla rentable para el conjunto de los gallegos.

¿Cómo se presenta el Xacobeo de 2021?
Una ciudad es como un barco, tiene que marcarse unos objetivos. Para eso propongo el Plan 2030, que tiene dos puntos de referencia: los Años Santos de 2021 y 2027, que son retos y oportunidades. El de 2021 será un Año Santo que tendremos que plantear como una cuestión de emergencia, porque el gobierno municipal nuevo toma posesión 18 meses antes de que comience, con un montón de servicios públicos clave, entre ellos la limpieza, la seguridad, el transporte público, bajo mínimos...

¿Y cómo piensa hacerlo en tan poco tiempo?
Espero que todas las fuerzas políticas municipales arrimen el hombro para sacar adelante el proyecto, que permitirá definir los retos y objetivos de la ciudad ante estos acontecimientos. Los Años Santos son enormes oportunidades para convertir a Santiago en el centro de atención a nivel nacional. Tiene que ser un proyecto de Estado y que cuente también con el apoyo de la Xunta de Galicia.

Candidato a la alcaldía de Santiago

Datos personales: Xosé Sánchez Bugallo (1954) inició su carrera política de la mano de Xerardo Estévez en 1983 como su jefe de gabinete. En las elecciones municipales de 1987 fue elegido concejal, cargo que ocupó hasta 1998, cuando fue nombrado alcalde. En 1999 ganó sus primeras elecciones y formó gobierno con el BNG, pacto que se repitió en 2003 y 2007. En 2011 perdió la alcaldía, que pretende recuperar en los comicios del próximo mayo.