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Xosé Ramón Barreiro: “A RAG seguirá no seu empeño de fidelidade coa patria”

El presidente de la Real Academia Galega comparte con sus predecesores en el cargo el galardón ·· Destaca que “fixeron posible que os estudos filolóxicos pasaran de ser mera artesanía a ser dos máis avanzados”

El actual presidente de la Real Academia Gallega (RAG), Xosé Ramón Barreiro, quiso ayer compartir con todos sus predecesores en el cargo el Premio de Gallego del Año 2006 concedido a la institución que dirige. Con el galardón, dijo, se premian “cen anos de historia ininterrompida”, del órgano encargado de velar por la promoción y la defensa lengua gallega.

“Premiando a Real Academia Galega estase premiando a Manuel Murguía”, subrayó el presidente de la RAG, recordando al historiador y una de las figuras claves en el Rexurdimento del idioma gallego que hace cien años ocupaba su cargo al frente de la recién creada institución. El vacío dejado por el marido de Rosalía de Castro sería cubierto en 1923, Andrés Martínez Salazar. “A academia nunca foi sectaria”, subrayó Barreiro tras destacar que pese a ser nacido en Astorga, Salazar se puso al frente de la institución encargada de dotar al gallego de un diccionario y unas reglas ortográficas.

También resaltó Barreiro la figura de Manuel Lugrís Freire, quien capitaneó la RAG entre 1934 y 1935. “Foi o primeiro en dar un mitin en galego e decatouse de que a xente que estaba alí presente se sentía ben escoitando a súa propia lingua”, explicó Xosé Ramón Barreiro.

Tras destacar la labor al frente de la institución de Sebastián Martínez Risco, el actual presidente de la Real Academia Galega quiso detenerse en los años de gestión de Domingo García Sabell, que tomó las riendas de la Academia durante dos décadas, de 1977 a 1997. En colaboración con profesores como Constantino García, durante esa época, según señaló ayer Barreiro “fixeron posible que os estudos filolóxicos pasaran de ser mera artesanía a converterse nos máis avanzados”.

De su predecesor en el cargo, Francisco del Riego, Barreiro afirmó que “él só é un capítulo da historia do país”. Del Riego, afirmó, “ten esa rara habilidade de ser un extraordinario xestor, algo pouco habitual nos intelectuais”.

Tras su breve recorrido histórico, el presidente de la RAG quiso incidir en que la institución que preside continuará en el futuro igual que lleva haciendo durante cien años, defendiendo y promocionando la cultura gallega y, especialmente, su idioma. “A Academia seguirá fiel no seu empeño de fidelidade coa patria”, sentenció. “Seguirá coa súa defensa dunha cultura propia que é a base da nosa realidade nacional”, e indicó para concluir que “un idioma é o máis grande que ten un país”.

Tras recoger el Premio Gallego del Año 2006 en nombre de la Real Academia Gallega de manos de la ministra de Agricultura y Pesca, Elena Espinosa, Barreiro agradeció al jurado la concesión del galardón con el que se reconoce la labor de aquellas personas que más significan en la promoción de Galicia y sus valores. “Manteño con El CORREO GALLEGO unha relación que vai para máis de 50 anos, máis que un matrimonio”, bromeó, para atreverse a realizar a continuación un símil teológico y afirmar que su vinculación al periódico de la capital gallega era prácticamente una “unión hipostática”, como la unión de cada una de las tres personas que componen la Santísima Trinidad.

Barreiro afirmó sentir que desde que él es presidente de la Real Academia Galega percibe que el trato que se le concede a esta institución en los diversos medios del Grupo Correo es “un trato privilexiado”. Sin embargo, reconoció que también le han caído algunas críticas a su gestión que afirmó escuchar con atención, al ser los periódicos la voz de los pensamientos de la calle. “Debemos de estar atentos ó ruído das voces da sociedade”, indicó el mandatario de la RAG, aunque en un tono distendido quiso matizar que con sus palabras no pretendía animar a que se censurase continuamente la labor de la institución que capitanea.

‘Laudatio’ de Salvador García-Bodaño

“Pobo que esquece a súa lingua é pobo morto”

En el centenario de la Real Academia Galega, el escritor Salvador García-Bodaño quiso recordar las palabras de Manuel Murguía en el discurso inaugural de la institución. “Queren que empecemos polo estudio do idioma que falamos hai máis de dez séculos. Fan ben: pobo que esquece a súa lingua é un pobo morto”, pronunció el 30 de septiembre de 1906 el “gran concienciador da historia nacional de Galicia”, como definió García-Bodaño a Murguía.

El encargado de pronunciar una laudatio de la homenajeada, realizó un repaso histórico de la institución que “colligit, expurgat et innovat o noso idioma ancestral”. García-Bodaño recordó que la Real Academia nació tras la publicación de un artículo de Murguía en el que manifestaba la necesidad de crear un diccionario de la lengua gallega. La idea del historiador fue bien acogida en el exilio por figuras como Fontenla Leal y Curros Enríquez. “De Cuba recibiu Murguía o encargo oficial de organizar e presidir unha comisión de representantes de toda Galicia, co inmediato fin de crear a nova institución, coa primordial tarefa de formar un diccionario e unha grámatica da nosa lingua”, relató García-Bodaño.

El poeta, narrador, crítico de arte, ensayista y columnista destacó los logros de la institución. Entre otros subrayó la creación del Día das Letras Galegas, del Mapa Sociolingüístico de Galicia, del Diccionario de la RAG, el Diccionario ­Galego- Castelán o la reforma de la normativa. “Todo un longo camiño andado que deberá enchernos de agrado e mesmo de san ­orgullo”, concluyó.

Las frases

“Todo un longo camiño andado que deberá enchernos de agrado e mesmo de san orgulllo”

“A Academia seguirá defendendo a nosa cultura propia, que é a base da nosa realidade nacional”

“Asumimos as críticas porque debemos estar atentos ó ruído das voces da sociedade”

04 dic 2020 / 10:42
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