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FEBRERO 2005

El prestigioso oftalmólogo José Pérez Moreiras fue elegido Gallego del Mes de Febrero

"Nunca podría dedicarme a la música porque siempre tuve muy mal oído", comenta el doctor José Pérez Moreiras casi a modo de disculpa cuando quizás de haber sido de otra forma no hubiese dedicado su vida a devolver la visión a miles de pacientes y tampoco dirigiría uno de los centros de referencia en corrección de patologías de córnea, párpados y lagrimal.

Reconocido oftalmólogo y diestro cirujano, el doctor Pérez Moreiras ha sido elegido como Gallego del Mes de Febrero por las redacciones de EL CORREO GALLEGO, Galicia Hoxe y la emisora Radio Obradoiro.

Se confiesa como "médico de vocación", aunque lo de la Oftalmología puede atribuirse más a la casualidad. Así, el doctor explica cómo en cuarto de Medicina fue un hermano oftalmólogo de su compañero de pensión quien le sugirió la oportunidad de especializarse en su servicio. Desde entonces han transcurrido 35 años de profesión en los que Pérez Moreiras ha podido realizar más de veinte mil intervenciones quirúrgicas.

Inició sus estudios universitarios en la Facultade de Medicina de la Universidade de Santiago y desde el primer año aprovechó todos sus veranos para viajar al extranjero a absorber conocimientos que poder traerse bajo el brazo a su tierra natal. Munich, París, Londres o Nueva York son sólo algunos de los lugares en los que Pérez Moreiras amplió su saber hasta convertirse en uno de los mejores especialistas en su campo. Es un firme defensor del intercambio, le gusta rodearse de buenos profesionales y afirma que nunca se cansa de seguir aprendiendo.

Sus estudios sobre órbita han despertado el interés internacional y, con traducciones al inglés, son manejados en todo el mundo. Se confiesa como una persona desorganizada en la vida pero sumamente ordenada en su trabajo: "Diez o doce horas de dedicación diaria precisan de vocación y disciplina", apunta.

Siempre ha estado pendiente de los avances clínicos y su inmediata aplicación en la curación del enfermo, pero opina que la técnica nunca debe primar sobre las relaciones humanas . "Para mí la mejor medicina está en el trato con la persona y considero fundamental hablar con el paciente y ser claro al explicarle las opciones de tratamiento. Lo mismo cuando no vemos oportunidad de curación, aunque yo siempre recomiendo que consulten a otro especialista. No siento celos, yo mismo se lo digo".

Pérez Moreiras estuvo siempre atento a los avances técnicos que permitían mejorar la salud visual del paciente. Fue uno de los primeros en diseñar técnicas de microcirugía aplicadas a patologías de órbita y en 1980 empezó a trabajar con lentes intraoculares que, recuerda, "me enviaban desde Holanda esterilizadas en sosa cáustica". En algunas ocasiones se sintió poco respaldado en sus investigaciones: "Fui criticado cuando probábamos la introducción de lentes en el ojo. Muchos dijeron que eso era una locura y ahora sabemos que han conseguido ayudar a muchas personas. En esos momentos fue crucial el apoyo de Sánchez Salorio", recuerda.

Hacer otras cosas

"Pienso que me voy haciendo viejo porque cada vez sufro más cuando noto que un paciente no va bien o no progresa todo lo que debería. Siempre quieres hacer más y me siento triste cuando no lo consigo", explica el especialista. Asegura que su dedicación profesional ha repercutido en su familia, "de hecho ninguno de mis hijos ha elegido ser médico" -comenta-, y que en el plazo de diez años espera retirarse para "dejar lugar a nuevos profesionales y poder dedicarme a mis hijos y mis otras aficiones".

Profesionales injustamente valorados

El doctor Pérez Moreiras, profesor titular de la Facultade de Medicina de la Universidade de Santiago, asegura sentir cierta pena por los jóvenes estudiantes de Medicina. "Van a ser grandes sufridores", apunta el oftalmólogo, "porque hoy al médico le falta la consideración social y humana que debiera tener". "Siempre le digo a mis alumnos que se preparen para sufrir porque la Medicina es una profesión que da muchas alegrías pero también muchos disgustos y malos momentos", indica Pérez Moreiras, que asegura que la dedicación que exige su profesión sólo es posible de conseguir si se tiene una verdadera y auténtica vocación. "La Medicina es un sacerdocio hacia los demás", resume. "No siento ninguna alegría especial si consigo salvar la vista de un paciente. Considero que es lo que tenía que hacer. Sin embargo, sí me afecta mucho cuando no sale como yo quiero y hoy me afecta más que hace veinte años", explica.

07 dic 2020 / 22:51
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