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Cáritas y Banco de Alimentos de Galicia, Gallegos del Año

Las ONG fueron elegidas por su dedicación solidaria y voluntaria, más necesaria que nunca en estos tiempos de crisis económica

    Las cifras no dejan lugar a dudas. Los datos de pobreza y exclusión dejan patente la situación insostenible de miles de familias gallegas. Cuando el 15,7% de la población gallega está en riesgo de pobreza, según los últimos datos publicados por el Instituto Galego de Estatística, la solidaridad y dedicación de entidades sin ánimo de lucro que operan en Galicia se hacen más necesarias que nunca.

    Precisamente por su trabajo, muchas veces desconocido, las redacciones de EL CORREO GALLEGO, Terras de Santiago, Radio Obradoiro y Correo Televisión acaban de distinguir a Cáritas Diocesana de Galicia y a la Federación Gallega de Bancos de Alimentos con el premio Gallegos del Año en su edición del mes de diciembre. Porque ambas entidades continúan siendo la luz al final del túnel para miles de familias gallegas –y cada día son más–, el rayo de esperanza, la mano tendida, el hombro en el que apoyarse o, incluso, el amigo con el que desahogarse. Pero sin olvidarse de los miles de voluntarios y trabajadores que, día a día, hacen posible que la labor solidaria de estas organizaciones siga adelante y llegue a más personas necesitadas.

    Cáritas es la acción sociocaritativa de la Iglesia, que desarrolla una importante labor de apoyo y promoción social a diversos grupos sociales en situación de precariedad y/o exclusión social. En Galicia está formada por las Cáritas Diocesanas de Santiago, Mondoñedo-Ferrol, Ourense, Vigo-Tui y Lugo, que coordinan el trabajo desarrollado en la diócesis de las Cáritas Parroquiales e Interparroquiales.

    La ayuda de Cáritas llega así a familias desestructuradas, parados de larga duración, inmigrantes, drogodependientes, enfermos de sida y discapacitados, además de a ancianos sin recursos, jóvenes que buscan su primer empleo y personas sin techo.

    En Galicia, cuenta con cerca de 3.000 voluntarios, en su mayoría mujeres, de los 62.000 que trabajan desinteresadamente en España.

    Por su parte, los Bancos de Alimentos, que en el pasado mes de septiembre fueron galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia –en Galicia uno por provincia, aunque en la de A Coruña existen dos delegaciones–, son organizaciones sin ánimo de lucro basados en el voluntariado y cuyo objetivo es recuperar excedentes alimenticios de nuestra sociedad y redistribuirlos entre las personas necesitadas, evitando cualquier desperdicio o mal uso.

    En la comunidad, el trabajo de sus voluntarios hizo que durante 2011 ayudaran a 90.000 personas necesitadas, pero en 2012 la demanda creció y la Federación Gallega calcula que superarán los 100.000 beneficiarios. Una ayuda traducida en diez mil toneladas de comida, es decir, diez millones de kilos de excedentes alimenticios repartidos entre las familias gallegas que más precisan.

    Operan en sociedades desarrolladas en las que existe la cruel contradicción que se manifiesta en la existencia de excedentes alimenticios vecinos de la pobreza y la marginación.

    Los Bancos de Alimentos no entregan comida directamente a los necesitados sino a instituciones caritativas y de ayuda social reconocidas oficialmente –principalmente Cáritas– que tienen el contacto más cercano con las personas que están pasando por momentos difíciles.

    07 dic 2020 / 07:55
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