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El físico mariñán Diego Martínez, premio Gallegos del Año del mes de mayo

A sus treinta años, tiene una participación determinante en uno de los experimentos de mayor trascendencia que se llevan a cabo en el Gran Colisionador de Hadrones del CERN

Dos acontecimientos caprichosamente coincidentes en el tiempo han colocado el nombre de Diego Martínez Santos en los medios de comunicación. El primero de ellos fue la proclamación de este mariñán nacido en noviembre del 82 como mejor físico joven en los premios de la Sociedad Europea de Física (EPS). El segundo, que su currículum había sido descartado por la subcomisión evaluadora encargada de adjudicar los contratos Ramón y Cajal. Mientras la comunidad de físicos europeos reconocía su valía, el programa para la recuperación de talento investigador del Gobierno español, con un 30% menos de plazas que en ediciones anteriores, cerraba por el momento sus puertas a Martínez Santos, convirtiendo el caso de este doctor en Física por la Universidade de Santiago en evidencia pública de las estrecheces de la inversión en ciencia y del impacto de los recortes en investigación y conocimiento.

Por su excelente trayectoria y por su ejemplo, las redacciones de El Correo Gallego, Terras de Santiago, Correo TV, Radio Obradoiro y las ediciones digitales del grupo han elegido a Diego Martínez Gallego del Año del mes de mayo. El físico nacido en Foz será una de las doce personalidades y entidades galardonadas por su buen hacer y contribución a la marca Galicia en la 24 edición de los premios del grupo.

Todavía como estudiante de doctorado, este joven físico participó de modo determinante en la activación y puesta en marcha del experimento LHCb, uno de los desarrollados en el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), donde desembarcó de la mano de una cotizada plaza research fellow de dos años de duración. Además, Diego Martínez es autor de los análisis que aportaron la primera evidencia de la existencia de la desintegración del mesón Bs en dos muones; un trabajo para el que ya había avanzado el diseño del método durante el desarrollo de su tesis en la Universidade de Santiago.

Este tipo de desintegración rara definida por Martínez Santos tiene especial relevancia no sólo por ser poco frecuente, sino también porque es sensible a la naturaleza del bosón de Higgs. Postulada en la teoría hace varias décadas, y observada por primera vez en el LHC el pasado verano, a la también llamada partícula de Dios se le atribuye una clave fundamental para explicar el origen de la materia en el universo. Dos de los investigadores que trabajaron en su descubrimiento, Peter Higgs y François Englert, recogerán este año junto al CERN el Príncipe de Asturias de Investigación Científica.

En la actualidad, Martínez prosigue su actividad en el CERN a través de un contrato del Laboratorio Nikhef y la VU University, de Ámsterdam. En estos momentos, el físico mariñán trabaja en la mejora de un detector para que en 2017 pueda recoger más datos por segundo y coordina los análisis encaminados a determinar si el bosón de Higgs pudiese estar compuesto por otras partículas de menor tamaño.

07 dic 2020 / 07:59
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