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XXVI EDICIÓN

Luis Fernández Somoza, empresario y filántropo, elegido Gallego del Año

Presidente de Inversiones Subel se distingue por “hacer país”, por su compromiso hacia su tierra// Defensor de empleo de calidad en sus firmas es un gran benefactor de causas sociales

Luis Fernández Somoza, presidente de Inversiones Subel, empresario de éxito y auténtico visionario en el sector del transporte por carretera y en la promoción, construcción y venta de viviendas, fue elegido como Gallego del Año por el Grupo Correo Gallego tanto por su actividad en el mundo de los negocios como por su labor de compromiso social con los más desfavorecidos, especialmente en estos tiempos de crisis, y por su calidad humana. Fernández Somoza se convierte en el vigésimo sexto galardonado por nuestro grupo de comunicación y recibirá la distintción en el transcurso de una gala que se celebrará el próximo jueves 22 de octubre, a partir de las siete y media de la tarde, en el Palacio de Congresos de Galicia, en Santiago de Compostela.

La elección de este empresario nacido en San Pedro de Calde (Lugo), padre de tres hijas, Elisa, Susana y Belén, es un ejemplo más de la intencionalidad de estos premios creados, hace 26 años, por nuestro Editor de Honor, Feliciano Barrera, ya fallecido, para distinguir la labor de todos aquellos cuya razón de ser es la defensa de los valores de Galicia. Fernández Somoza representa, como pocos, a una estirpe de empresarios surgidos de la nada en los tiempos más difíciles de finales del pasado siglo que supieron escalar las cumbres del éxito creando riqueza, en forma de puestos de trabajo, para una comunidad que, gracias a personas como él, fueron dejando atrás la imagen de una tierra que figuraba a la cola del desarrollo en España.

La vida del presidente de Subel habría que calificarla como "de película" al ser capaz de absorber, desde su pequeña firma de transportes, a un gigante del sector como lo era, en aquellas fechas, la vasca Transportes Azkar. Fernández Somoza recuperó a una empresa que estaba en quiebra y la convirtió en líder del sector y un ejemplo para sus competidores hasta el extremo de que un potente grupo alemán le hizo una oferta económica irrechazable. Y ahí encontramos otra de las grandezas de nuestro nuevo Gallego del Año: la condición que puso, a costa de perder dinero, era la de que se mantuviera a los trabjadores de su plantilla.

Tras esta venta se convirtió en uno de los emprendedores más solventes de España y, por supuesto, de Galicia. Desde el sector del transporte amplió su campo de iniciativas en la promoción, construcción y venta de viviendas. Alguno de sus edificios más emblemáticos de A Coruña, ciudad en la que reside, está considerado como número uno en el ranquin de calidad y prestaciones.
Paralelamente, en medio de la crisis económica que nos estuvo asolando estos años, se convirtió en un filántropo apoyando numerosas causas sociales por toda la comunidad y respaldando proyectos de jóvenes emprendedores, otra de las razones que fueron el germen de estos prestigiosos galardones.

Hijo de modestos labradores, nació en San Pedro de Calde, una pequeña aldea cercana a Lugo. Se quedó huérfano de padre a los 14 años. Con solo 17 busca ya en los alrededores de la capital lucense carga de retorno para los camiones que regresaban a la Meseta. Su vocación empresarial la tenía incrustada en su ADN desde sus primeros años. A los 19, después de trabajar en una panadería, agencia inmobiliaria y una empresa de transportes, lo nombran encargado de almacén con veinte personas a su cargo.

Hace más de un cuarto de siglo, entró en contacto con un proyecto que formó parte inseparable de su vida: la empresa vasca Azkar buscaba franquiciados para extender su red de distribución. Y de ese encuentro surgió Transportes Somoza, con sede en A Coruña. Y más tarde en Vigo, punto neurálgico entonces para el transporte a toda España.

En los 80, estalló la crisis en la matriz, que se agravó en los 90. En ese momento, un gallego, Luis Fernández Somoza, fue pionero al adquirir el 100 %, reflotar y multiplicar una empresa de raíz vasca con casi 60 años de antigüedad. Desde entonces el proceso de crecimiento ha sido constante.

En solo ocho años, la sociedad sale a Bolsa con rotundo éxito. Se convierte en la primera empresa de su sector en cotizar en el Mercado de Valores, con alzas continuadas, y hace dos años fue adquirida por un grupo familiar europeo con cien años de vida y facturación superior a cinco mil millones de euros.

Antes, había pactado con el comprador mantener la continuidad laboral al conjunto de la plantilla. El grupo que controla Luis Fernández Somoza daba ocupación a más de 5.000 trabajadores en España, Portugal, Europa y Asia. Mil de ellos en Galicia.

Pero tan importante como su admirable trayectoria empresarial, es su calidad humana. A él corresponden las frases "La felicidad es lograr las cosas luchando por ellas, no que te las den hechas"; "Derechos sin obligaciones destruyen la voluntad de la gente"; "Un origen humilde refuerza la personalidad"; "Es esencial descubrir el talento que todos llevamos dentro para triunfar en la vida". Aficionado y magnífico jugador de golf sabe que las virtudes de la constancia, templanza y trabajo duro, superan todos los obstáculos.

Y su gran preocupación de siempre: "el bienestar y la continuidad en el puesto de todos los trabajadores que dependían de él". Legado que también es el lema de sus hijas Elisa, Susana y Belén, que siguen su estela al frente del grupo familiar.

Motivos más que sobrados para que este empresario y persona ejemplar reciba el premio Gallego del Año, que otorga el Grupo Correo Gallego

EL PERSONAJE

DE UNA MODESTA FAMILIA EN UNA ALDEA DE LUGO A LA LISTA FORBES
•••Cuentan personas que le conocen que Luis Fernández Somoza, de origen labrego, acompañaba a su madre cuando iba a lavar al río y allí aprendió a pescar peces con la mano. No fue lo único que aprendió con su progenitora tras quedar viuda cuando él era un niño. Ella le enseñó a predicar con el ejemplo, le transmitió el ADN de la humildad y le inoculó el virus del trabajo y el respeto hacia sus empleados, a los que siempre integró en sus proyectos y buscó una colaboración leal siendo consciente de que el esfuerzo de todos era garantía de éxito. Dijo un día el presidente de Inversiones Subel que “la gran fortuna de las personas es la cantidad y la calidad de los amigos que tiene” e insiste en que uno de los grandes errores de nuestro país es no considerar el fracaso como parte del aprendizaje. Eso sí, él lo lleva a la práctica en sus empresas y “perdono el error, pero nunca dos veces el mismo”. En el haber de Fernández Somoza hay que situar el cariño y el respeto que le profesan todos aquellos que trabajaron a sus órdenes.
A nuestro Gallego del Año le gusta pasar desapercibido dedicándose a su familia, al trabajo y a su gran pasión: el golf. Sigue siendo la persona humilde que un día salió de San Pedro de Calde a pesar de que los analistas que elaboran la lista Forbes de los más poderosos le sitúa entre los grandes “multiinversores de España” y dice que “cuenta con algunas de las mayores sicav del mercado”. Él prefiere, por ejemplo, ayudar a alguna ONG o colaborar en la restauración de un edificio para alojar a los más desfavorecidos.

07 dic 2020 / 07:32
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