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Manuela Camino llena de corazón y esperanza el club Gallegos del Año

Esta doctora padronesa es responsable de la Unidad de Trasplante Cardiaco Infantil en el Hospital Gregorio Marañón// Quería ser profesora de niños, pero siguió la recomendación de su madre

"La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices", dijo Albert Einstein. Y de niños sabe mucho la doctora Manuela Camino, jefa de la Unidad de Trasplante Cardiaco Infantil en el hospital ­Gregorio Marañón, una mujer fuerte y tenaz que realza la excelencia del club ­Gallegos del Año.

Y nadie mejor que esta especialista en cardiología infantil para hacernos un resumen de su vida ­profesional.

EN PRIMERA PERSONA. "Nací en Santiago el 18 de enero de 1967. Viví en una aldea llamada Cruces, perteneciente a la parroquia de A Escravitude, en el ayuntamiento de Padrón, a 17 kilómetros de Santiago.

Mi familia es gallega, mis padres viven en Galicia y tengo tres hermanas, una vive en Galicia; el resto, actualmente en Madrid.

Estudié Medicina en la USC y aunque siempre me atrajo la enseñanza, quería ser profesora de niños y daba clases a los niños de la aldea durante los veranos y me lo pasaba genial con ellos; mi madre me sugirió que por qué no estudiaba Medicina, mi ­hermana mayor ya ­estudiaba Medicina en Santiago y a mi madre le gustaba. Finalmente, dije: por qué no.

Hice Medicina en Santiago y me gustaba la medicina interna, después me presenté al MIR, lo aprobé y elegí hacer Medicina Interna, hice la especialidad de Pediatría en Madrid, en el hospital Gregorio Marañón; desde el segundo año de especialidad me interesé por la Cardiología Infantil. Cuando finalicé, quería trabajar en medicina hospitalaria para seguir aprendiendo Cardiología Infantil. Al no haber plazas, me fui a trabajar a Atención Primaria en el Centro de salud de Galapagar, donde completé mi formación, conocí otra realidad distinta a la ­hospitalaria".

La Pediatría de Atención Primaria funcionaba realmente bien, "como era la primera en turno de tarde, por las mañanas asistía voluntaria a Cardiología Pediátrica para completar mi formación y subía a diario a Galapagar; tras un año de ejercicio profesional, pensé que era hora de retomar la medicina hospitalaria y dejé la plaza para irme a la Fundación Jiménez Díaz, donde estuve varios meses haciendo guardias de pediatría".

En 1998 surgió la oportunidad "de ir a trabajar a Barcelona en una plaza de pediatría en la sección de Cardiología Pediátrica en el hospital Sant Joan de Deu. Dije que sí sin dudarlo, dado que Cardiología Infantil era lo que quería hacer y ­estuve allí durante tres años, donde aprendí un montón".

Confiesa que tiene "gratos recuerdos muy divertidos de mi estancia allí y grandes amigos, allí conocí una comunidad preciosa porque me encanta la montaña y los Pirineos, sin duda, son una maravilla. Sin embargo, en 2001 salió una plaza en el Gregorio Marañón y regresé a Madrid".

Entonces comenzó a trabajar en Cardiología Infantil, y quiso quedarse. Ese momento surgió cuando "empecé a ver el primer niño trasplantado, así como los que necesitaban un corazón, sobre todo los bebés con malformaciones severas que fallecían en ­lista".


LO DIFÍCIL, INTERESANTE. "Como lo difícil siempre me ha resultado interesante, empecé a hacerme cargo primero parcialmente con el doctor Maroto y, ­posteriormente, en su totalidad de los niños que necesitaban un corazón.

Hizo una estancia formativa en trasplante cardiaco infantil en Los Ángeles (EEUU), con el doctor Alejos "en un centro que realizan veinte trasplantes cardiacos infantiles al año, que supone una alta actividad, ­aprendí muchas más cosas sobre trasplante.


ESPAÑA, SENSIBILIZADA CON LA DONACIÓN. Resalta Manuela Camino que "tenemos una enorme suerte de vivir en un país con una alta tasa de donación. La población de nuestro país está altamente sensibilizada, el tiempo en lista de espera es muy corto en comparación con otros países.

Sin embargo, los niños más pequeños que desgraciadamente necesitaban un corazón no tenían tanta suerte. Así fue la búsqueda de la solución a este problema contactar a través del Dr. Alejos con la Dra. Lori Wert, a la que invité a acudir a un curso anual que celebramos de cardiología infantil.

Ella había ideado el trasplante cardiaco con ­incompatibilidad de grupo sanguíneo y, sin duda, pensé que era la persona ideal ­para ayudarnos a solucionar el problema.

La Dra. Lori West resultó ser no solo una excelente profesional, sino una gran persona y amiga. Se prestó desde un principio a ­ayudarnos de forma cercana a poner en marcha este proyecto y así fue como paso a paso, iniciamos la puesta en marcha del programa no solo en nuestro centro sino en todo el país con el resto de los grupos de trasplante y el apoyo incuestionable de la Organización Nacional de Trasplantes.

Todo este esfuerzo ha culminado en la realización del primer trasplante AB0 en nuestro país y la ­apertura nacional del programa en 2018, esperemos que con ello los bebés que lo ­necesiten reciban un corazón a tiempo.

Sin embargo, el trasplante es todo un reto, sin duda lo importante es que un órgano que no es de uno sea aceptado como propio y, por tanto, dure para toda la vida. En este nuevo reto estamos trabajando y ojalá, en un tiempo espero no lejano, lo consigamos", porque comentó en una entrevista este mismo año a esta Casa, "dar vida a otro es algo que ­reconforta".

Carla recibió un trasplante cardiaco incompatible

La primera niña. "Carla es una bebé que fue diagnosticada ya en el útero de su madre de una malformación cardiaca severa, síndrome de hipoplasia de ventrículo izquierdo, es decir, que no se ha desarrollado el ventrículo izquierdo. Desde Extremadura fue derivada al hospital Gregorio Marañón como centro nacional de referencia para el tratamiento de cardiopatías congénitas y de trasplante cardiaco infantil. Los profesionales del Marañón realizaron el seguimiento del embarazo y programaron el nacimiento de la niña en el hospital, dado que estos niños precisan una estabilización tan pronto nacen y su inclusión en la lista de espera para un trasplante de corazón. A los cinco meses y con cinco kilos de peso surge una oferta de donación, con lo que se activó el protocolo de trasplante AB0 Incompatible con todo el equipo de trasplante cardíaco además del Servicio de Transfusión.


Tres en lista de espera. Gracias a la implantación de esta técnica en España se puede aumentar en un 50 % el número de trasplantes de corazón en los niños más pequeños y reducir el tiempo en lista de espera. De hecho, en el Hospital Gregorio Marañón se han realizado en lo que va de año cinco trasplantes de corazón infantil, y dos de ellos han sido ABO incompatible. Además, el centro ya ha incluido a otros tres niños más en lista de espera.

04 dic 2020 / 19:33
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