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El mundo a todo color: el malva

El color es una percepción visual que se genera en el cerebro de los humanos y otros animales al interpretar las señales nerviosas que le envían los fotorreceptores en la retina del ojo. Un objeto iluminado absorbe las distintas longitudes de onda de las que está formada la luz (la luz blanca es la suma de todas estas longitudes de onda) y refleja una en concreto, esta sería el color del que está compuesto ese objeto.

Lila, malva, violeta, lavanda... Distintos nombres para aludir a sutiles matices de uno de los colores más potentes que, aunque no lo crean, fue creado por un error de laboratorio.

Un estudiante de química, William Perkin, que investigaba cómo hacer frente a la malaria a finales de s. XIX, partió de un compuesto conocido como anilina pero en lugar de hallar la solución a esta enfermedad se encontró con una especie de polvillo morado que había teñido el tubo de ensayo y su propia ropa. Sin pretenderlo, había creado el primer tinte sintético de la historia. Pasó a llamarlo “mauveine”, un término que conjugaba las palabras en inglés ‘mauve’ (malva) y ‘aniline’ (anilina). El hallazgo de Perkin no solamente supuso una revolución en la industria del tinte y de la moda, sino también de la medicina: su trabajo con los tintes artificiales le sirvieron a Flemming para estudiar las células y los cromosomas bajo el microscopio, contribuyeron a ayudar a Robert Koch (premio Nobel de medicina en 1905) a descubrir la tuberculosis y fue crucial para los estudios de Paul Ehrlich, pionero en las investigaciones en quimioterapia.

Fuera del ámbito de la medicina el violeta se acabó convirtiendo en un emblema del feminismo, se adoptó en honor a las 129 mujeres que murieron calcinadas en 1908 en una fábrica textil estadounidense. El dueño de la fábrica, ante la huelga de las trabajadoras, prendió fuego a la empresa con las trabajadoras dentro. Se dice que las telas sobre las que estaban trabajando eran de este color y la activista británica Emmeline Pethick dijo: “Es el color de los soberanos, simboliza la sangre real que corre por las venas de cada luchadora por el derecho al voto”.

Otro matiz, el lavanda, ha estado relacionado desde hace décadas con la cultura gay. Históricamente algunas flores de esta gama cromática se han vinculado con la homosexualidad, es el caso del Jacinto, la flor que comparte nombre en la mitología griega con el amante de Apolo. Una de las teorías actuales es que el lavanda supone el resultado de combinar rojo y azul, dos colores que se han utilizado en la sociedad occidental para distinguir a los niños de las niñas. De esta manera representaría la resistencia del colectivo huyendo de los roles tradicionales de género.

Esta tonalidad, en el ámbito litúrgico, también representa la penitencia, es el color de lo divino y de la fe.

15 jun 2020 / 00:05
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