La revuelta agraria echa raíces en Galicia

Decenas de tractores se concentran en Ourense y Lugo en las primeras movilizaciones, todavía sin el apoyo de las principales organizaciones del sector

Las protestas complican los accesos por carretera de Galicia con la Meseta y en Valença

El conselleiro de Medio Rural muestra su apoyo y pide al ministro Planas que “lidere el movimiento”

Agricultores portugueses cortan la carretera a la saida de Valença do Minho

Agricultores portugueses cortan la carretera a la saida de Valença do Minho / RICARDO GROBAS

Julio Pérez / Javier Fraiz / Paula Blanco

Las tractoradas son un símbolo más de la cultura del campo en Galicia, acostumbrada a ver a agricultores y ganaderos en las calles cada vez que la perpetua crisis del sector se recrudece. Como ocurrió hace casi medio siglo. Ante el raquítico incremento de 1,25 pesetas en el litro de leche para la campaña de 1976-1977, un centenar de titulares de explotaciones de Ribadeo boicotearon con sus vehículos la celebración de un concurso de arada para exigir subidas que realmente compensasen el encarecimiento del pienso, el gasóleo y la maquinaria.

Las reticencias sobre el posible impacto de la entrada en vigor del sistema europeo de cuotas lácteas levantó a los profesionales en armas en 1986. En la movilización de 1990 participaron entre 40.000 y 50.000 tractores, según los organizadores. Afectó a prácticamente a toda la comunidad y Santiago quedó cerrada a cal y canto durante casi dos días. A Manuel Fraga, presidente de la Xunta en aquel momento, no le quedó otro remedio que subirse a un helicóptero para viajar con cuatro conselleiros a Valladolid. En 2009 se repitieron las protestas a lo largo del año con idéntico fondo, el desacuerdo por los precios pagados por la industria; y las mismas formas, llevando los tractores al centro de las ciudades.

Al calor de la revuelta del colectivo iniciada hace un par de semanas en Francia y que se ha ido extendiendo por buena parte de países comunitarios, el colectivo suma una nueva página en su historia de reivindicaciones en Galicia con las primeras tractoradas ayer en Ourense y Lugo, corazón del rural en la comunidad, contra la actual Política Agraria Común (PAC) y otras medidas impulsadas por Bruselas que inciden de lleno en la actividad. La cita se convocó, como en otros muchos puntos de España, a través de redes sociales. No estaba amparada por los sindicatos agrarios mayoritarios en Galicia (UU AA y Sindicato Labrego Galego), que mantienen su propio calendario de protestas a partir del 18 de febrero para no interferir en la campaña de las elecciones autonómicas.

La tractorada, ayer en Ourense

La tractorada, ayer en Ourense / IÑAKI OSORIO

Unos doscientos tractores llegados de varios puntos de la provincia de Ourense –Maceda, Montederramo, Castro Caldelas o A Limia– circularon hacia la ciudad de As Burgas. Colapsaron el centro para manifestar, ante la Subdelegación del Gobierno, su hartazgo contra las políticas dictadas desde los despachos europeos, que ponen en riesgo la viabilidad de sus explotaciones y, por tanto, la continuidad de muchos empleos en el rural. “No nos dejan trabajar honradamente, que es lo que queremos, tenemos la soga al cuello”, advertía uno de los tractoristas en Ourense. “Estamos protestando por lo que es nuestro, las familias comen gracias a nosotros, que nos dejen trabajar”, urgía Xosé, un joven productor de 24 años, llegado desde Xinzo de Limia.

El manifiesto de los ganaderos recuerda que la Política Agraria Común para el periodo de 2023 a 2027 “incluye hasta 18 Reales Decretos y leyes para aumentar las exigencias burocráticas. Nos obliga a dirigir el tiempo del cuidado de los animales y del campo a llevar una gestión digital en la que debemos explicar, paso a paso, lo que hacemos en cada minuto del día”, expone el sector. Los productores solicitan ser escuchados, reclaman “flexibilidad” en los contenidos y la implantación del cuaderno digital, “teniendo en cuenta que esto aumenta nuestra carga de trabajo burocrático”. Por otra parte, los manifestantes urgen unos ecoesquemas de pastoreo y siega “que sean viables” en Galicia.

Precios, normas, burocracia, toda va contra nosotros. Parece que somos los que estropeamos el planeta. Las leyes para paliar la contaminación están pudiendo con nosotros. Entre la protección del lobo y del jabalí, las trabas para preparar fincas o sobre el número de animales no nos dejan hacer nada”, criticaba uno de los manifestantes, muchos de ellos jóvenes que tratan de dar continuidad a la actividad que aprendieron de sus padres y abuelos.

El epicentro en Lugo fue el polígono industrial de As Gándaras, donde decenas de ganaderos y agricultores se concentraron “con menos afluencia de la esperada”, según Roberto López, portavoz de Agromuralla, una de las asociaciones que respaldaron la jornada. “Esto es un punto de partida para ir hablando entre nosotros, ir organizándonos y hacer una hoja de ruta para seguir luchando”, advirtió, repitiendo las críticas de estos días a la PAC y la UE por “imponer lo inviable”.

Las comunicaciones de Galicia por carretera con la Meseta se vieron afectadas por las protestas del sector en Castilla y León. Allí llevan ocho días ya con tractoradas y la de ayer fue la de mayor afluencia. También la circulación se ralentizó en la frontera con Portugal. Una columna de tractores marcharon por el norte del país generando colas kilométricas en la A3. Según informó ominho.pt, el Movimento de Agricultores do Norte mantendrá los bloqueos en el municipio luso hasta que se escuchen sus demandas. El acceso a la ciudad y el paso por la autopista entre los peajes de Valença y Tui estuvieron restringidos.

Concentración del sector en Valença, en la frontera con Galicia

Concentración del sector en Valença, en la frontera con Galicia / RICARDO GROBAS

El conselleiro de Medio Rural en funciones se posicionó “al lado de las reivindicaciones de los agricultores y ganaderos”, aunque les pidió que sean “manifestaciones pacíficas”. José González reclamó al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, “liderar el movimiento” y “llevar la voz de una potencia agrolimentaria como es España” ante las autoridades europeas para defender “una moratoria inmediata” en el decreto de nutrición sostenible.

El Gobierno mantiene el diálogo con el sector porque “es el único medio de conseguir salir adelante”, aseguró Planas. Tras la extensión ayer de las protestas por buena parte del país al margen de la convocatoria de las principales organizaciones agrarias (Asaja, COAG y UPA), el ministro insistió en que “hay que intentar buscar soluciones por parte de la Comisión Europea, el Gobierno de España y las comunidades autónomas, once de ellas gobernadas por el PP y VOX”.

A ambos partidos acusó de “competir entre sí“ con la vista puesta en las elecciones, algo que le parece “muy deshonesto”, y admitió el momento “peculiar” por la transición agroecológica que debe acometerse para luchar contra el cambio climático y otros aspectos relacionados con la nueva Política Agraria Común (PAC), la competencia internacional y las consecuencias de la guerra en Ucrania.

En el resto del país, cientos de trabajadores del sector primario bloquearon el puerto de Málaga, cortaron carreteras en Castilla y León y entraron con sus tractores en ciudades como Zaragoza, Castellón o Huesca, entre otras iniciativas. Unión de Uniones, el artífice de la tractorada que colapsó el centro de Madrid a principios de julio de 2023, inició su propio plan de movilizaciones en Castilla y León e, incluso al margen de ellos, surgieron grupos de Whatsapp de espontáneos que han agrupado a agricultores por todo el mapa, como la plataforma 6-F, apoyada por la misma plataforma de transportistas por carretera al margen de la oficial que convocó el duro paro de 2022.

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