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“Sí, quiero”... pero con separación de bienes: ¿Por qué la mitad de los gallegos eligen ya esta opción?

En una década han subido un 39% los pactos para que cada cónyuge pueda conservar sus propiedades

En Galicia, el régimen matrimonial por defecto es el de la sociedad de gananciales

El alcalde de Ourense oficia un enlace civil en el Ayuntamiento de Ourense

El alcalde de Ourense oficia un enlace civil en el Ayuntamiento de Ourense / Fernando Casanova

Santiago

La preparación de un matrimonio conlleva tiempo y esfuerzo. Elegir la lista de invitados, el menú, la ropa... es infinita la lista de cosas a revisar antes de darse el “sí, quiero”. Pero, más allá de la celebración, contraer matrimonio tiene también multitud de implicaciones económicas y financieras para los cónyuges. En Galicia, al igual que en la mayoría de comunidades autónomas, el régimen matrimonial por defecto es el de la sociedad de gananciales. Sin embargo, son cada vez más las parejas que optan, antes o después de formalizar su unión, por firmar un pacto en capitulaciones para separar sus bienes.

La Asociación Española de Abogados de Familia (Aeafa) detalla que en la última década los pactos prematrimoniales y postnupciales de separación de bienes “han aumentado en Galicia un 39%”. Los datos más recientes se corresponden con 2022, cuando se firmaron 4.039 contratos de este tipo en la comunidad. Ese año, según el Instituto Galego de Estatística (IGE), se formalizaron 9.508 casamientos. Esto supone que la mitad de los gallegos optan ya por separar sus bienes.

“Los motivos por los que los matrimonios suelen pactar la separación de bienes son varios, como, por ejemplo, que uno o los dos sean empresarios autónomos y lo que se busca es mantener economías separadas para que las deudas del negocio no afecten a los bienes del otro”, explica Lola López-Muelas, vocal de Aeafa. Otra razón, añade, es que las decisiones de cada miembro de la pareja para disponer de su patrimonio no requieren del consentimiento del otro cónyuge.

“No es desconfianza”

En España solo hay dos comunidades, Cataluña y Baleares, en las que de manera automática las parejas se casan en régimen de separación de bienes. “El hecho de otorgar capitulaciones matrimoniales no debería interpretarse como un signo de desconfianza, sino de madurez, al ordenar y organizar de común acuerdo con el otro cómo va a funcionar la economía familiar”, indica López-Muelas. Una opción que, como reflejan las estadísticas, gana adeptos en el conjunto de España: el porcentaje de matrimonios que escogen esta opción ha ascendido un 54% desde el año 2012.

María López, vecina de Santiago, está casada en régimen de separación de bienes, tras decidir, de acuerdo con su marido, que lo conveniente en su situación era disolver la sociedad de gananciales que se había creado automáticamente con su boda. “Nos casamos en 2010 y en ese momento no reparamos en la cuestión del régimen matrimonial. Pero mi marido tiene dos hijos de su primer matrimonio y ahora tenemos un hijo en común, por lo que nos pareció importante que cada uno pudiera tener sus propios bienes, ya que, en la práctica, él tiene tres herederos, pero yo solo uno”, relata.

En efecto, en casos en los que los cónyuges tienen hijos de uniones anteriores es frecuente optar por la fórmula de la separación de bienes. Lo confirma la abogada Noemí Otero, especializada en extranjería, sucesiones y servicios de familia y con despacho en Milladoiro (Ames). “Muchos de mis casos se deben a la existencia de anteriores parejas o cónyuges y/o de hijos con otras parejas. Así se protege el patrimonio de las nuevas parejas y los nuevos hijos”, afirma.

Según la letrada, también es habitual firmar la separación de bienes en el caso de matrimonios mixtos, formados por extranjero y español, y en las parejas mayores de 30 años, si los contrayentes poseen bienes propios. El resto de los casos que atiende en su despacho, explica, son los “habituales” de empresarios que quieren “proteger el patrimonio familiar”.

Trámite sencillo

Otero corrobora que, como revelan las estadísticas, cada vez son más las personas que se interesan por esta fórmula y solicitan información sobre cómo gestionarla. Se trata, en todo caso, de un trámite sencillo. “En nuestro caso, buscamos una abogada y ella se encargó de todo. Solo tuvimos que ir a firmar a la notaría”, recuerda María López, para quien “lo más lógico en los tiempos que corren” sería que los matrimonios se rigiesen por defecto por la separación de bienes.

Podía tener un sentido cuando la mujer no trabajaba, para que no quedase desamparada. Pero hoy en día, salvo casos excepcionales o un acuerdo previo, lo natural sería que cada uno de los miembros de la pareja administrase libremente sus propios bienes”, reflexiona.

Actualmente, no obstante, en caso de divorcio se contempla que el cónyuge que se haya dedicado a las tareas domésticas pueda obtener una compensación. En términos generales, si la pareja se disuelve y ha firmado la separación de bienes, el proceso se simplifica, pues ya no sería necesario repartir los bienes adquiridos durante su unión.

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