Solo cinco bajas al mes por reglas dolorosas en Galicia en el primer año en vigor de la norma

Sanidade inició 56 procesos de incapacidad temporal por menstruaciones lacerantes desde el pasado mes de junio cuando el Gobierno central abrió la puerta a esta posibilidad

Una mujer trata de aliviar el dolor provocado por la regla con una bolsa de agua caliente

Una mujer trata de aliviar el dolor provocado por la regla con una bolsa de agua caliente / Cedida

Galicia ha registrado de media cinco bajas laborales al mes por reglas dolorosas entre las mujeres que se encuentran todavía en edad fértil desde junio del pasado año cuando el Gobierno central abrió legalmente la puerta a esta posibilidad. “Contrariamente a lo que muchos pensaban cuando se aprobó, este dato demuestra que las trabajadores tienen la suficiente responsabilidad como para hacer uso de esta posibilidad solo en los casos que verdaderamente lo necesitan”, apunta Manuel Macías, exjefe de servicio de Obstetricia y Ginecología en el CHUS y que ahora ejerce en el Hospital HM Rosaleda.

Ciertamente, cuando el Ministerio de Igualdad pugnó con el ala socialista por añadir esta disposición en la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, consiguiéndolo finalmente, las críticas arreciaron tanto desde la oposición como desde los sectores productivos previendo que su aprobación supondría un “aluvión” de solicitudes de incapacidad temporal. Sin embargo, los datos reflejan –un año más tarde– que nada más lejos de la realidad. En total a lo largo del año que lleva en vigencia la norma, la Consellería de Sanidade inició tan solo 56 procesos de incapacidad temporal por menstruaciones incapacitantes.

“Con estos números en la mano, yo entiendo que hay muchas mujeres que deben de estar desarrollando su actividad habitual con dolor”

Manuel Macías Cortiñas

— Ex jefe de servicio de Ginecología en el CHUS que ejerce en el HM Rosaleda

“Con estos números en la mano, yo entiendo que hay muchas mujeres que deben de estar desarrollando su actividad habitual con dolor”, explica el doctor Macías, que asocia este bajo número de incapacidades temporales tramitadas con “la existencia de una conciencia laboral y de responsabilidad con respecto a la empresa bien formada” o al “miedo” que puede suponer para una mujer “estar de baja en repetidas ocasiones con la existencia de leyes laborales que permiten una elevada movilidad de trabajadores en las empresas”.

De hecho, entre los 56 procesos de incapacidad temporal iniciados en Galicia durante este periodo, únicamente fueron cinco las mujeres a las que el dolor menstrual incapacitante les hizo cursar la baja laboral durante en más de una ocasión.

Patologías

Cabe recordar que no todas las dismenorreas, el término científico con el que se denomina este dolor durante la menstruación, son susceptibles de suponer una baja laboral. Únicamente lo son aquellas secundarias, es decir, las que suponen un dolor continuado en el tiempo e incapacitante, que suelen estar asociadas a patologías subyacentes como, entre otras, el síndrome del ovario poliquístico o la endometriosis.

Una dolencia, esta última, que tiene graves dificultades para ser diagnosticada. “Los profesionales estimamos que entre un 7 y un 10% de la población femenina tiene endometriosis”, explica Macías. No obstante, la correlación entre esta enfermedad y la dismenorrea secundaria no es directa y existen tratamientos tanto analgésicos como hormonales que pueden subsanar el padecimiento de las pacientes. “A veces tenemos mujeres con lesiones muy grandes, objetivamente, que dicen que tienen unas reglas ligeramente molestas y que lo controlan con medicación, pero hay otros casos en los que son pacientes con una endometriosis mínima y que tienen dolor mucho más incapacitante”, apunta el ginecólogo del hospital compostelano, que recuerda que “el dolor responde siempre a un ámbito muy subjetivo y el número de bajas concedidas en este tiempo me parece un dato muy favorable y que demuestra que, en este caso, las mujeres poseen mucha más sensatez de la que les presuponen”.

“Estigmatiza a las mujeres”

Otra de las críticas que arreciaron, en su momento, contra esta medida fue la de que “estigmatizaba a las mujeres”. Una apreciación que se dio en el seno del propio Gobierno, puesto que así se pronunció la entonces vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño.

La ginecóloga del CHUS, Helena Rodríguez, apuntaba en diciembre que había que huir de ese cuestionamiento: “Si con un cólico nefrítico, que provoca un dolor equiparable, no vas a trabajar y nadie te pone en duda, aquí debería ser el mismo, es una cuestión de dignidad”.

Macías, por su parte, comparte esa visión y extiende la comparación hacia otra patología como es la lumbalgia. “El dolor lumbar es una de las causas más frecuentes de baja laboral. Una problemática muy frecuente y con altas dosis de subjetividad de la que no se habla tanto ni se cuestiona, que las mujeres hoy tengan esta posibilidad es positivo”, concluye.