El insólito pacto político entre PP y PSOE para repartirse la segunda alcaldía más importante de Ourense

Populares y socialistas acuerdan rotar en el gobierno de O Carballiño con el objetivo de dar "estabilidad" al municipio, pero la dirección del PSdeG desautoriza al regidor, Francisco Fumega, y amenaza incluso con adoptar medidas disciplinarias contra él y sus concejales.

El alcalde Francisco Fumega toma posesión tras las últimas municipales

El alcalde Francisco Fumega toma posesión tras las últimas municipales / FDV

M.G.P.

El PPdeG y el PSdeG firmaron un acuerdo para repartirse la alcaldía de O Carballiño en lo que queda de mandato, un movimiento totalmente insólito en el actual escenario político, donde las relaciones entre ambos partidos no atraviesan ni de lejos su mejor momento. Tan extraordinario parece el acuerdo, el único de estas características en el mapa municipal gallego, que las direcciones provincial y autonómica del PSdeG salieron al momento a desautorizarlo. Una situación de máxima tensión que pone en jaque la segunda alcaldía más importante de la provincia de Ourense tras la capital.

La esencia del pacto pasa por conformar un gobierno de coalición en O Carballiño, a través del cual los socialistas mantendrán la alcaldía durante dos años y los populares la asumirían en el último. Un pacto de rotación totalmente excepcional que justifican en la necesidad de dar “estabilidade” al gobierno local.

El alcalde, el socialista Francisco Fumega, lo defiende como "un acuerdo por la villa por encima de cuestiones ideológicas que cada grupo pueda tener", porque "lo que prima es la necesidad de la estabilidad" ya que "no se puede estar sin presupuestos, sin una serie de cuestiones necesarias". Y desde el PP local, aseguran "que no se basa únicamente en un reparto de sillas ni responsabilidades", porque insisten en que "el verdadero objetivo" es "proporcionar la estabilidad necesaria para la gobernabilidad" del ayuntamiento.

Fumega gobierna en minoría desde 2023 y lo hace además bajo la permanente amenaza de Pachi Vázquez, de Espazo Común, que desde las elecciones ya realizó varios movimientos para asaltar el bastón de mando con sus cinco ediles. Lo sorprendente es que el PSOE local haya optado por el PP como socio para blindar la estabilidad del gobierno local, dada la mala relación de los dos principales representantes del bipartidismo a nivel autonómico y estatal.

Precisamente por eso, la ejecutiva gallega del PSdeG, en coordinación con la provincial, se apresuró a emitir un comunicado donde desautoriza el pacto. La dirección “no autoriza” tal pacto de gobierno que “de materializarse”, llevará al partido a “tomar todas las medidas previstas en los estatutos y demás normativa, con efecto sobre los concejales y concejalas que desatendieran el mandato de los órganos de dirección”.

Sin embargo, sorprende la contundencia con la que reaccionó la cúpula del PSdeG apenas una semana después de que este mismo partido le ofreciese al PPdeG pactar una moción de censura para apartar a Gonzalo Pérez Jácome, de Democracia Ourensana, de la alcaldía de Ourense.

Dos años para el PSOE y uno para el PP

El pacto incluye dos años de alcaldía para el PSOE con el PP en la tenencia de alcaldía, y un último año para el PP con el bastón de mando y los socialistas ocupando el número dos en el Ayuntamiento. Aunque, de materializarse, dibujar un escenario a tres años vista es hilar fino en la volátil política actual.

Ambos partidos fueron los más votados en mayo de 2023, con seis concejales el PSdeG y cinco el PPdeG, los mismos que Espazo Común. El Bloque, con un único edil, no es decisivo en una ecuación que vuelve a confirmar Ourense como el mayor laboratorio de experimentación política de España.