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El Avlo se estrena en Galicia con un lleno total... y su primera incidencia en Santiago

Los trenes low cost agotaron sus 581 plazas en su primer viaje entre Vigo y Madrid

Un fallo eléctrico provocó un retraso de 15 minutos a la salida de Santiago

El tren Avlo de Renfe que estrenó este servicio entre Vigo y Madrid

El tren Avlo de Renfe que estrenó este servicio entre Vigo y Madrid / VÍCTOR P. CURRÁS

Víctor P. Currás

Ourense

Tras la llegada del AVE al Eje Atlántico el 21 de mayo, el ferrocarril en Galicia vivía hoy su segudo día histórico en unos meses con el despegue del Avlo, aunque esta vez sin gatillazo ni males mayores. El estreno de la marca low cost de Renfe que adentra a la comunidad en la nueva era de la Alta Velocidad se saldó con un lleno total en sus 581 asientos y una demora de 15 minutos en la salida de Santiago que se iría recuperando de camino a Madrid.

En una imagen más propia de los aeropuertos, desde las 5:30 horas de la mañana un reguero de personas llegaba a la estación de Urzáiz a través del ascensor HALO o Vía Norte para estrenar la quinta frecuencia diaria en la relación con la capital de España.

Bien por la hora de salida, su precio o por los descuentos del programa Verano Joven del Ministerio de Transportes, el público mayoritario de este viaje inaugural eran los menores de 30 años. En algunos de los 12 coches de los que consta se competía por ver quién había conseguido un billete más barato con la gran mayoría de ellos por debajo de los 20 euros, una cantidad acorde a la situación vital de muchos de ellos.

Es el caso de Cloe Díaz Costas, viguesa que trabaja en la capital y que trata de regresar a casa "siempre que puede, aunque normalmente está todo lleno o los billetes no bajan de los 80 euros". El estreno de la nueva marca le ha pillado por sorpresa aunque celebra su franja horaria, ya que ésta le permite ir a trabajar directamente los lunes sin tener que viajar la noche anterior.

Entre los viajeros también ha habido una misma sensación de extrañeza al descubrir que el color morado del exterior no era la única novedad en la serie 106. A las ya conocidas filas con 3 asientos a un lado del pasillo o el "acolchado" de las butacas se sumaba la eliminación del coche-cafetería para lograr un mayor aforo y menores precios. De esta manera los viajeros deambularon a lo largo del convoy buscando las máquinas de autoventa que apenas ofrecían algunos refrescos, gallegas y patatillas, sin un triste café que echar al cuerpo pese a salir de madrugada, y aceptando únicamente el pago con tarjetas de crédito en ellas.

Con la llegada a Santiago de Compostela llegarían los primeros rayos de luz junto a la enorme luna llena, el lento embarque de 182 pasajeros y una incidencia en el cambio de cabina que demoró en 15 minutos la salida de la estación hacia el sur.

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