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Las carencias de la Guardia Civil en el rural gallego: "Hay noches con solo dos agentes entre Fisterra y Arteixo"

La asociación profesional Jucil critica “altas deficiencias” en las zonas aisladas por la reducción de horarios y falta de personal

Piden una reestructuración territorial de los núcleos operativos

En Galicia, hay un cuartel para cada dos ayuntamientos

Efectivos de la Guardia Civil, en Xove

Efectivos de la Guardia Civil, en Xove / ECG

Carlos Gayoso

Carlos Gayoso

Santiago

“Actualmente, el rural gallego está desprovisto de guardias civiles”. Son palabras de Javier Montero, representante en Galicia de la organización profesional Justicia para la Guardia Civil (Jucil), que advierte de las “altas deficiencias” que sufre el cuerpo de seguridad en las zonas más aisladas y rurales de la comunidad durante el verano debido a la reducción de horarios de los cuarteles durante el periodo estival. “Hay puestos que están abriendo a las nueve la mañana y cerrando a las dos de la tarde. Es insostenible en términos de seguridad, y con los incrementos de población que hay durante el verano, la situación se agrava”, critica el representante de los agentes.

Precisamente, Montero asegura que esta política de reducción de horarios a la que abonan los cuarteles más pequeños y aislados esconde un problema mayor detrás: la falta de personal. “Lo cierto es que no es algo exclusivo del verano. En el rural nos faltan muchos efectivos. En sitios como Bande, Covelo o Friol hay tan solo dos o tres agentes por puesto”, señala el guardia civil, que apunta a la actual distribución geográfica de las delegaciones del cuerpo como uno de los principales problemas. “No puede ser que haya solo una patrulla para más de 150 kilómetros de recorrido”, asevera.

Centros más grandes

La organización territorial de la Guardia Civil —con unos 5.300 agentes en la comunidad— está organizada en diferentes estructuras de distinto tamaño y nivel. Las zonas y comandancias –las más grandes– equivalen a las comunidades autónomas y a las provincias, respectivamente. En un escalafón inferior figuran las compañías, que se articulan en núcleos operativos. Estos últimos están conformados por puestos y cuarteles, la unidad básica de la jerárquica territorial del cuerpo. En total, hay 244 unidades en Galicia, 168 de ellas cuarteles de seguridad ciudadana. Ilustrado de forma genérica, un cuartel para cada dos ayuntamientos.

“Hay noches que solo hay dos agentes entre Fisterra y Arteixo”

Con los aumentos de población del verano, esta carencia de agentes se recrudece en los concellos del rural gallego. “Estamos teniendo muchos problemas ahora, que hay fiestas patronales”, lamenta el alcalde de Laxe, Francisco Charlín, que indica que el mayor lastre son los horarios del cuerpo. “La Policía Local está unas horas limitadas, pero ahora que la Guardia Civil cierra a las 14.00, durante la noche estamos sin agentes”, señala.

A este respecto, Charlín asegura que la jornada nocturna es la más críticas de todas . “Desde la Guardia Civil me comentaron que hay noches en las que hay solo dos agentes entre Fisterra y Arteixo [100 kilómetros de distancia, aproximadamente]”, apostilla el regidor, que señala que esta situación no es nueva. “Hace tiempo que pedimos a la Delegación del Gobierno que incremente los efectivos en la zona, pero no nos hacen caso”, denuncia.

A juicio de Montero, es un número excesivo de puestos, sobre todo en el rural de Galicia. “En estas zonas más aisladas, los cuarteles son prácticamente fantasmas; es decir, que los dos o tres agentes que hay no hacen trabajo de campo ni patrullas, sino que cumplen una función meramente burocrática: tramitación de denuncias, papeleo... Muchas veces, esas tareas son prescindibles en muchas delegaciones”, explica el representante de Jucil, que señala que una centralización sería un remedio “eficaz y sencillo” para poner punto y final al problema. “Si se prescindiera de esos acuartelamientos y los núcleos operativos abarcasen más territorio, podríamos contar con los agentes de esos puestos para el trabajo de campo, que es lo que realmente hace falta”, indica. Es, en esencia, el mismo debate que se da en otros servicios públicos como los centros de salud o los colegios.

En este sentido, Montero destaca que la accidentada orografía gallega agrava el problema cuando hay que responder a una emergencia. “Con el actual sistema, hay ocasiones en que las patrullas tienen que realizar 150 kilómetros de ida y vuelta”, asegura. “Si a eso le unes el mal estado de las vías del rural, donde hay recorridos de 35 kilómetros que requieren una hora para hacerlos, el resultado es muy deficiente. El tiempo de respuesta a una emergencia tiene que ser inferior a 10 minutos, y así es imposible”, critica.

Montero también pone el énfasis en el papel que juega la presencia policial en las calles, algo verdaderamente difícil en el rural. “Ver la patrulla circulando brinda una sensación de seguridad en los ciudadanos”, dice este guardia. “Además, que las patrullas sean visibles también repercute en la prevención del crimen. Si los delincuentes ven a los agentes patrullar por las calles, no van a actuar”, señala.

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