Uno de los puentes medievales mejor conservados de Galicia está a 15 minutos de Santiago: fue escenario de la Guerra de Independencia
En la zona también se puede disfrutar de una playa fluvial con unas impresionantes vistas de la histórica construcción

El puente romano de Pontevea, visto desde el este / Bernabé

No es sorprendente afirmar que Galicia es una tierra de puentes. Con más de 10.000 ríos atravesando los 313 concellos que la componen, se vuelven imprescindibles para la comunicación entre los diferentes núcleos de población de nuestra tierra.
Aunque la mayoría son de construcción moderna, destinados al tránsito de vehículos o de personas, Galicia aún conserva una gran cantidad de puentes que preceden a la creación del coche.
Uno de los ejemplos mejor conservados es el puente medieval de Pontevea, considerado Ben de Interese Cultural (BIC), que une las provincias de A Coruña y Pontevedra a su paso por los concellos de A Estrada y Teo a través del río Ulla, y que es parte del paisaje del tránsito diario hacia Santiago de miles de personas.
Casi siete siglos de historia
La construcción une las parroquias de Couso (A Estrada) y Reis (Teo), y coge su nombre del núcleo urbano de Pontevea, justo al cruzar el puente en dirección A Coruña. Su construcción data de la Edad Media, entre los siglos XIV y XV, y cuenta con seis arcos con bóvedas ojivales. Tuvo especial relevancia durante su vida ya que, durante mucho tiempo, fue la única vía de comunicación que tenía la zona con Santiago.

La entrada sur del puente, en dirección A Coruña / Miguel Branco | Wikimedia Commons
El puente fue escenario de batallas a lo largo de su historia –como la Guerra de la Independencia española de 1808 a 1814– y también inundaciones, por lo que fueron necesarias varias reformas a lo largo de su historia. De sus seis arcos, tres son apuntados –originales– y otros tres semicirculares, lo que indican que fueron reconstruidos posteriormente, alrededor de los siglos XVIII y XIX.
Su pilar central marca el punto más alto del puente, cayendo en pendiente hacia sus dos extremos. Precisamente, en el mirador del pilar central se encuentran dos piedras que señala que la mitad pertenece a la provincia de A Coruña y la otra mitad a Pontevedra.

El marcador que divide las dos provincias que une el puente, A Coruña y Pontevedra, mirando hacia el este / Lameiro | Wikimedia Commons
Sus cinco anchos pilares, inicialmente circulares, han sido erosionados por la fuerza del río Ulla, haciéndolos rectangulares. En sus extremos hay tajamares, en forma de triángulo para cortar el agua que lo atraviesa en dirección al mar, desembocando en la ría de Arousa.
Excelente conservación
Su excelente estado de conservación se debe a las actuaciones que se hicieron en el puente durante los años, muchas a raíz de las batallas o inundaciones descritas previamente, pero también por su elevado uso. Hasta que en la década de los 80 se construyó el puente anexo por el que transcurre actualmente la carretera, este era la única forma de cruzar las provincias en la zona.
El puente es bastante estrecho, lo que dificultaba el tránsito de vehículos cada vez más grandes y pesados. Con la construcción del nuevo viaducto, ahora es de paso exclusivamente peatonal, y diversas reformas y limpiezas lo han dejado con un aspecto renovado.
Actividades en el agua
Actualmente, el puente ha “renacido” como destino tanto para locales como para turistas, y es el telón de fondo perfecto en verano o en épocas de calor para tomarse un baño en la playa fluvial de Praíña. En la orilla pontevedresa, en la localidad de Couso, se encuentra esta zona, cubierta de hierba con un bar, senderos, baños y alquiler de kayaks y tablas de pádel, entre otros.

El área recreativa de A Praíña, siendo la foto tomada desde el puente / Bernabé | Lucía Abeledo
Además, la zona es uno de los sitios de pesca más concurridos del lugar, donde no es extraño ver pronto por las mañanas a pescadores en las inmediaciones del puente, buscando llevarse una buena caza a casa.
A un tiro de piedra de Santiago
Toda esta belleza histórica y natural se encuentra a tan sólo 15 minutos de Santiago, y es telón de fondo de millares de personas que viajan hacia o desde la capital desde toda la zona norte central de Pontevedra.
Sin duda, una de las joyas de la historia medieval gallega, y una de las que en mejor estado se encuentran, limpia de maleza y recientemente reformado su acceso, con aparcamiento incluido en la orilla pontevedresa.
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