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En este yacimiento histórico convivieron castreños y romanos: se encuentra a algo más de 30 minutos de Santiago

Se trata de uno de los castros mejor conservados del norte de la provincia de Pontevedra, situado en una villa termal

El yacimiento de Castrolandín, en Cuntis

El yacimiento de Castrolandín, en Cuntis / Gustavo Santos

Diego G. Carballo

Diego G. Carballo

Santiago

Galicia es tierra de castros. Estos poblados fortificados sirvieron hace muchos años de hogar y de protección contra los enemigos a las poblaciones que vivían en nuestras tierras. Muchos se sitúan en lugares estratégicos, para avistar al enemigo con precisión y dificultar su invasión, por lo que sus vistas son espectaculares.

Solo hay que ver los de Santa Trega, Baroña, Troña ou San Cibrao de Las, algunos de los más famosos de Galicia. Pero a algo más de media hora de Santiago, en la localidad pontevedresa de Cuntis –conocida por sus termas–, se encuentra el yacimiento de Castrolandín, menos conocido que estos, pero con un encanto no menor.

Un castro de la Edad de Hierro

En lo alto de una colina de unos 250 metros de altura, a un kilómetro del centro urbano de Cuntis, se encuentra este complejo arqueológico. En un espacio de alrededor de 1.000 metros cuadrados se pueden observar los restos de una antigua aldea fortificada, desde el que se puede observar el valle en el que se sitúa el centro del municipio.

El Castro de Castrolandín data de la segunda mitad de la Edad de Hierro –entre los siglos IV a.C. y I d.C.–, y se calcula que vivían unas 100 personas en él, ya que no es especialmente extenso.

Una de las viviendas castreñas de Castrolandín

Una de las viviendas castreñas de Castrolandín / Noé Parga

Los restos excavados que se pueden ver son parte del sistema de defensa, compuesto por el profundo foso y un muro de tierra de unos 5 metros de alto con la muralla de piedra encima. Juntos dan forma a la planta oval de 1.000 metros cuadrados que rodea toda la construcción.

Posible convivencia con los romanos

Dentro de los muros se pueden encontrar los restos de unas diez viviendas, además de una reconstrucción de una palloza para mostrar con fidelidad como era la vida en la zona.

En las viviendas se pueden observar algunos restos conservados con formas que se asemejan a las vistas en yacimientos romanos, como viviendas con esquinas y no redondeadas. Por eso, los historiadores contemplan la posibilidad de una convivencia entre castreños y romanos en Castrolandín.

Algunas rocas también tienen petroglifos, por lo que podría haber habido un asentamiento previo a la construcción de las pallozas de piedra posteriores.

Gran trabajo de terraformación

Las vistas del centro urbano de Cuntis desde el Castro

Las vistas del centro urbano de Cuntis desde el Castro / Noé Parga

El complejo tuvo un gran trabajo de transformación del lugar, ya que, para poder establecer el poblado en la colina, se allanó toda la parte superior de la misma, que se conoce como Chan do Castro.

También se estima que los habitantes del Castro de Castrolandín eran de un estatus elevado, dada la calidad de las estructuras y la monumentalidad de los trabajos para fortificar la zona.

Posteriormente, con la llegada de los romanos la población comenzó a migrar hacia el interior del valle, donde se estableció el actual centro urbano de Cuntis. Así, el Castro pasó de ser hogar a ser historia.

Fundación Terra Termarum

En Cuntis se puede visitar también el Centro de Interpretación de la Fundación Terra Termarum Castrolandín, que busca desenvolver el conocimiento de la cultura castreña y dar a conocer y preservar el yacimiento cuntiense.

En la villa también hay otras atracciones que visitar, como las conocidas Termas de Cuntis, en la zona vieja del centro urbano, haciendo de la localidad un lugar perfecto para pasar un día de relax y de conocimiento de nuestra historia.

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