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Antes alojaba a reyes de España, ahora a la maleza: el palacete real abandonado a media hora de Santiago

Esta impresionante casona yace en estado deplorable en un conocido pueblo costero gallego, cual reliquia postapocalíptica

La casona de los Duques de Terranova, en Vilagarcía de Arousa

La casona de los Duques de Terranova, en Vilagarcía de Arousa / Iñaki Abella

Diego G. Carballo

Diego G. Carballo

Santiago

Galicia es uno de los destinos turísticos más visitados de España. Nuestras playas, bosques, arquitectura, parajes y clima templado hacen las delicias de muchas personas que buscan escapar del calor del centro y sur de la península, o del frío del norte de Europa.

Como tal, no solo los turistas de a pie han sido los que han venido a Galicia, sino que también es destino de muchas grandes personalidades y de mandatarios, como el rey emérito, Juan Carlos I, que visita con asiduidad Sanxenxo. Otros poseen o poseyeron en su momento espectaculares pazos, como el dictador Francisco Franco con el Pazo de Meirás o Alfonso Armada y el Pazo de Santa Cruz de Ribadulla, en Vedra.

Es el caso también de la casona de los Duques de Terranova, en Vilagarcía de Arousa, que fue construida para ser la residencia vacacional del rey Alfonso XII (abuelo del rey emérito), pero que con los años ha caído en el desuso y el olvido, hasta estar en un estado de abandono. Esta es su historia.

Un regalo real

Este palacete real fue construido entre los años 1881 y 1882 por los Duques de Terranova, y tenía como objeto agasajar a Alfonso XII y darle una residencia donde pasar sus veranos y que les aportase beneficios económicos. Sin embargo, aunque tanto el monarca como su sucesor e hijo, Alfonso XIII, llegaron a habitarla temporalmente durante algunas épocas, no fue transmitida a sus descendientes. El actual rey emérito, Juan Carlos I, nunca ha acudido al mismo.

El palacete de los Duques de Terranova, en sus años de esplendor a inicios del siglo XX

El palacete de los Duques de Terranova, en sus años de esplendor a inicios del siglo XX / Lista Roja del Patrimonio

Su primera propietaria fue María Eulalia Osorio de Moscoso y Carvajal, Duquesa de Medina de las Torres. Tras una batalla por la herencia familiar, los Duques de Terranova se alejaron del lugar y quedó en manos de los Medina desde principios del siglo XX. Los dueños plantaron en la zona árboles extranjeros, hortensias de vívidos colores y avellanos y palmeras.

Sin embargo, el siglo XX convirtió esa belleza en decadencia, cuando Emilia Pardo Bazán, dueña de los pazos y terrenos que rodeaban a la casona, falleció. Estas propiedades pasaron por diferentes manos hasta llegar a los antepasados de Blanca Suelves y Gonzalo de la Cierva, que las cedieron al Concello de Vilagarcía para ampliar el puerto de la localidad.

El palacete en la actualidad, invadido por la maleza y en estado de abandono

El palacete en la actualidad, invadido por la maleza y en estado de abandono / Iñaki Abella

De esa forma, las bellas vistas directas a la ría de Arousa quedaron tapadas por la vista de grúas y muelles de carga, por lo que, alrededor de los años 50, sus dueños cerraron la puerta para no volver. Su casero la abandonó definitivamente en el año 2003. Vandalizada por ladrones, con las paredes pintadas y ventanales rotos, muchos de los objetos de su interior han sido robados, algunos pertenecientes incluso a la madre de Alfonso XIII

La casa de las mil ventanas

La casona tiene una planta casi cuadrada, de 23 por 22,6 metros de lado, y de estilo ecléctico austero con influencias renacentistas. Sus cuatro plantas de altura están rodeadas por 37.000 metros cuadrados de finca, con una secuoya, robles americanos y magnolios, además de la maleza que campa a sus anchas.

La entrada al recinto de la casona, oxidada y en estado deficiente

La entrada al recinto de la casona, oxidada y en estado deficiente / Lista Roja del Patrimonio

En su interior hay una escalera central que preside el edificio –junto a una de servicio–, de 170 centímetros de ancho y peldaños bajos, fabricada en madera de pinotea. Su iluminación central viene de un gran lucernario, alrededor del cual se distribuyen los salones y habitaciones, de manera casi idéntica en las cuatro plantas, todas con chimeneas y cocinas propias.

El interior de la galería de la casona, con la cristalera destrozada y el hierro forjado oxidado

El interior de la galería de la casona, con la cristalera destrozada y el hierro forjado oxidado / Lista Roja del Patrimonio

Entre los vecinos de Vilagarcía de Arousa el edificio es conocido como “la casa de las mil ventanas”, gracias a que cuenta con nada menos que 144, que rodean todas las paredes exteriores y plantas con una gran simetría. Sus paredes interiores son de sillería, con 80 centímetros de espesor y dos muros maestros, a 7,5 metros unos de otros. Los elementos de madera estructurales, como las vigas y los suelos, se conservan en un estado impecable.

El acceso a la escalera central de la casona, con un cuadro destrozado a su derecha

El acceso a la escalera central de la casona, con un cuadro destrozado a su derecha / Lista Roja del Patrimonio

En su interior llaman la atención el pórtico y la vidriera que dan paso a la escalera central, con una lámpara de araña de hierro forjado. Entre la segunda y la tercera planta existe una capilla con techo de madera y un retablo muy bien conservado, catalogado con protección integral.

La galería de la casona de los Duques de Terranova, presente en el segundo piso de la edificación

La galería de la casona de los Duques de Terranova, presente en el segundo piso de la edificación / Iñaki Abella

Quizá el elemento que más llame la atención de la estructura, aparte de sus numerosas ventanas, es la galería presente en el segundo piso de la misma. Ahora teñida de óxido, está hecha de hierro forjado y una bella cristalera, ahora destrozada. En su exterior había un embarcadero y un muro, que quedaron enterrados por las ampliaciones en el puerto.

Abandonada a su suerte

El hermoso palacete real está en un estado francamente dramático, hasta tal punto que fue escenario de rodaje de un corto de terror. El edificio está en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra desde el 24 de junio de 2016, tras años habitado solo por la oscuridad y por jóvenes que saltan sus muros desafiantes y observan las ruinas de las habitaciones que, hace un siglo, habitaban reyes.

La casona se encuentra, como ya mencionamos, en Vilagarcía de Arousa, al este del centro urbano, justo detrás de los muelles que taparon lo que antaño eran unas vistas de primera línea de mar. Desde Santiago se puede llegar en más o menos media hora por la AP-9 o en 50 minutos por carretera general. El tiempo dirá si la estructura, que fue puesta a la venta en 2021, llega a ser rehabilitada y abierta para que el público pueda disfrutar de más de un siglo de historia.

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