La isla salvaje que era propiedad de un rey español y después perdió: está a media hora de Santiago
Conocida también por tener el mayor bosque de laurel de Europa, es posible acceder a la misma a pie cuando baja la marea lo suficiente

Imagen aérea de la isla de Cortegada, con Santiago de Carril a la derecha de la misma y la desembocadura del río Ulla en la ría de Arousa al fondo / Turismo de Galicia

En tiempos pasados, los reyes y nobles de España poseían grandes propiedades y terrenos que tenían para disfrute propio, o que fueron regalos de otras personalidades de la clase alta –y que algunos aún conservan hoy en día–.
Este el caso de propiedades como la Casona de los Duques de Terranova, en Vilagarcía de Arousa, y que fue residencia vacacional de Alfonso XII y XIII, o de las muchas propiedades de los Condes de Altamira por toda Galicia.
Pero hay ocasiones en el que las propiedades iban más allá de grandes terrenos y mansiones o pazos. Hace algo más de un siglo, una isla entera en la ría de Arousa era propiedad privada de Alfonso XIII: la isla de Cortegada.
Una historia de cambios de manos
Plinio el Viejo ya mencionaba a la isla de Cortegada –Corticata por aquel entonces– en el siglo I d.C., pero los asentamientos humanos no comenzaron hasta la época medieval, a partir del cual empezarían a vivir en la isla y sostenerse gracias al sector primario.

Uno de los asentamientos poblacionales pesqueros que tenía la isla de Cortegada hace más de un siglo / Archivo Patrimonial de Vilagarcía
En 1652 se erige una ermita a la Virgen de los Milagros y un priorato, de los cuales sólo queda la primera tras la destrucción del segundo en 1835. Además, la isla era lugar de paso para peregrinos que navegaban por la ría de Arousa y el río Ulla hasta Santiago, lo que propició la construcción de un hospital para ayudar tanto a estos viajeros como a los locales. Años después se convirtió en un lazareto en el que confinaban a enfermos contagiosos de lepra y tuberculosis.

La ermita de la Virgen de los Milagros, en una foto de archivo / Archivo Patrimonial de Vilagarcía
En el año 1910, el pueblo de Carril, situado enfrente de la isla, dona la isla al rey Alfonso XIII para que construyera un palacio de veraneo, marchándose los colonos de la misma. Los planes eran de construir el palacete diseñado por el arquitecto de cámara Ripollés y un puente que uniese la isla a tierra firme, a cargo de Antonio Palacios.

Un mapa de la isla de Cortegada y Carril con el palacio y puente propuestos para su construcción / Archivo Patrimonial de Vilagarcía
Además, gracias al parentesco que une a las familias reales española y británica, Alfonso XIII tenía la intención de regalarle la isla al monarca inglés Eduardo VII, ya que fue este quien le presentó a su esposa, Victoria Eugenia de Battenberg –de hecho, Felipe de Edimburgo era tío segundo de la Reina Sofía, y Guillermo, Príncipe de Gales, es primo tercero del actual rey Felipe VI–.

Recorte de un periódico de la época detallando el regalo de la isla a Alfonso XIII / Archivo Patrimonial de Vilagarcía
Sin embargo, estos planes no llegaron a fructificarse. La isla quedó como coto de caza real, para después en 1931 ser expropiada por el Estado para construir un cuartel de carabineros, y se celebraron fiestas populares en la misma durante los siguientes años. Ya en la dictadura franquista volvió a manos de la realeza, en particular a Juan de Borbón y Battenberg, hijo de Alfonso XIII y padre del rey emérito, Juan Carlos I, quien encargó la plantación de eucaliptos y pinos.

Otro recorte de prensa, esta vez detallando la expropiación de la isla por parte del Estado en 1931 / Archivo Patrimonial de Vilagarcía
Con la llegada de la democracia, Juan de Borbón vendió la isla en 1978 a la promotora inmobiliaria Santiaguesa Cortegada S.A. por 60 millones de pesetas, con la intención de construir viviendas de lujo y un campo de golf. Sin embargo, la presión vecinal y las protestas hicieron que los planes se paralizaran. El 13 de junio de 2002 se incluye la isla en el Parque Nacional das Illas Atlánticas, y finalmente la Xunta de Galicia la expropia el 30 de agosto de 2007 por 1,8 millones de euros, volviendo a manos públicas.
Marisco y laurel
La isla de Cortegada es casi una isla de marea, ya que, cuando esta baja lo suficiente, el agua es lo suficientemente poco profunda para poder pasar a pie desde tierra firme por un pequeño banco arenoso de unos 189 metros de longitud. Ocupa un total de 54 hectáreas y 2,5 kilómetros cuadrados. Es prácticamente llana, con tan solo dos puntos elevados que apenas sobrepasan los 20 metros de altura.

El bosque de laurel que pobla gran parte de la isla de Cortegada / Turismo de Galicia
El mayor atractivo y peculiaridad de la isla es que, a pesar de su reducido tamaño, posee el mayor bosque de laurel de la península Ibérica y de Europa, y también el más antiguo. El olor a marisco, agua de la ría y laurel nos hace pensar en una deliciosa preparación culinaria.
En la parte sur de la isla se pueden encontrar algunos de los restos de los edificios usados por sus habitantes hace más de un siglo. Restos de viviendas, cuadras, lavaderos y minas de agua se esparcen por la mitad inferior de la isla.

Restos de las viviendas de los colonos que antes habitaban la isla de Cortegada / illadecortegada.com
Varias rutas de visita
Existen varias rutas oficiales para pasear por la isla y descubrir todos sus secretos. Algunas empresas en Carril se encargan de organizarlas, y las más populares son la que recorre el camino que rodea todo el perímetro de la isla y otra en el que se rodean diferentes partes de la misma, “dividida” en dos por su parte más estrecha.
En la primera ruta, que lleva unas dos horas completar, se pueden visitar las diferentes construcciones en ruinas, las que aún se conservan –como la ermita– y los emplazamientos donde estaba el hospital y otros edificios ya desaparecidos.

Los restos de la ermita dedicada a la Virgen de los Milagros, en la isla de Cortegada / Turismo de Galicia
También se ven los diferentes islotes que componen el archipiélago y las dos zonas arboladas: el bosque de laureles y el de pinares, robles, castaños y rebollos, así como las diferentes playas de la isla y los cultivos de marisqueo alrededor de la misma.
La isla de Cortegada, como ya comentamos, se encuentra frente al pueblo de Santiago de Carril, perteneciente al municipio de Vilagarcía de Arousa. Por autopista se encuentra a poco más de media hora de Santiago –o un poco menos de 45 minutos por carreteras sin peaje–, lo que lo hace una visita muy especial con muy poco tiempo de viaje, siendo perfecta para una escapada de fin de semana.
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