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Los cazadores piden a la Xunta licencia y tasas gratis por su labor de control del jabalí

La Federación Galega argumenta que con la emergencia cinegética cazan muchos más días y sus gastos se multiplican. Apelan a su "labor social" en defensa de los agricultores y de la seguridad de los conductores

Un cazador de jabalí, en el estreno de la temporada.

Un cazador de jabalí, en el estreno de la temporada. / ECG

Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

Hace ya tiempo que la imagen mayoritaria de la caza en Galicia está lejos de la de ese aficionado que sale al monte el domingo en busca de perdices o conejos; y a años luz de las reposadas escenas cinegéticas de los cotos privados de media España. El grueso de la actividad aquí consiste en pisar monte en busca de jabalíes. Y ya no solo jueves o fines de semana, sino que desde la declaración de la emergencia cinegética por parte de la Xunta ante la abundancia de cerdos salvajes, ya se puede cazar más días y más meses al año.

En ese contexto, la Federación Galega de Caza (FGC) solicita al Gobierno autonómico «un gesto» con el colectivo, como la gratuidad de la licencia de caza y la exención de tasas y matrículas de los terrenos de caza (Tecores). El argumento es que, a día de hoy, la caza del jabalí «ya supera la acción cinegética y se está convirtiendo en una labor social en beneficio de la ganadería, la agricultura» e incluso «mitigando los daños en las carreteras».

Así se lo trasladó el presidente de la FGC, Luis Eusebio Fidalgo, a la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, esta semana en una reunión que pivotó en parte alrededor de esta cuestión.

Fidalgo admite que los cazadores salen al monte por afición y que nadie los obliga. «Y no se trata de que nos paguen por esa labor social de control del jabalí, pero por lo menos que no nos cobren», insiste Fidalgo, que recuerda que un cazador afronta el coste de la licencia de caza, cuotas de Tecores, seguro de responsabilidad civil, seguro de accidentes, licencia federativa —los que están federados—, psicotécnico, permiso de armas... «Y a eso se suma munición, desplazamientos, comida». Estos últimos gastos son los que se multiplican ahora con la declaración de emergencia cinegética, especialmente «los gastos veterinarios», porque los perros sufren muchas más heridas y son operaciones «caras».

El colectivo no reclama cazar gratis, pero sí al menos que lo liberen de la licencia de caza, que en Galicia tiene un coste de unos 30 euros de media, aunque para los mayores de 65 años es gratis. En cuanto a las tasas que abonan los Tecores, «varían en función de la superficie que gestionan», pero en uno medio la factura puede rondar los 600 euros al año, que escala hasta 3.000 en grandes cotos de caza de O Deza o Terra Chá. Fidalgo insiste en que es el único deporte, junto a la pesca, donde se exige una licencia para poder practicarlo.

La Xunta se comprometió a estudiar su demanda, pero tiene que echar cuentas porque hay ingresos en juego. Hay 34.000 cazadores, de los que un tercio no paga por ser mayores de 65. Echando cuentas redondas, solo en licencias, sin otras tasas, son 600.000 euros.

«El bajón de jabalí se notó; la iniciativa fue eficaz»

La temporada tradicional de caza mayor solía abarcar el otoño y arranque de invierno, pero desde hace años la proliferación de jabalí obligó a modificar la normativa ante los daños en los cultivos y las carreteras. La Xunta declaró por primera vez la emergencia cinegética en 2019, una medida que flexibiliza la caza para controlar poblaciones. Se hizo con el jabalí ese año en varias comarcas y se repitió en 2021. También en 2023 y 2024, que es la que está vigente, desde octubre hasta el próximo 23 de diciembre. Con ella, la caza del jabalí se extiende medio año: de finales de agosto hasta casi marzo.

«La iniciativa fue eficaz», concluye Luis Eusebio Fidalgo, que asegura que se notó «un bajón» del jabalí. «Había un elevado número de accidentes y daños en cultivos y esa situación se atajó», lo que no impide que sigan produciéndose daños, aunque la probabilidad baja.

Además, siempre que se produzca una denuncia de daños en cualquier mes del año, hay opciones de autorizar batidas, por lo que la temporada real de caza del jabalí es casi anual. «Cuando hay una denuncia o una emergencia, al final el que sale a resolverlo es el cazador... Y encima, tenemos que pagar una licencia para hacerlo», lamenta.

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