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Alvarellos, un año al frente de Lugo sin escatimar ningún esfuerzo

Amable, cercana en el trato y profundamente trabajadora, así describen a la alcaldesa lucense

Paula Alvarellos, el día de su toma de posesión como alcaldesa de Lugo

Paula Alvarellos, el día de su toma de posesión como alcaldesa de Lugo / Eliseo Trigo

Mateo Garrido Triñanes

Mateo Garrido Triñanes

Santiago

Quienes conocían a Paula Alvarellos (Ponteceso, 1963) la describen como una persona “muy amable y cercana” en el trato. “Ganaba en las distancias cortas”, aseguran. Un carácter que, trasladado a la política, la convertía en una persona profundamente “conciliadora y dialogante”.

Licenciada en Derecho por la USC, institución de la que formó parte a través de su Consello Social como representante del Parlamento gallego, Alvarellos contó durante años con un despacho en la ciudad lucense y fue miembro destacado de la Asociación Penitenciaria Concepción Arenal de Lugo, que pugna por la reinserción de los presos en la sociedad. Trabajo y asociacionismo hacían de ella, ya antes de su entrada en política, una persona “muy conocida en la ciudad”.

Su entrada en las listas socialistas para los comicios locales de 2019 se llevó “con mucho sigilo”. Muy pocas personas conocían que había dado el paso de formar parte de la candidatura de Lara Méndez, hasta que fue anunciado. Sin embargo, lo hizo con mucha fuerza. No solo por figurar como tercera en la lista, sino que, una vez revalidada la Alcaldía, Alvarellos asumió la cartera de Gobernanza, que aglutinaba dos departamentos de suma importancia para el Gobierno local, el de economía y el de recursos humanos.

Con la marcha de Lara Méndez al Parlamento gallego, el pasado año, nadie en Lugo dudaba de que Alvarellos sería el relevo natural. “Es cierto, que hubo quien miró hacia el teniente de alcalde, Miguel Fernández, pero realmente no llegó a haber ninguna pugna. Siempre fue ella”, señalan quienes siguieron de cerca aquel reemplazo.

Como alcaldesa, Alvarellos no escatimó ningún esfuerzo. “Es cierto que tenía menos proyección social que Méndez, no le entusiasmaban los 'saraos', pero lo contrarrestaba con trabajo y trabajo. Era una persona con más carácter, no tenía tanto miedo a la equivocación”, asegura quien siguió su desempeño durante el último año.

Una carga laboral que se duplicó durante los últimos meses debido a las bajas de los concejales socialistas de Recursos Internos y Transición Ecológica, Ángel Permuy y Miguel Fernández, respectivamente, que se habían reincorporado al trabajo hace tan solo un mes.

Su pérdida supone una profunda consternación tanto en la ciudad de Lugo, como para el socialismo gallego.

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