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Récord de aportaciones a la futura Ley de Educación Digital: «Urge repensar el modelo»

La plataforma ‘Adolescencia sin smartphones’ se moviliza masivamente ante la norma que plantea la Xunta y esta confía en que la alta participación propicie un texto «solvente»

Alumnos utilizando el programa E-Dixgal en un colegio de Ourense

Alumnos utilizando el programa E-Dixgal en un colegio de Ourense / Iñaki Osorio

Susana López Carbia

Susana López Carbia

Santiago

La pasada medianoche concluía el plazo para presentar aportaciones a la futura Ley de Educación Digital que la Xunta aspira a tener aprobada en 2026. Días atrás, el propio conselleiro de Educación, Román Rodríguez, recurría a sus redes sociales para animar a la comunidad educativa a participar en el proceso de consultas, con vistas a poder elaborar una norma lo más «solvente» y «rigurosa» posible. Finalizado ese plazo, la cifra de aportaciones presentadas —en torno a 660 al cierre de esta edición— evidencia el interés que genera el debate sobre la creciente digitalización de las aulas.

Desde Educación valoran como «una muy buena noticia» que se hayan presentado tantas aportaciones. Recuerdan que la Consellería promovió encuentros con distintos actores de la comunidad educativa para explicarles en qué iba a consistir la futura Ley de Educación Digital y animarlos a incorporar propuestas. Todas esas aportaciones serán ahora «analizadas y valoradas» para «enriquecer» una normativa que, subrayan, será pionera en este ámbito a nivel estatal y europeo.

Padres y docentes movilizados

Sin embargo, una gran mayoría de esas propuestas defiende que es preciso frenar la creciente digitalización de la educación ante los efectos negativos que tiene sobre los menores. Y es que, a tenor de la información recabada por la plataforma ‘Adolescencia sin smartphones’, son precisamente los progenitores que forman parte de este grupo —con 594 miembros en Telegram y 413 en WhatsApp— los que masivamente han realizado aportaciones a la futura ley. «Hemos visto una oportunidad para que se repiense el modelo que se está utilizando hoy en día. Urge un cambio», sostiene Isabel Álvarez, integrante de la plataforma, que presentó una aportación colectiva y elaboró un documento que pudiera servir de base para las propuestas realizadas a título individual.

El colectivo de madres y padres, en el que hay también numerosos docentes, cuestiona «la deriva» que se está viviendo en la educación en Galicia. «No entendemos por qué las aulas se están digitalizando a lo bestia», critica Álvarez, que pide a la Administración autonómica que tenga en cuenta las conclusiones de los últimos informes científicos sobre los riesgos que se derivan de la sobreexposición a las pantallas.

Así, parte de las aportaciones que ahora deberán analizar los técnicos de Educación plantean que la nueva Ley de Educación Digital se ciña a las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP), que desaconseja el uso de pantallas entre los 0 y los 6 años, pide limitar su utilización a menos de una hora diaria entre los 7 y los 12 años y subraya la conveniencia de retrasar lo máximo posible el primer smartphone entre los 13 y los 16 — instalando herramientas de control parental en caso de que el menor ya disponga de un dispositivo de este tipo—. «Frente a esto, lo que vemos es una sobreexposición a pantallas y a radiofrecuencias», asegura Isabel Álvarez. A modo de ejemplo, denuncia lo que está ocurriendo en los centros con la utilización de los teléfonos móviles para usos didácticos: «Se los piden hasta para repasar, es absurdo», afirma, al tiempo que recuerda la discriminación que eso supone hacia el alumnado que no cuenta con un dispositivo de este tipo.

'No' a los campamentos digitales

Otro reciente motivo de disgusto para el colectivo de madres y padres ha sido el anuncio de los campamentos digitales que la Xunta prepara para este verano. «Nos parece una aberración. Nadie los mete en verano en un aparcamiento de niños mirando una pantalla», protesta.

La plataforma ‘Adolescencia sin smartphones’ avanza que seguirá «con atención» el proceso de elaboración de la futura norma, que, entre otras cuestiones, regulará las comunicaciones digitales entre docentes y alumnos fuera del horario lectivo, la grabación de las clases o las conductas contrarias a la convivencia como el ciberacoso.

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