El racismo en las aulas gallegas: cuatro de cada diez jóvenes tienen una visión negativa de los migrantes
La encuesta de la ONGD Agareso pone de manifiesto la polarización existente entre hombres y mujeres sobre temas como el racismo o el machismo, con los que ellas son menos tolerantes

Un grupo de jóvenes hace tiempo antes de entrar a clase / Manuel Bruque/Efe

Ayer este diario puso de manifiesto el creciente rechazo entre los jóvenes gallegos respecto al movimiento por la igualdad entre hombres y mujeres. Seis de cada diez chavales considera «excesivo» el feminismo actual, rezaba el titular de la noticia. Los datos provenían de una reciente encuesta realizada por la Asociación Galega de Comunicación para o Cambio Social (Agareso) entre casi 400 estudiantes gallegos de entre 10 y 19 años, profesorado y familias.
Entre las conclusiones de este trabajo se observa también la progresiva oposición entre los jóvenes varones a la llegada de migrantes: cuatro de cada diez las ven como algo negativo o consideran que habría que hacer algo para cambiarlo.
Más allá de esta cifra, cabe resaltar que, al igual que en la opinión que profesan sobre el feminismo, existe una gran polarización en la visión que los varones tienen sobre el incremento en el número de personas migrantes y la que tienen tanto las mujeres como las personas pertenecientes al colectivo LGTBiQ+. En estos dos últimos casos ni siquiera el 20% de las encuestadas ven como algo negativo el crecimiento de los flujos migratorios, es decir, menos de la mitad que entre los hombres.
Solo el 16% de los varones jóvenes percibe como algo negativo el avance de la ultraderecha en los medios
En uno de los apartados de la encuesta, Agareso propone a los jóvenes un lote de preguntas encaminadas a detectar sus estereotipos racistas. Así, les ofrece una lista de características y una serie con seis categorías de personas. Los resultados enseñan cómo las personas gallegas blancas copan los rasgos socialmente mejor valorados (trabajadoras, inteligentes, buenas estudiantes, respetuosas), mientras que las cualidades peor vistas (vagas, ladronas o pobres) son asignadas a otras personas como las gitanas o las migrantes de África, lo que pone de manifiesto la vigencia entre las capas más jóvenes de la población gallega de los prejuicios étnicos y raciales. Desafortunadamente, en este sentido, la encuesta no disgrega los resultados entre hombres, mujeres y personas del colectivo LGTBiQ+, lo que imposibilita ver si estos estereotipos están más interiorizados en alguno de los casos.
Percepción de la ultraderecha
Otra de las cuestiones que analiza el trabajo de Agareso es la percepción de los más jóvenes sobre el avance de la ultraderecha en los medios de comunicación. A pesar de que casi la mitad de los encuestados dice no tener una opinión al respecto, son los varones jóvenes los que en menor medida valoran desfavorablemente la expansión de las ideas ultras. Tan solo el 16% de los jóvenes consultados lo considera como algo negativo.
Contraste con las familias
Por primera vez, Agareso incluye en su estudio Xeración Contrainfo la opinión de las familias al respecto de cuestiones como el feminismo, el racismo o el avance de la ultraderecha. A pesar de que la muestra de la encuesta es todavía muy reducida —tan solo 66 padres y madres fueron entrevistados—, los resultados muestran que la percepción de los diferentes fenómenos es muy distinta entre vástagos y progenitores.
Por ejemplo, el 80% de las familias percibe negativamente o cree que es necesario actuar contra el avance de los discursos ultraderechistas en los medios de comunicación. Más del 75% se posiciona del mismo modo en relación a los actos y discursos racistas y casi el 60% considera que el machismo ha crecido en la sociedad y estima que es perjudicial. Porcentajes, en todos los casos, superiores a los de sus descendientes sobre todo en el caso de los varones.
Efecto de las redes sociales
Con estos resultados, sabiendo que no es en casa, cabe preguntarse cómo acceden los jóvenes a estos discursos antiwoke y la respuesta no es otra que las redes sociales, tal y como rezan las conclusiones del estudio de Agareso: «Se confirma el uso extendido de las redes sociales y del entretenimiento en línea, del que se infiere una mayor exposición de la gente joven a los discursos de odio, pues estos se difunden principalmente en el ámbito digital gracias a características como la inmediatez, la difusión masiva, el anonimato y la mínima empatía que este otorga. La mayor presencia en el campo digital se produce precisamente en una población, la adolescente, que no cuenta con las herramientas necesarias para identificar y cortar la circulación de esos mensajes hirientes. Es un colectivo de personas menores, vulnerable frente a manipulaciones interesadas».
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