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Inquietud entre los comuneros por la nueva regulación de los montes vecinales

Los propietarios denuncian que la nueva ley abrirá la puerta a la «privatización» de estas tierras, mientras Medio Rural asegura que quiere dotarlas de «mayor seguridad jurídica»

El presidente de la Organizacion Galega de Comunidades de Montes, Xosé Alfredo Pereira, —en el centro— ayer en la rueda de prensa celebrada en Santiago de Compostela

El presidente de la Organizacion Galega de Comunidades de Montes, Xosé Alfredo Pereira, —en el centro— ayer en la rueda de prensa celebrada en Santiago de Compostela / Xoán Álvarez

Mateo Garrido Triñanes

Mateo Garrido Triñanes

Santiago

En declaraciones a este diario en el pasado mes de febrero, el presidente de la Asociación Forestal de Galicia, Francisco Dans, destacaba el trabajo que se está llevando a cabo en los montes vecinales en mano común que está tirando del sector. «Es muy significativo, en materia de política forestal. Los montes vecinales están teniendo una progresiva capitalización y una gestión muy profesionalizada. Están empezando a entrar en el ciclo ya de un aprovechamiento regular de la madera que, en mi opinión, va a ser constante», subrayaba entonces Dans.

A pesar del reconocido buen desempeño de estas tierras gestionadas por los vecinos de modo «asambleario y democrático», la Organización Galega de Comunidades de Montes (ORGACCMM) denunció ayer en una rueda de prensa que la Consellería de Medio Rural busca, a través de la nueva ley de montes vecinales, «abrir la puerta a que estos montes puedan ser privatizados o municipalizados».

A pesar de que el texto es todavía un borrador que el departamento que dirige María José Gómez está «ultimando», y por lo tanto no es público, los comuneros censuran que en dicho texto se incluyen cuestiones que «rozan la inconstitucionalidad». Un ejemplo de ello es la posibilidad de que los montes pasen a ser de titularidad municipal «si no se cumplen ciertas cuestiones burocráticas» cuando la Carta Magna establece que la propiedad solo se puede perder en dos casos: «por sentencia judicial o por expropiación».

Por ello, en una rueda de prensa celebrada en Santiago, el presidente de la entidad, Xosé Alfredo Pereira —junto a representantes de Adega, la Federación Rural Galega (Fruga), el Sindicato Labrego Galego, la CIG o el Instituto Galego das Terras Comunitarias (Ingateco)— presentaron una declaración conjunta para defender esta figura de titularidad propiamente gallega —ya que únicamente existe en la comunidad y en alguno territorios limítrofes como el norte de Portugal o la comarca del Bierzo (León)—y que, por lo tanto, «nos identifica como país».

¿Qué piden los comuneros?

En su declaración pública, la Organización Galega de Comunidades de Montes establece cuales son las líneas maestras sobre las que, en su opinión, debería versar la nueva ley, que actualizará a la vigente que data de 1989.

En primer lugar, demandan el refuerzo del carácter germánico de estas tierras —es decir, su personalidad inalienable, imprescriptible, indivisible, inembargable y sin asignación de cuotas—, así como reconocer la titularidad vecinal en pie de igualdad con las titularidades públicas y privadas.

En segundo lugar, la ley debe asegurar que las comunidades de montes puedan desenvolverse en todos los ámbitos —dentro del marco jurídico actual—, sin perder sus características.

En tercer lugar, los comuneros defienden que la ley debería avanzar en el funcionamiento asambleario y democrático de las comunidades de montes, donde la vecindad comunera cuente con plenas capacidades de decisión.

En cuarto lugar, la ORGACCMM defiende que la nueva regulación debería considerar los montes vecinales como figuras de protección medioambiental y cultural, en si mismos.

Finalmente, consideran que la nueva ley debería reclamar todas las competencias sobre los montes vecinales, desde su régimen jurídico hasta las cuestiones fiscales, pasando por todos los aprovechamientos que, según defienden, deben ser considerados como recursos de los montes vecinales.

Tal y como apuntó Xosé Alfredo Pereira, este texto será entregado a los diferentes grupos políticos que forman parte del Parlamento autonómico, así como a la Fegamp, con la intención de que se presenten mociones en este sentido tanto en la Cámara gallega como en los 313 concellos.

«La intensidad de la amenaza es absoluta, este modelo de propiedad molesta. Es un sistema que no funciona en el sistema capitalista»

Xosé Alfredo Pereira

— Presidente de la Organización Galega de Comunidades de Montes

«La intensidad de la amenaza es absoluta, este modelo de propiedad molesta. Es un sistema que no funciona en el sistema capitalista», defendió Pereira, que señaló que los comuneros no descartan llevar a cabo movilizaciones si, finalmente, la ley sale adelante en los términos que ya comentados con anterioridad.

¿Qué dice la Xunta?

Los comuneros defienden que el Ejecutivo gallego se encuentra en este momento ultimando el borrador de la ley para iniciar su tramitación. Fuentes de la Consellería de Medio Rural han confirmado a este diario que está previsto este mismo año revisar el marco normativo actual de la Ley de montes vecinales en mano común, con el objetivo de «poner en valor estos terrenos y a las propias comunidades, cumpliendo así lo establecido en la 1ª revisión del Plan Forestal de Galicia 2021-2040».

El departamento que dirige María José Gómez asegura que el borrador de la norma se someterá a su tramitación en el Consello Forestal de Galicia y, posteriormente, a exposición pública y aseguran que con esta norma quieren «darle mayor protección y seguridad jurídica a las comunidades».

Recuerdan que el Libro Blanco —en el que los comuneros temen que se base la norma— surgió también del Consello Forestal, así como de un diagnóstico sobre la situación de estos montes que está ultimando a Consellería de Medio Rural.

Queda por ver si esa revisión del marco normativo actual por el que se rigen los montes vecinales, finalmente realiza modificaciones de importancia en cuestiones capitales para los comuneros, como lo es, precisamente, la propiedad.

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