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Las vacaciones de los gallegos son más largas y más caras que antes del covid

Los residentes en la comunidad desembolsaron en sus viajes durante el pasado año casi un tercio más que en 2019, pasando el gasto medio de 62 a 78 euros diarios por persona

Un grupo de personas esperan en la puerta de embarque en el aeropuerto de Santiago

Un grupo de personas esperan en la puerta de embarque en el aeropuerto de Santiago / Marta G. Brea

Mateo Garrido Triñanes

Mateo Garrido Triñanes

Santiago

Las estadísticas no permiten concretar si efectivamente, como se decía en aquellos días de confinamiento, los gallegos salimos mejores de la pandemia. Ningún organismo público ha realizado un análisis al respecto, de modo que cada cual tendrá su opinión. Sin embargo, los datos sí permiten afirmar que los residentes en la comunidad tienen, al menos, tantas ganas de viajar como antes del coronavirus y, además, guardan más días y más dinero a la hora de planificar sus vacaciones.

Esto es lo que refleja el gasto total realizado por los gallegos en sus viajes durante el pasado año, que ascendió hasta los 2.597 millones de euros. Esto supone un aumento del consumo de más del 30% con respecto a los datos del 2019, el último año de plena normalidad antes de la pandemia.

Así las cosas, este incremento del desembolso no viene marcado por un importante alza del número de viajes. A pesar de que los 9,5 millones de viajes realizados el pasado año marcan el techo postpandémico, son todavía un 3% menos que los realizados durante el 2019. Es decir, los residentes en la comunidad realizan prácticamente el mismo número de viajes que entonces pero desembolsan casi un tercio más. De hecho, el gasto medio de los gallegos durante sus viajes pasó de 62 a 78 euros diarios en tan solo cinco años. Así se desprende de la Encuesta de Turismo de Residentes publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El incremento del precio de los establecimientos hoteleros tiene, sin duda, una importante incidencia en el incremento del gasto pero no lo explica en su totalidad. Los datos publicados por el INE reflejan también un cambio de tendencia en la duración de los viajes que aumenta en términos globales. Especialmente llamativo es que durante el tercer trimestre —el correspondiente a los meses de verano— los viajes rozan los cinco días de media cuando en 2019 apenas superaban las cuatro jornadas.

Esta tendencia no se queda solo en los datos, sino que es ratificada también desde las agencias de viajes. «La gente viene buscando opciones de mayor duración. Unas vacaciones más largas», certifica Verónica Armesto, una de las socias de la compostelana Infinita Viajes.

Esto se evidencia también en el número de pernoctaciones, que a pesar de que el número de viajes fue todavía menor al registrado en 2019, ascendieron a 34,1 millones —un 4% más que en aquel año—.

Más allá de un mayor gasto y una mayor duración, tras la pandemia los gallegos también son más proclives a otro tipo de destinos. Así, el INE refleja que el número de viajes a otros puntos del territorio de la comunidad descendieron casi un 8%, mientras que los desplazamientos a otras partes de España crecieron un 3%.

«Viajeros que llevaban muchos años sin viajar, incluso personas que nunca habían cogido un avión, ahora se animan a hacerlo. Mientras que aquellos que ya realizaban viajes de manera recurrente ahora lo hacen de manera más frecuente y a otro tipo de destinos, sobre todo, internacionales». Así resume Verónica Armesto este cambio en las preferencias de los gallegos a la hora de viajar que, según incide, conlleva también «una mayor inversión que antes».

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