Los altavoces en la playa, ¿un problema?
A Coruña anunciaba hace unos días que prohibirá la música alta en los arenales de la ciudad, una norma que ya se aplica en otros municipios gallegos

La playa de Samil, en Vigo, abarrotada durante un día de calor / Marta G. Brea

Aún no hay canción del verano... pero cuando el ‘hit’ estival suene en todas partes, hay un sitio en el que no se escuchará, al menos en alto: las playas de A Coruña. El Consistorio local anunciaba esta misma semana que los altavoces estarán prohibidos en los arenales de la ciudad cuando resulten molestos para el resto de los bañistas. A falta de saber cuándo se comenzarán a aplicar el nuevo reglamento, quienes se la salten se enfrentarán a multas que podrán alcanzar hasta los 750 euros.
«La verdad es que no llegan quejas sobre el ruido. En las playas de Foz, a excepción de A Rapadoira, que está en un entorno muy urbano, no tenemos grandes aglomeraciones, que son las que pueden causar problemáticas de este tipo», señala Francisco Cajoto, regidor de uno de los municipios costeros de Lugo con más afluencia de visitantes en verano. Con todo, asegura que «de haber quejas o sugerencias», el Concello está dispuesto a «analizar el problema».
Ordenanzas similares a la que ahora quiere aplicar A Coruña llevan tiempo funcionando en otros ayuntamientos, fuera y dentro de Galicia. Uno de los ejemplos que hay dentro de la comunidad es el de Barreiros (Lugo), donde la normativa municipal que regula el uso de las playas expone que «se prohíbe la utilización de reproductores de música o similares, que emitan ruidos que produzcan molestias a los demás usuarios».
También en Vigo la normativa municipal especifica su veto, si bien es habitual encontrarse con gente que pone su propia música en las playas. «A la ciudadanía que visite los arenales no le está permitido: el empleo de todo dispositivo sonoro con fines de propaganda, reclamo, aviso, distracción u ocio», reza el reglamento de la ciudad olívica, que puntualiza que se podrá autorizar su uso en casos de «alarma, urgencia o especial significación ciudadana», cuando se solicite de manera previa.
En algunas de las localidades más turísticas de la comunidad, tal como lo es Sanxenxo la prohibición de poner música en alto en los dispositivos electrónicos «no es algo que se plantee por ahora». «Aquí la gente es respetuosa. No hubo nunca ningún problema de que llamaran al Concello por temas de música que moleste en las playas», apunta su alcalde, Telmo Martín.
Sensaciones parecidas también en Porto do Son. Su alcalde, Luis Oujo, resalta que, «a excepción de algún muy puntual alguna tarde de verano», no reciben quejas por este asunto. «Normalmente, la Policía está patrullando las zonas de playa y, si hay alguien que forme un poco de jaleo, le llaman la atención», apunta.
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