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Un hostelero de Vigo expulsa a unos israelíes de su restaurante: «En mi bolsillo no puede entrar dinero pagado por ellos»

El dueño de un establecimiento del Areal, de nacionalidad libanesa, echó a estos clientes: «No es antisemitismo, es humanidad contra un genocidio»

La escena de un camarero libanés echando de su local de Vigo a unos turistas israelíes: «¡Fuera de aquí; viva Palestina libre!»

Cedido

Marcos Romero

Vigo

Un vídeo de un camarero echando de la terraza de su restaurante a unos clientes por ser de Israel ha corrido este miércoles como la pólvora por redes sociales. Muchos lo situaban en Málaga, pero en realidad la acción tuvo lugar este martes en Vigo y al camarero que se escucha es Samir Slim, dueño de tres restaurantes en la ciudad, entre ellos el Mimassa, en el Areal, donde están grabadas las imágenes.

La escena solo dura un minuto y en ella se ve como el hostelero expulsa a un grupo de ocho clientes que estaban sentados en la terraza. «Estáis invitados, gracias. Fuera de aquí. Matáis Palestina. Vais a comer en Gaza, allí hay cerveza buena», les dice mientras va recogiendo las cartas y las cervezas que permanecían sobre la mesa. «Hijos de puta, matan gente y vienen aquí de vacaciones. Fuera de aquí», insiste. En ese momento les grita «¡viva Palestina libre!», a lo que le responden con un «fuck Palestina» mientras se alejan en dirección a la Praza de Compostela.

Samir Slim, el protagonista de esta historia, es del Líbano y lleva varios años en la ciudad, donde regenta el Fenicio y el Gran Fenicio, dos restaurantes especializados en gastronomía de su país; y el Mimassa, de comida italiana. Explica que cuando confirmó que ese grupo era de Israel, no pudo evitar expulsarles: «Salió de mi alma decirles que no pueden estar en mi restaurante. No es antisemitismo, es humanidad contra un genocidio que yo sufro como si estuviera en Gaza. En mi bolsillo no puede entrar dinero pagado por ellos».

«Pedían las cosas como si fueran militares»

El hostelero cuenta que al poco de que esos clientes se sentasen en la terraza empezó a notar que algo no iba bien. «Se comportaban de forma agresiva. Pedían las cosas como si fuesen militares». Slim pensó que podían ser turcos o árabes, porque estaban muy preocupados por que las cinco pizzas margaritas que encargaron no tuviesen nada de carne, así que les preguntó por su procedencia y le confirmaron que eran de Israel. «Y hasta gritaron '¡Viva Israel!'», asegura Samir. Cuando el hostelero lo escuchó decidió pedirles que se marchasen. Les dijo que estaban invitados a lo que habían pedido —su comida ya estaba en el horno— y que abandonasen la terraza. No le hicieron caso, «y mantuvieron su actitud provocadora». Siguieron bebiéndose sus cervezas. Es por ese motivo por el que decidió ir a por su teléfono y salir a grabar lo que vendría después, por si la situación se complicaba y para garantizar su seguridad.

«En mi restaurante no son bienvenidos. Soy del sur del Líbano, en mi pueblo han muerto al menos 30 personas por culpa de Israel. Mi gente sufre como los palestinos. De mi cuerpo no salió otra reacción que no fuera esa», explica Samir, que no se arrepiente de su decisión ahora que el vídeo ha dado la vuelta al mundo y ha suscitado multitud de reacciones. «Muchos israelíes han pasado por mis negocios a lo largo de mi trayectoria como hostelero en Italia, Alemania o España y nunca me había portado de este modo. Pensaba que ellos podían ser como nosotros y haber estado viviendo engañados y siempre he dialogado sin problemas. Pero esta vez lo he hecho por este genocidio, es lo que me salió», subraya.

El incidente no fue a mayores. Los clientes israelíes se marcharon, «aunque alguno, ya desde lejos, volvió a gritar '¡Viva Israel!'». El resto de comensales se quedaron. De hecho, muchos apoyaron la decisión de Samir: «Me respaldaron de una manera que no podía imaginar. Me demostraron que en esta ciudad y en este país son humanos. Hasta una señora de 85 años me dijo unas palabras muy bonitas que no esperaba». Y lo cierto es que desde que el vídeo se ha hecho público, el hostelero no ha recibido más que mensajes de ánimo: «No voy a mirar si me puede perjudicar porque esto salió de mí».

Sobre cómo pudieron difundirse de tal manera las imágenes, Slim no tiene explicación. Dice que él solo le envió el vídeo a un amigo de fuera de España y que al cabo de unas horas era viral. Él quería contar su verdad y por eso atendió a este periódico, ya que no quería que se pudiesen difundir bulos sobre un tema que a él tanto le afecta.

«Desde que empezó esta guerra no soy la misma persona. Veo las noticias y lloro todos los días. De los tres restaurantes que dirijo en Vigo, uno lo tengo cerrado en señal de luto», comenta. El Gran Fenicio, en el barrio de San Roque, es un local dedicado a la alegría y al espectáculo, con exhibiciones de danza del vientre y eso no encaja con la situación actual que estamos viviendo».

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