Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Dime de dónde eres y te diré cómo pares

El hospital de O Salnés y el HULA se sitúan como los predilectos por las parturientas para dar a luz por su equipamiento y trato ‘humanizado’

El traslado del materno de Ourense pone sobre la mesa los servicios necesarios en los paritorios de Galicia y la violencia obstétrica sufrida

Un bebé segundos después de nacer en un hospital gallego.

Un bebé segundos después de nacer en un hospital gallego. / ECG

El traslado del paritorio del Materno de Ourense este miércoles 30 de julio a un ala provisional en una unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria  (CMA) lleva semanas suscitando protestas y manifestaciones de parturientas y personal sanitario contrario a las condiciones propuestas por el Sergas. «Son instalaciones nefastas, carentes de higiene, con un baño común y que parece un hospital de campaña», relataba a este diario Sara, una de las madres manifestantes, que por aquel entonces estaba embarazada de 39 semanas Desde la Consellería de Sanidade defienden la infraestructura ofrecida tras el derrumbe del Materno-Infantil ourensano. «Pedí un traslado al paritorio de Verín, al igual que muchas otras, y si en ese no fuese posible, me iría al de O Salnés», indicaba Sara.

Y es que en función del lugar de residencia, el alumbramiento puede ser de una forma u otra. Al margen de las gestiones burocráticas y salubres que puedan interferir durante la labor de parto, los hospitales de las siete áreas sanitarias gallegas cuentan con paritorios muy distintos. Según los datos ofrecidos por el Sergas, el Complexo Hospitalario Universitario de Vigo (CHUVI) registra el mayor número de partos de 2024 en Galicia, seguido del de A Coruña (CHUAC). Sin embargo, los santos griales de los nacimientos gallegos, para muchas madres, se concentran en dos esquinas del país: por un lado, el hospital de O Salnés, en Vilagarcía de Arousa, y por otro, el Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA), en Lugo. «Una de las claves está en la carga asistencial», puntualiza Cristina Lojo, matrona en el Álvaro Cunqueiro y vicepresidenta de la Asociación Galega de Matronas (AGAM). «Vigo y A Coruña concentran más partos, son los hospitales con mayor carga asistencial y peor ratio matrona-mujer. Los comarcales, como O Salnés o, incluso, el HULA, solo pueden tratar los de bajo riesgo», explica.

Así es dar a luz en un hospital comarcal

El escaso intervencionismo, el alumbramiento personalizado, el trato humano del personal sanitario y el equipamiento amable del paritorio contribuye a que muchas de las salas de parto de hospitales más pequeños sean el sueño de muchas parturientas. En ellos se demanda una mayor humanización que, por suerte, se permite porque se tratan de «partos de baja intervención, más fisiológicos, llevados normalmente en hospitales que gestionan el bajo riesgo», indica Cristina Lojo, vicepresidenta de la Asociación Galega de Matronas (AGAM). Son los denominados 'partos respetados'.

Los paritorios de O Salnés y de Lugo no solo cuentan con un plan más personalizado, sino también con bañeras de dilatación y más comodidades. «Tuve muy buena experiencia y estuvo una matrona conmigo todo el tiempo», relata Cristina, vecina de Lugo, que dio a luz a su hijo en el HULA a finales de 2024. «Siempre estuve acompañada y muy atendida en todo momento, con un equipo de tres matronas que me asesoraban en todo, me hacían masajes durante las contracciones y estuvieron conmigo en la bañera de dilatación», recuerda. Cristina valora, sobre todo, la atención humana, la cercanía, y que le facilitaran el trabajo de parto al tener los brazos lesionados. «El equipo me adelantó una cita en Traumatología». Cuenta que en el HULA optan por métodos «más naturales, para evitar suministrar tantos fármacos o intervenir».

Precariedad al venir al mundo

En el área de Vigo, tal y como indica el Sergas, hay una media de 3004,2 alumbramientos al año «y cuatro matronas para atenderlos», destaca Lojo. Ella misma considera paradójico que, siendo el hospital que más embarazos de riesgo lleva, trasladados incluso desde otras áreas sanitarias, sea «de los que realmente están peor dotados de personal» en proporción al ratio de pacientes. «Hay niveles de complejidad en los partos. Vigo, A Coruña y Santiago son los que acarrean esa mayor complejidad», detalla. Ese incremento de riesgo, tanto para la madre como para el neonato, obliga a que muchas veces el parto acabe siendo medicalizado, lejos de lo que se pueda idealizar. «Es por ello por lo que conllevan mayor carga asistencial y, a veces, peor satisfacción para la paciente».

A la mínima que se eleva la peligrosidad en el momento de dar a luz, o si ya se trata de un embarazo complicado, se deriva ese caso a uno de estos tres complejos hospitalarios más grandes. «Deberían contar con un mejor ratio, un one to one, como le llamamos nosotras, que sería una matrona por cada mujer», lamenta Lojo.

En 2024, los complejos hospitalarios de Santiago, Vigo y A Coruña registraron 6835 partos en total.

Por eso mismo, los partos en Vigo, Santiago y A Coruña, habitualmente, se caracterizan por mucha inducción. «Creo que otra clave importante ya no depende de la matrona, sino del equipo de obstetra, de los protocolos que conducen a esa inducción tan elevada», señala Cristina Lojo. Para ella, muchas de esas decisiones burocráticas ajenas a las propias matronas contribuyen a que «en Vigo o en otros hospitales los partos sean mucho más medicalizados y no tan respetados, humanizados, o como se le quiera llamar». Cuanta más intervención, más riesgos y más complicaciones puedan darse, «más malos resultados, más quejas y más denuncias acabará asumiendo ese hospital», concluye.

Tracking Pixel Contents