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BORRASCA CLAUDIA

Los ríos de Santiago multiplican su caudal por diez en cuatro horas: "Subiu alomenos cinco metros"

Las copiosas lluvias de la borrasca Claudia alimentan los cursos fluviales de Santiago y su área: el Xallas en Santa Comba pasó de 8m3/s a 117 en tiempo récord

Río Tambre a su paso por Chaián, en Santiago.

Río Tambre a su paso por Chaián, en Santiago. / Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Martín García Piñeiro

Santiago

La borrasca Claudia abandona poco a poco Galicia, pero quedan sus secuelas. Y no solo las más de 200 incidencias que dejó a su paso, sino el enorme volumen de precipitaciones que descargó este frente en pocas horas en la comunidad, especialmente en la provincia de A Coruña. Una lluvia cuya intensidad no fue de récord, pero sí suficiente para llenar unos ríos que todavía arrastraban déficit de agua del verano.

De hecho, el aumento de los caudales fue espectacular en la zona de Santiago y su área de influencia, donde algunos ríos multiplicaron su volumen de agua por diez en apenas cuatro horas. Se trata de una crecida enorme y sobre todo, rápida, que contrasta con los niveles en otras zonas de Galicia donde apenas cayó gota.

El ejemplo más significativo es el del Xallas. El río llegó al 15 de octubre muy bajo de caudal por la falta de precipitaciones, y recuperó algo con las primeras lluvias. En todo caso, se mantuvo alrededor de 8 metros cúbicos (m3) por segundo (s) durante semanas. Cuando entró la borrasca Claudia, pasó de 11 m3/s a 110 entre la medianoche y las cuatro y media de la madrugada, según el medidor de Meteogalicia en Truebe (Santa Comba).

El pico de casi 120 m3/s que alcanzó a las 14.30 horas el Xallas equivale a 342 millones de litros de agua por hora, para hacerse una idea de la cantidad de agua que cayó. De hecho, a escasos kilómetros de Truebe está Fontecada, donde Meteogalicia tiene su medidor de lluvia y que batió récord gallego, con 200 litros acumulados en poco más de 30 horas.

De hecho, las aguas del Xallas alimentan estos días el embalse de A Fervenza, que inició el otoño muy bajo pero que recupera agua a pasos agigantados, como confirmaba desde Niñán (Mazaricos) Xosé, vecino residente a pie de pantano. "Nos últimos días a auga subiu alomenos cinco metros". Eso, en un embalse del tamaño del de A Fervenza, es mucha agua.

El Tambre este miércoles en Chaián.

El Tambre este miércoles en Chaián. / Martín García Piñeiro

Sar y el Tambre

El crecimiento fue igual de espectacular en el Sar, que también multiplicó por diez su caudal con Claudia. En Brión pasó de 2 m3/s a 33 en pocas horas, mientras que en Bertamiráns la crecida fue de 3 a 30 m3/s, con su pico en este caso de madrugada.

También va espectacular para ver el Tambre. A su paso por Trazo, en la zona de Chaián, bajaba a apenas 12 m3/s antes de empezar a llover la noche del martes. Este miércoles a las 17.00 horas ya subía de 50 m3/s y seguía creciendo.

De 3,8 m3/s a 26 pasó el Barcala en Negreira y de 6 a 50 m3/s el Deza en Silleda, por citar ejemplos de crecidas rápidas.

Caso diferente es el de los ríos regulados por embalses, ya que pueden controlar mejor su caudal. Esa regulación en Portodemouros permitió por ejemplo al Ulla bajar a 50 m3/s en Pontevea (Teo), el doble de los 25 con los que bajaba antes de llegar Claudia.

Embalse de A Fervenza, hace unos días, antes de llover.

Embalse de A Fervenza, hace unos días, antes de llover. / Martín García Piñeiro

La tierra todavía traga

Las crecidas en los ríos siempre van aparejadas a incidencias e inundaciones, aunque también generan atracción en la gente. De hecho, más de un vecino se dejaba ver ayer por algunos puentes para observar el nivel y la fuerza del agua. También había quien hacía fotografías, algo habitual también en las cascadas que estos días recuperan todo su esplendor turístico.

Se espera, eso sí, que a medida que se sucedan las borrascas los ríos empiecen a desbordarse más. La razón, según los expertos, es que por ahora el terreno todavía absorbe la lluvia porque arrastra ese déficit de agua no solo de un verano seco, sino de un septiembre y sobre todo una quincena de octubre muy cálida. Sin embargo, a partir de ahora, tras el paso de Claudia, se espera que los ríos se desborden ya con facilidad cuando entre un frente, porque, como se suele decir, lloverá sobre mojado.

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